Ley Federal del Trabajo

NACIONAL
LABORAL
   Organizaciones exigen mejorar sus condiciones laborales
Demandan cambio de política para mujeres trabajadoras
Imagen de Gabriela Mendoza
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 02/05/2018

A seis años de la reforma laboral aprobada por el Congreso en 2012 esta política falló en su objetivo de combatir la desigualdad de género en el trabajo pues aunque prometió mejorar la protección legal para las empleadas que son víctimas de acoso sexual y discriminadas y a quienes se les exige pruebas forzadas de embarazo para ser contratadas, sus derechos aún son vulnerados.

Así lo señalaron organizaciones integradas en la Red Todos los Derechos para Todas y Todos, quienes a propósito de este 1 de Mayo, Día del Trabajo, aseguraron que en las empresas de manufactura y ensamble, como las de confección, electrónica, automotriz, farmacéutica y aeronáutica, entre otras, se violan los derechos de las trabajadoras.

Al expresar en un comunicado su inconformidad con la política laboral del gobierno mexicano, las organizaciones alegaron que las condiciones laborales de muchas mujeres en el país siguen siendo pésimas, por ejemplo, las empresas son quienes definen el pago por enfermedades de trabajo, lo que implica un conflicto de interés porque los empleadores deciden los montos que deben pagar.

Es por ello que las 84 organizaciones de 23 estados de la República exigieron que no se apruebe una reforma laboral secundaria que perjudique más a la clase trabajadora de este país; por ello pidieron que se organice un debate abierto sobre la política laboral, en el que participen sindicatos democráticos, la ciudadanía y las organizaciones y colectivos que trabajan por los Derechos Humanos laborales.

La Red TDT también argumentó que a 24 años de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se puede comprobar que las condiciones laborales no mejoraron, sino que se precarizaron.

La Red estimó que las actuales estrategias de renegociación del TLCAN se sustentarían en las mismas líneas: otorgamiento total de facilidades a los mercados transnacionales, abaratamiento de la mano de obra,  condiciones laborales precarias, subcontratación, horarios poco estables, y falta de acceso a servicios de salud, entre otras.

Esta política de apertura indiscriminada hacia los comercios y la inversión se podría observar también en el tratado con los países del pacífico (CPTPP) que el Senado acaba de ratificar y en el tratado con Europa (TLCUEM), que está a punto de ser firmado.

Según la Red TDT, es “innegable que las reformas estructurales de esta administración han situado al pueblo de México entre los países con mayor desigualdad”, y que la pobreza afecta en mayor medida a las mujeres.

TRABAJADORAS DEL HOGAR

Por su parte, la entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género, ONU Mujeres destacó que a pesar de que las trabajadoras del hogar contribuyen sustancialmente a la economía, 97 por ciento no tiene acceso a salud pública ni a prestaciones laborales.

La Ley del Seguro Social excluye explícitamente a las y los  trabajadores del hogar del acceso a la seguridad social obligatoria y de prestaciones como el uso de guarderías. En México hay 2.4 millones de personas empleadas del hogar, de las cuales el 95 por ciento son mujeres.

Además, la Ley Federal del Trabajo considera la actividad en el hogar como un trabajo especial, lo que permite que sean legales jornadas de 12 horas y restringe ciertos derechos laborales. “Lo anterior constituye un inadmisible trato discriminatorio”, expresó ONU Mujeres en un comunicado.

Es por eso que el organismo internacional junto con la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Organización de Trabajo (OIT) hicieron un llamado a que el Estado mexicano ratifique el Convenio 189 de la OIT que regula el trabajo de las y los trabajadoras del hogar.

Con la ratificación de este convenio México estaría obligado a avanzar en la formalización laboral de esta población y los beneficios de dotar de seguridad social a 10 por ciento de las trabajadoras mexicanas más pobres, se extendería directamente a sus familias y disminuiría la pobreza, según afirmó el organismo.

El Convenio reconoce el trabajo doméstico remunerado como un trabajo con derechos laborales y establece medidas para impedir el abuso y la explotación hacia esta población. Aunque este instrumento internacional fue firmado por México desde 2011, a siete años de distancia, aún no ha sido ratificado por el Senado.

18/SG








NACIONAL
LABORAL
   Senadoras presentan iniciativa de reforma a la LFT
Violencia de género podría ser causa de rescisión de contrato para agresores
Imagen retomada del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 15/12/2017

Senadoras del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Verde Ecologista (PVEM) propusieron reformas a la Ley Federal del Trabajo (LFT) para que la violencia de género cause la rescisión de contratos laborales a los agresores, que obligue a las empresas con más de 50 personas trabajadoras a tener protocolos de atención y que se homologue la definición con la de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV).

La iniciativa, presentada el pasado 6 de diciembre, actualmente es analizada por las comisiones de Trabajo y Previsión Social y la de Estudios Legislativos del Senado de la República y contempla, en primer lugar, modificar el lenguaje de la LFT a uno “incluyente y no sexista”, es decir, cambiar la palabra “patrón” a “persona empleadora” y al término “trabajador” acompañarlo con el de “trabajadora”.

Las senadoras propusieron que la legislación incluya la definición de la violencia de género contemplada en el artículo 5 de la LGAMVLV y se defina un protocolo para erradicar la violencia de género en el trabajo como un instrumento que indique el procedimiento a seguir en casos de violencia de género, las medidas preventivas de protección y reparación.

Lo anterior debido a que la ley sólo incluye las definiciones de “hostigamiento” y “acoso sexual”, y en esta última no hace énfasis en que se trata de un tipo de violencia de género, afirmaron las funcionarias en la iniciativa consultada por esta agencia.

También propusieron añadir un capítulo al Título Tercero de la LFT que contemple las características de protocolos de atención a casos de violencia de género, los cuales deberán tener las empresas con más de 50 personas trabajadoras y la encargada de crearlos y vigilar su aplicación sería la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

Los protocolos, señalaron las senadoras, deberán contener medidas de protección para las víctimas de violencia de género tales como la reubicación del área de trabajo, el cambio de horario de trabajo o la restricción de actividades, pero, enfatizaron, no incluirán como consecuencias la disminución del salario o disminuir las condiciones de trabajo.

En cuanto a las medidas de reparación propuestas (como la indemnización y campañas de sensibilización), se obligaría a las personas empleadoras a adoptarlas en caso de provocar la violencia o con su inacción e indiferencia haber producido algún daño a la víctima.

Además, la legislación laboral actual incluye al acoso y hostigamiento sexual como causa de recisión del contrato de trabajo, pero las senadoras propusieron extender esta medida también en los casos de violencia de género, pues, afirmaron, la violencia sexual no es la única que enfrentan las mujeres en el ámbito laboral por lo que aceptarlo derivaría en una “mayor protección para las personas trabajadoras”.

La Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo, dependiente de la STPS, también tendría la responsabilidad de acompañar los casos de personas trabajadoras víctimas de violencia de género.

Las responsables de la iniciativa fueron las senadoras priístas Hilda Flores Escalera, Lilia Merodio Reza, Diva Hadamira Gastélum Bajo, Cristina Díaz Salazar, Itzel Ríos de la Mora, también Hilaria Domínguez Arvizu, Anabel Acosta Islas, María del Rocío Pineda Gochi y Yolanda de la Torre Valdez; así como María Elena Barrera Tapia del PVEM.

Las legisladoras recordaron la importancia de garantizar espacios de trabajo seguros y dignos para las mujeres toda vez que al menos 43 de cada 100 mexicanas ejercen como trabajadoras, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Del primer trimestre de 2017elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

17/MMAE/LGL








REPORTAJE
LABORAL
   Es trabajo, no servidumbre, dicen
Avanza el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar
En el centro Marcelina Bautista Bautista, fundadora del CACEH.
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 17/02/2017

Hace un año, las trabajadoras y trabajadores del hogar concretaron la creación de un sindicato nacional, algo por lo que se había luchado desde los años 20 del siglo pasado y que hoy, tras salvar obstáculos legales, sociales, económicos, ya tiene presencia en el Estado de México (Edomex), Puebla, Colima, Chiapas y en la Ciudad de México.
 
A 12 meses de fundado, el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar (Sinactraho), síntesis histórica de un esfuerzo colectivo, pretende extender sus actividades para lograr la protección de  los derechos labores de las 2.2 millones de  empleadas y empleados del hogar que hay en el país.
 
El Sinactraho nació el 18 de febrero de 2016 como una iniciativa del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH), que desde hace 16 años se mantiene como un espacio de enseñanza, aprendizaje y desarrollo personal de las mujeres que se dedican al trabajo del hogar remunerado.
 
CACEH fue fundado y es dirigido por Marcelina Bautista Bautista, empleada en el sector desde que tenía 14 años de edad, quien vivió  desde entonces las pocas garantías y oportunidades con que viven las empleadas.

Recuerda, en entrevista con Cimacnoticias, que “lo veía como un trabajo que no tenía el reconocimiento como cualquier otro y que tenía pocas posibilidades al futuro, por el maltrato que recibía de los empleadores, el poco pago, me veía con un estancamiento del que nunca iba poder salir”.

Bautista se organizó con empleadas que vivían la misma situación y así crearon el Sinactraho, liderado por las mismas trabajadoras del hogar, cuyos objetivos son capacitar a más mujeres para la organización y defensa de sus derechos laborales. Por eso su lema es: “Un trabajo digno para los y las trabajadoras del hogar es lo que nuestro sector solicita”.

TRABAJO PARA “SOBREVIVIR”
 
Con jornadas laborales excesivas y sin remuneración extra, el trabajo el hogar se ubica como uno de los empleos con el sueldo más bajo del país, la mayoría cobra sólo dos salarios mínimos de  70.10 pesos diarios. Pero en estados como Chiapas, el pago es de 60 pesos diarios, dependiendo de la región, explica Bautista. 

Por eso, 45 por ciento de las trabajadoras del hogar del país se mantienen en la pobreza, pese a que trabajan 18 horas más que resto de los y las trabajadores, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

“Es un trabajo que no tiene mayor importancia, incluso para las personas que contratan. Las mismas trabajadoras del hogar no lo ven tan importante, sin embargo como fuente de trabajo, viven o sobreviven muchas de él”, comentó Marcelina Bautista.

EMPLEO, NO “SERVIDUMBRE”

El trabajo del hogar es uno de los oficios más desvalorizados, dice la secretaria General Colegiada del Sinactraho, Ana Laura Aquino Gaspar, porque no es reconocido como un empleo, sino como un servicio “familiar” o “servidumbre” y es por eso que no se dan a las  empleadas garantías laborales.

La legislación mexicana vigente también discrimina este empleo, señala el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) en su “Documento Informativo de las Trabajadoras del Hogar”, elaborado en 2015.

Por ejemplo, la Ley del Seguro Social no ve a las empleadas y empleados del hogar como sujetas y sujetos de aseguramiento; la Ley Federal del Trabajo, en su Artículo 340, establece como obligación especial para las trabajadoras del hogar “guardar consideración y respeto hacia su patrón, su familia y personas que concurran al hogar”, lo cual no hace extensivo para ningún otro empleo.

Producto de esto, 97 por ciento de las empleadas del hogar no cuentan con seguridad social, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2011, y esto incluye prestaciones como licencia de maternidad, pensión, pago de incapacidades y vacaciones. Conapred señala que, ante la falta de prestaciones, 72 por ciento de las trabajadoras del sector se dicen dispuestas a aportar de su sueldo para tener seguridad social.

CONTRATO COLECTIVO

El Sindicato identificó que era necesario trabajar en un contrato colectivo que permitiera plasmar los derechos y obligaciones a los que tiene acceso las empleadas del hogar, dentro de los marcos de la ley.

En febrero de 2016 el Sinactraho presentó el contrato colectivo, que incluye un tabulador salarial acorde con los servicios que brinda, acceso a los servicios públicos de salud, y derecho a emplazar una huelga.

Ana Laura Aquino dice que es necesario trabajar en su difusión pues la mayoría de las empleadas del hogar desconoce la existencia de este instrumento legal que les permitiría ejercer su oficio en mejores condiciones. Muchas creen, como lo hacía yo, recuerda Aquino, que no tenemos derechos porque no trabajamos en una empresa.

Agrega que también es responsabilidad de la Secretaría del Trabajo informar a las trabajadoras sobre sus derechos, para que puedan acceder a un empleo más formal, pues 9 de cada 10 empleadas no cuentan con algún contrato escrito.

EMPODERAMIENTO
 
Además de incidir en la legislación, el Sindicato busca empoderar a las trabajadoras a través de talleres, para que ejerzan sus derechos y denuncien los abusos a los que son sometidas, bajo el argumento de que es “un trabajo inferior”, explica Marcelina Bautista,

Por eso, en su mayoría, las trabajadoras del hogar son víctimas de humillaciones, abusos, maltratos, incluso de violencia sexual, actos que vulneran sus derechos a vivir una vida libre de violencia, su autonomía y autoestima, dice Bautista.

“Es necesario que pasen en un proceso para recuperar su autoestima, empiecen a valorar su trabajo y hagan algo por ellas mismas, se empoderen y se organicen para que sean  más las que trabajen en mejores condiciones”, afirma.

De ahí que los objetivos del sindicato sean la erradicación de la violencia de género y laboral; la valoración económica y social del trabajo del hogar, así como el mejoramiento de la calidad de vida de quienes se emplean en el trabajo del hogar.
 
“Aquí el cambio no es para una, es para todas”, considera la secretaria de Organización del Sinactraho, Norma Palacios Tramabala, quien señala que ingresar al gremio le permitió reconocerse como trabajadora del hogar, además de capacitarse para conocer sus derechos y obligaciones y poder exigir y negociar con sus empleadores.
 
17/HZM/GGQ








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