Feminicido

NACIONAL
VIOLENCIA
   A 13 años del asesinato de Nadia
María Antonia: de cómo el dolor se transforma en lucha
Pasado y Presente de María Antonia Márquez, madre Nadia Alejandra Muciño Márquez. CIMACFoto: César Martínez López
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 09/02/2017

Antonia ha comenzado a perder la memoria, olvida a dónde va, qué debe hacer, todo lo apunta en su libreta, las calles en las que debe pasar, sus deberes, las audiencias a las que tiene que asistir. Dice que es por los nervios y el estrés al que se enfrentado durante tanto tiempo, 13 años desde que asesinaron a Nadia. 
 
María Antonia Márquez es madre Nadia Alejandra Muciño Márquez, víctima de feminicidio en Cuautitlán Izcalli, Estado de México. A 13 años del crimen, su caso sigue impune.
 
El 12 de febrero de 2004, Nadia fue asesinada por su pareja Bernardo López, y por su cuñado Isidro, “El Matute”, enfrente de sus hijos de cinco, cuatro y dos años de edad, pero hasta el momento no existe sentencia contra ninguno.
 

María Antonia Márquez, madre de Nadia Alejandra Muciño Márquez. CIMACFoto: César Martínez López

 
Lo que  Antonia no olvida son los nombres de las personas que ha encontrado a lo largo de su lucha, señala con respeto a las mujeres que la han ayudado, acompañado, que han sido solidarias. Madres que han perdido a sus hijas, como ella, pero a las que no conoce aunque reconoce que tienen el mismo dolor con que carga desde hace 13 años.
 
CONOCÍ LA VIOLENCIA
 
Antonia nunca imaginó la violencia que viven las mujeres en este país y que cobra la vida de siete, diariamente. “Tengo 36 años de casada, a mí me tocó una pareja respetuosa, nunca viví ese tipo de violencia”. Hasta que Nadia se casó, dice, empezó a vivirla. Se daba cuenta de los golpes en el cuerpo de su hija, de su aspecto descuidado y su ánimo.
 
Todavía lamenta no haberla comprendido. “Creíamos que ella tenía que tomar la decisión de dejarlo. Le decíamos déjalo, ese hombre no te da ni siquiera lo necesario para tu hijos, tú sabes trabajar”.
 
Su miedo se hizo más grande cuando escuchó en el radio la historia de una mujer a quien su pareja intentó asesinar. En ese momento, Antonia le suplicó a su hija que regresará a casa. “Yo le decía, ¿qué quieres, dejarlos sin padre y sin madre? Y fíjese, se quedaron sin padre y sin madre”.
 
UNA CASA LLENA DE NIÑOS
 
La investigación del feminicidio de Nadia estuvo llena de irregularidades desde que la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) determinó que ella “se había suicidado”, luego de recoger el cuerpo de Nadia con una soga al cuello que habían colocado los asesinos.
 
Antonia tomó la custodia de sus tres nietos, a quienes tuvo que sacar a “marcha forzada”, junto con sus dos hijos quienes tienen la misma edad que los de Nadia. A pesar de ello, Antonia muestra alegre las fotos donde están todos jugando y asegura que “fueron su fortaleza”.
 
“Tienen todo limitado, pero no se han quedado sin comer ni un día; con muchos trabajos. pero ahí vamos”. Ahora, aquellos niños  tienen 18, 17 y 15 años, todos quieren ir a la universidad y el mayor incluso comenzó a trabajar para poder completar los gastos que necesita, para comprarse “algo de ropa”.
 
En 2011, la Secretaría de Gobernación, en coordinación con las autoridades del Estado de México, realizaron mesas de trabajo con familiares de víctimas de feminicidio, ahí les prometieron becas, créditos de vivienda, atención psicológica, pero de eso no les entregaron nada, asegura Antonia, sólo los registraron en el Seguro Popular.
 

Familia Muciño Márquez. CIMACFoto: César Martínez López.

 
“Yo, la verdad, nunca he solicitado nada, creo que si uno estira la mano no puedes reclamar”, dice, y cuenta que se ha encargado de pagar la atención psicológica de los mayores, porque tras presenciar el asesinato de su madre desarrollaron diversos problemas.
 
El mayor de los hijos de Nadia no tenía control de sus esfínteres, mientras el segundo de sus nietos por las noches subía a la azotea para gritarle a su madre que regresara, ya que su abuela le había explicado que “Nadia estaba en el cielo”. Era horrible, recuerda Antonia.
 
DE COSTURERA A INVESTIGADORA
 
En los 13 años de lucha, María Antonia ha aprendido a escuchar, a conocer de leyes, de peritaje, de instituciones, pero también conoció cómo trabaja el fallido sistema de justicia mexicano.
 
La mayoría de las personas son corruptas, prepotentes, empezando desde un Ministerio Público (MP), los servidores públicos son demasiado corruptos, no se avanza si no hay una “compensación” económica, dice Antonia.
 
Pero ella no cede, porque en el velorio de su hija le prometió que no haría nada de lo que se avergüence de ella y por eso busca justicia a través de la ley.
 
Asumió el papel de investigadora, antes de que las autoridades pidieran “recompensa” para hacer su trabajo, “no les voy a dar ni un peso”, dice firme.
 
Sin embargo, tuvo que pagar la gasolina y comida de los policías que trabajaban sin recursos  para encontrar a Bernardo, hasta que ya no pudo solventarlo y se lanzó a las calles acompañada de su hija Viviana Muciño.
 
Comenzaron a espiar, a preguntar a los vecinos si habían visto al asesino de su hija, y entregaba el reporte a la Procuraduría. “Hemos tenido la necesidad de aprender, creo que avanzamos más nosotras que la misma autoridad.”
 
La madre de Nadia asegura que su hija no ha obtenido justicia debido a “un par de parentescos”: Bernardo es familiar del líder de los comerciantes ambulantes y microbuseros, Donato Zamora Rosas, y del exdirector del Organismo Operador de Agua del Municipio de  Nicolás Romero, Alejandro Zamora Cid. Este último ha falseado declaraciones ante el juzgado sobre el caso.
 
Bernardo López está sin sentencia desde 2012, cuando fue detenido por la PGJEM, pues el Tribunal Superior de Justicia del Estado de México aún no cuenta con los peritos necesarios para dictaminar que Nadia no cometió suicidio.
 

Antonia Márquez: bordar “Me ha servido de terapia para mi dolor”. CIMACFoto: César Martínez López.

 
BORDAR PARA OLVIDAR
 
Al hablar de su trabajo María Antonia recobra la voz, muestra con entusiasmo las fotos de bordados y tejidos que le cuestan alrededor de dos a tres días concluir.
 
“Me ha servido de terapia para mi dolor”. Borda  para adornar vestidos de XV años, fiestas de cóctel, carnavales o bodas. Su trabajo más preciado es un vestido de homenaje para Frida Kahlo que se tardó 6 meses en terminar.
 
Lleva toda su vida en el negocio, ahora tiene una mesa en su casa donde borda por las noches, llena de telas, chaquira de colores. Su hija Viviana le ayuda a marcar los dibujos.
 
Después del asesinato Nadia, Antonia tuvo que abandonar los talleres donde tenía un empleo fijo. Recuerda que su último jefe le dijo hace 13 años que cuando terminará su problema podía regresar. Antonia se contesta “aún no puedo”.
 
ANTE LA CIDH
 
A pesar del cansancio que muestra Antonia, mantiene la esperanza de lograr justicia para su hija, “ahorita ya tenemos abogados”, se alegra y refiere que ya están en otra etapa, “ya entendí que la perdí y no la voy a recuperar con la sentencia.”
 
En octubre de 2010 la familia de Nadia y  la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH)  pusieron una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), debido a las irregularidades que tuvo la investigación.
 
Para agosto de 2016, ésta le otorgó un plazo de tres meses al Estado mexicano para informar la situación en la que se encontraba el caso. Hasta el momento, vencido el plazo, el Gobierno no ha dado ninguna respuesta.
 

Antonia Márquez en entrevista con Cimacnoticias. CIMACFoto: César Martínez López.

 
María Antonia ya no se quiebra en las entrevistas, como en los primeros años, su tono de voz es bajo cuando habla del asesinato, es sutil, se guarda el llanto, ya actúa más firme y segura, reconoce.
 
“Salía del panteón y me desmoronaba, mis nietos le llevaban a su madre muñecos, recados, chocolates. El Día de la Madre les tocaba bailar, íbamos a dejarle flores y le volvían a bailar ahí. Y eso pues a mí me dolía mucho.”
 
La madre de Nadia aseguró que seguirá luchando hasta el final, “terminar lo que comenzó”, pues en su recorrido también ha visto la muerte de otras mujeres: se han cometido 922 asesinatos de mujeres en el Estado de México, tan sólo de 2005 a 2010, según cifras oficiales.
 
“Duele mucho saber que hay una asesinada más, una muerta más. A pesar de que no tenemos idea de quiénes son, duele saber que en nuestro municipio sigue habiendo más casos de feminicidio”.
 
Su hija Viviana Muciño es ahora integrante del Observatorio Ciudadano contra la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidio en el Estado de México (Mexfem), que monitorea los casos de feminicidio en la entidad y acompaña a  familiares de las víctimas.
 
El feminicidio de Nadia, dicen, les cambió la vida por completo. Ahora Viviana quiere estudiar para ser perito y Antonia no se cansará de pedir justicia. “De alguna una manera yo creo que la muerte de Nadia no debe ser tan inútil, debe dejar algo”, reflexiona.
 
17/HZM/GGQ








MUJERES Y SALUD MENTAL
DERECHOS HUMANOS
   MUJERES Y SALUD MENTAL
¿Que pasó en 2016?…reflexiones de fin de Año
CIMACFoto:César Martínez López
Por: Alejandra Buggs Lomelí*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 20/12/2016

Con esta columna, con la que cierro este 2016, pretendo compartir algunas reflexiones, que no quisiera se quedaran en el tintero, sobre todo por los diferentes acontecimientos sociales que hemos vivido a nivel mundial, mismos que han convertido a este año, en una montaña rusa de emociones y por tanto, en un periodo  particularmente difícil, especial y de grandes desafíos por enfrentar.
 
Un año es una unidad de tiempo, es un periodo que comprende 365 días, me parece importante saber, que este lapso fue impuesto en la antigüedad  por la Iglesia católica, apostólica y romana, relacionando los eventos en la biblia con Jesucristo.
 
Estos sucesos marcaron un antes y un después para la sociedad seguidora de este dogma, tanto así que se distinguieron dos etapas, a las que se les conoce como: A. C. (Antes de Cristo) y D. C. (Después de Cristo).
 
Partiré de lo general a lo particular, es decir, de lo que ha sucedido en el mundo, para después enfocarme en aquello  que ha pasado en casa, en México, seguramente no mencionaré todos los eventos, sin embargo, trataré de hacer visible lo que a mi parecer, es más relevante.
 
Comencemos por los polémicos Juegos Olímpicos, rodeados de una crisis económica, social y política que terminó con la terrible destitución de la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. El cambio de Asamblea en Venezuela que ha generado efectos radicales en el país.
 
Según  investigadores este 2016 fue el año más caluroso de la historia. También se celebró la firma del Tratado de Paz en Colombia; la visita de Barack Obama a Cuba; el sorpresivo Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan.
 
El fallecimiento de Fidel Castro, que puso de manifiesto actitudes polarizadas en todo el mundo. Los tristes y dolorosos atentados en Francia; la Guerra en Medio Oriente, y recientemente el controvertido triunfo de Donald Trump.
 
En nuestro país, la “políticamente correcta” visita del Papa Francisco a la Ciudad de México, la irrespetuosa y políticamente incorrecta  invitación del Presidente Enrique Peña Nieto a Trump.
 
Es preocupante e indignante, seguir sin respuestas reales ante: las desapariciones de los 43 normalistas, los casos de feminicido en incremento en todo el país, la trata de personas, la discriminación por orientación sexual y afectiva ante los matrimonios igualitarios.
 
El insultante aumento al salario mínimo que como consecuencia inmediata augura también un incremento en gasolinas y otros productos que lastiman la economía familiar, generando incertidumbre, y por tanto, temor, inseguridad y sensación de desprotección.
 
Este año en inminente agonía, ha sido un periodo, especialmente de grandes movimientos sociales y por ende emocionales, que nos han impactado a todas y todos.
 
En este año se llevó a cabo en México, la marcha del 24 de abril en contra de la violencia hacia las mujeres, en donde cada persona está convencida que un mundo de paz es posible, y seguimos trabajando para ese fin.
 
Un año donde los altibajos emocionales en nuestro país y fuera de él, cobraron mayor fuerza ante tantos eventos tan polarizados.
 
Cerremos una etapa más, un año que se va, probablemente con nuevas personas en nuestras vidas, y otras que se han ido ya, construyendo y reconstruyendo nuestros proyectos de vida, y teniendo la firme convicción de que estamos rodeadas y rodeados de otros seres humanos que al igual que nosotras sufren, gozan, temen, desean, quieren, logran, aman, mueren, y sobre todo, desean vivir en un mundo mejor.
 
Por mi parte, continúo mi compromiso diario por ser una mejor persona, congruente y consecuente, y una profesional de la salud mental, ética y sensible a las necesidades de cada persona que confía y se acerca en busca de una escucha diferente, sin juicios y sobre todo respetuosa.
 
Deseo para todas las personas un cierre de año lleno de salud, alegrías, y de un real interés por convertirnos en mejores seres humanos.
 
Que la vida que construyan día a día, se base en el respeto a sí mismas y hacia los demás, para crear  espacios de paz, y como  planteaba Rupert Scheldrake** “crear suficientes ondas concéntricas de amor, de paz y respeto” hasta aumentar esa masa crítica que terminará con la violencia, la discriminación y los malos tratos, en la vida de mujeres y hombres.
 
Agradezco a todo el equipo de Cimacnoticias por su total confianza y permitirme crear esta columna de reflexión sobre asuntos emocionales que competen especialmente a las mujeres, y a los hombres también.
 
A cada lectora y lector, que resuena con mis palabras o pudiera no estar de acuerdo con ellas, pues la realidad, lo que agradezco, es el aprendizaje que cotidianamente me llevo de cada postura.
 
Que la disposición y la  actitud, que en estas fechas genera un ambiente especial,  nos permita mantenerlas no sólo durante el siguiente año, sino toda la vida.
Felices fiestas y feliz cierre de año.
 
** Sheldrake publicó su primer libro A New Science of Life: The Hypothesis of Morphic Resonance en 1981. En él propuso el concepto de "campo mórfico" para explicar varios fenómenos, especialmente biológicos. Según él, ciertos fenómenos se hacen más probables a medida que ocurren más veces, por lo que el crecimiento biológico estaría guiado por hechos previos. Como
 
*Directora del Centro de Salud Mental y Género, psicóloga clínica, psicoterapeuta humanista existencial, y especialista en Estudios de Género.








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