embarazos tempranos

QUINTO PODER
DERECHOS HUMANOS
   QUINTO PODER
Embarazo adolescente, “factor de riesgo” de la delincuencia
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Argentina Casanova*
Cimacnoticias | Campeche.- 13/09/2016

El Programa Nacional de Prevención de la Violencia y la Delincuencia 2013-2018, aporta un diagnóstico o balance sobre lo que el gobierno mexicano identifica como “los factores de riesgo asociados a la violencia y a la delincuencia”, y enlista 9, entre los cuales destaca como primer lugar el “embarazo temprano”, ya que limita las oportunidades de que las personas jóvenes completen su educación formal.
 
Sin embargo, y aún sin profundizar en este punto, la Estrategia Nacional para Prevenir Embarazos Adolescentes (ENAPEA), no considera recursos para una acción específica y se limita a campañas desafortunadas que se realizan bajo la premisa de la culpa, la estigmatización y la criminalización de las “adolescentes embarazadas”.
 
Campañas pagadas con recursos públicos en las que se invisibiliza la responsabilidad de los hombres y adolescentes que participan en los embarazos de niñas menores de 18 años de edad, en los que se da por hecho que son “mujeres embarazadas desde los 15 años”, cuando en realidad son niñas, según lo estipulan las leyes internacionales y la Ley de Protección de Adolescentes, Niñas y Niños.
 
Y son también, campañas que invisibilizan que el embarazo de una menor de 18 años de edad conlleva muchas veces delitos que se cometen de manera “natural” contra las niñas en México como parte de esa violencia institucionalizada contra las mujeres, para lo cual el Estado permite salidas legales como “relaciones consensuadas”, “estupro” y permisos para que los abusadores terminen casándose con sus víctimas.
 
Pero nadie protesta en contra de eso. Ni siquiera hay oposición a la idea de responsabilizar a las niñas por sus embarazos, esos que ahora son “factores de riesgo de la violencia y la delincuencia” según el Programa Nacional, que ahora ve como otra de las causas de ello a las mujeres.
 
El apartado 2.3 del mismo Programa señala como otro factor de riesgo los “ambientes familiares deteriorados o problemáticos” en los que menciona:
 
“Estilos parentales debilitados y con escasos niveles de supervisión, lo que dificulta el manejo del apego y deteriora la intensidad de los lazos afectivos”, “abuso y negligencia familiar”, “el maltrato genera sentimientos negativos que hace que se responda al estrés con agresión”.
 
Forzosamente y en el contexto previo de la familia como el espacio de “transmisión de valores”, nos hace recordar los discursos de los líderes religiosos que instan a regresar a las mujeres a sus hogares, porque el salir a trabajar y “su descuido”, es lo que ha causado que sus hijos tengan conductas reprobables.
 
Pero hay una total indiferencia hacia los delitos que se cometen contra las niñas al ser obligadas a casarse y a mantener embarazos no deseados, porque la sociedad manipulada por liderazgos conservadores, insiste en determinar que la práctica sexual está asociada al matrimonio y éste al embarazo como consecuencia, y por tanto, una y otra cosa no pueden estar desligadas.
 
Negar la educación sexual es en cambio causa de que en México las y los adolescentes tengan prácticas sexuales desinformadas y con el riesgo de no acceder a métodos anticonceptivos en su comunidad.
 
Aún cuando se considera que los embarazos en adolescentes y –desde las ópticas conservadoras y pro familia-que las mujeres “abandonen sus hogares” para salir a trabajar, son causas de la violencia y la delincuencia, no son suficientemente importantes para que se conviertan en eje fundamental de política pública con asignación de recursos.
 
Se reconoce como un problema pero no se atiende, no se mira la correlación del estigma social y la criminalización de las adolescentes, se les invisibiliza como víctimas cuando se les niega una sanción por violencia sexual, cuando se les niega su derecho a la información sobre su sexualidad. No hay un compromiso y acción de respuesta, por el contrario, lo que sí hay es una criminalización de las mujeres en la política pública.
 
* Integrante de la Red Nacional de Periodistas y del Observatorio de Feminicidio en Campeche.
 
16/AC/LGL
 
 
 
 
 
 








OPINIÓN
Aborto
   DESENREDO
Debate necesario
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Rosalinda Hernández Alarcón*
Cimacnoticias | Guatemala, Guate.- 13/09/2016

Urge el intercambio de ideas ecuánime, en lugar de repetir esquemas de la Inquisición.
 
La problemática social que existe en Guatemala a raíz del elevado número de embarazos no deseados que ocurre, plantea la necesidad de reflexionar acerca del aborto. Piensen por un lado en el hombre que fue condenado recientemente en Quiché por abusar sexualmente de sus dos nietas (una de 14 y otra de 10, la primera tuvo un hijo), sin duda que él merece una sentencia, pero y ellas… cómo será posible que tengan una reparación digna.
 
Por otro, nadie puede negar que en este país las interrupciones de embarazos se realizan todos los días, mujeres de todos los estratos sociales recurren a esta respuesta; obviamente quienes son pobres enfrentan los mayores peligros.
 
Según el Ministerio de Salud y Seguridad Social de Guatemala, en 2015 registró 4 mil 431 embarazos en mujeres de 10 a 14 años de edad, los que de acuerdo al ordenamiento legal de este país fueron producto de violaciones sexuales.
 
Después de ver un programa televisivo que condena el aborto, imposible dejar de señalar que si bien cualquier medio puede sumarse a esa posición porque ello está respaldado por la libertad de expresión, es anti-ético recurrir a la mentira como argumento o a los recursos amarillistas para ganar adeptos. Si pretenden desalentar a quienes recurren al aborto mediante ese tipo de mensajes, lo que hacen es replicar las prácticas de aquellos retrógradas que condenaron a la hoguera a personas que pensaban diferente.
 
Hay que utilizar los medios para dar a conocer diferentes opiniones para que el público usuario tenga elementos para tomar sus propias decisiones. En nada contribuye al libre intercambio de ideas cuando se asegura de manera tajante que quienes interrumpen el embarazo irremediablemente tendrán secuelas nefastas o ignorar que esa práctica es legal en otros países, donde se efectúa de manera segura ya que los Estados proporcionan los servicios de salud necesarios.
Con la idea de contribuir al debate, vale conocer lo dicho por la antropóloga mexicana, Marta Lamas, quien explica que el aborto es una respuesta universal ante un embarazo no deseado, y distingue tres causas: a)  fallas de los métodos anticonceptivos; b) las que tienen que ver con carencias sociales; c) las que se relacionan con la condición humana: irresponsabilidad, “descuidos” y violaciones sexuales.
 
Asegura que si una mujer aborta no afecta los derechos de nadie, “los derechos de una mujer nacida no son equiparables con los derechos de un embrión (y esto no quiere decir que los embriones no deban ser protegidos cuando las mujeres quieran llevar a término un embarazo, sino eso: que no son equiparables).”
 
Al hablar del tema es evidente que aumenta la masa crítica que defiende la libertad y la importancia de los derechos, ya que quienes consideran válido el aborto NO pretenden que sea una obligación para nadie, por ello reclaman que quienes están en contra, tampoco quieran imponer sus creencias. El aborto es un tema polémico que requiere reflexiones colectivas con ecuanimidad y respeto, igual hay otras problemáticas como la anticoncepción, la violencia obstétrica, la mortalidad materna. Se bienvenido el Foro Parlamentario de Mujeres, presidido por la diputada feminista Sandra Morán, quien seguramente promoverá el debate entre mujeres que piensan diferente sobre los aspectos mencionados.
 
* Periodista mexicana, residente en Guatemala y coeditora de la publicación feminista LaCuerda.
 
16/RHA/LGL
 








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