Los estereotipos de género y la información noticiosa

   Nueva Identidad
Los estereotipos de género y la información noticiosa
Por: Guadalupe Cruz Jaimes
CIMAC | México, DF.- 15/07/2008

Los estereotipos de lo femenino y masculino son modelos que se refuerzan o debilitan con la experiencia cotidiana de mujeres y hombres, los medios de comunicación tienden a reproducir y difundir los estereotipos sociales sin cuestionarlos previamente.

El libro El sexo de la noticia. Reflexiones sobre el género en la información y recomendaciones de estilo, publicado por Icaria Editorial en el 2000, explica que los estereotipos sociales son generalizaciones sobre personas o instituciones que se derivan de su pertenencia en determinados grupos o categorías sociales, su contenido está vinculado a la estructura social, por ello pueden mantenerse o no según el contacto con las vivencias de las personas.

Según el análisis de Marta Bach, Elvira Altés, Joana Gallego, Marta Plujá y Monserrat Puig, autoras del texto, en los medios se asocia el estereotipo masculino a características instrumentales de actividad --agresividad, independencia, competitividad-- y el femenino a características de comunicación: afectividad, dependencia y preocupación por los demás.

Los estereotipos son modelos que pueden ser negativos o positivos, pero aun los positivos proyectan "una sombra negativa". Una de las elaboraciones misóginas más conocidas es la de la mujer como un ángel de pureza o como la incitadora del pecado, estos estereotipos se reproducen en los medios de comunicación, por ejemplo en los melodramas, señalan.

De igual forma, las autoras indican, en su manuscrito publicado en Barcelona, España, que la seducción, la belleza y ser atractiva son las tres gracias que se identifican con el patrimonio femenino.

Además de la imagen estereotipada de la mujer, está el criterio que siguen los medios para designar a las mujeres como sujetos y protagonistas de la información.

"En algunas ocasiones se las identifica con nombres y apellidos, pero con más frecuencia se las cita con su nombre de pila, con las iniciales o aparecen como personas anónimas: una mujer, una vecina", indican.

Cuando una persona no se identifica con nombre y apellidos en los medios no se debe sólo a una falta de rigor periodístico, sino que revela el punto de vista y hasta la consideración que se tiene de aquella persona. La falta de identificación de las mujeres significa irrelevancia y exceso de familiaridad.

Con este tratamiento las investigadoras consideran que es como si las mujeres fueran menores de edad y no pudieran alcanzar el trato de personas adultas, trato que sí se les da a los hombres.

Por último, en su análisis las autoras encontraron que una "considerable" proporción de mujeres que aparecían como protagonistas de la noticia se debía a su estatus de parentesco, eran hijas, madres o esposas de algún hombre.

08/GCJ/GG/CV