Dudas razonables sobre los hijos de Marcial Maciel

   OPINIÓN
Dudas razonables sobre los hijos de Marcial Maciel
Por: Sanjuana Martínez
CIMAC | México, DF.- 29/09/2009

¿Dónde están los hijos de Marcial Maciel? Hasta ahora sólo tenemos especulaciones, informaciones oficiales desde la dirección de los Legionarios de Cristo y afirmaciones de los abogados sobre su batalla por la herencia de su padre.

En estos días circulan en Internet las fotos de dos supuestos hijos de Maciel. Se trata de Norma Hilda, la joven que vive en un lujoso apartamento de la calle Los Madroños en Madrid, España, y cuya existencia fue dada a conocer por la misma Legión de Cristo, luego de un arreglo extrajudicial que le confiere una pensión vitalicia y el traspaso de importantes propiedades a cambio de su silencio. Y la foto de Raúl González, el supuesto vástago de Maciel que radica en Cuernavaca, Morelos, con su hermano de 18 años, Christian.

Sorprende que parte de la batalla por la legitimidad de los herederos de Maciel se traspase al Internet, en lugar de que se ofrezca abiertamente ante la opinión pública. Es irónico que la lucha de los supuestos hijos del fundador de la Legión se dé en la oscuridad, sin que terminen por dar la cara ante la sociedad para exigir sus derechos. El secretismo ha sido una constante en la Legión de Cristo y los vástagos de Maciel parecen seguir los pasos de su padre y las formas de actuar de la orden religiosa, especialista en secretismos y falta de transparencia.

Las fotos muestran a estos jóvenes por separado y sin su padre. En ninguna de las dos imágenes está incluido el progenitor; por tanto, resultan instantáneas muy comunes, como si se tratara de hijos de cualquier vecino. Sin embargo, estas fotos han sido ofrecidas a algunos medios de comunicación para su publicación. Los medios más escrupulosos con la veracidad de la información se han negado a difundirlas, atendiendo al respeto que le deben a sus lectores, mientras que otros periódicos se han mostrado dispuestos a hacerlo, a pesar de las dudas existentes y a cambio de seguir recibiendo paulatinamente más información, concentrada y entregada por los abogados de los muchachos.

Lo más importante de este "hallazgo cibernético" es la reflexión humana que surge alrededor de los supuestos hijos de Marcial Maciel. Algunas víctimas del fundador de los Legionarios de Cristo ya han externado sus "dudas razonables" sobre la existencia de estos vástagos que no terminan de salir a la luz pública a la espera de conseguir un arreglo extrajudicial, al estilo del obtenido por Norma Hilda y su madre, ambas originarias de Acapulco, Guerrero, pero radicadas en Madrid. Con estos arreglos ¿la verdad cuándo saldrá a la luz?

La información difundida hasta ahora sobre las "pruebas" de la paternidad de Maciel es una carta escrita a máquina, firmada por Jaime Alberto González, con fecha del 11 de noviembre de 1991, dirigida a su hijo mexicano, que se presentó mediáticamente bajo el argumento que era una de las múltiples identidades falsas utilizadas por el fundador de la Legión, pero carece de letra que permita la prueba de caligrafía obligada y requerida para la comprobación del documento.

La siguiente "prueba" de la paternidad del fundador de la orden católica es una foto de dos niños posando con un guardia suizo en el Vaticano, que supuestamente fue tomada por Marcial Maciel. ¿Cómo determinar la autenticidad sobre el autor de la foto? No existe posibilidad alguna, sólo está el dicho de los abogados.

La nueva "prueba" son estas fotos del dominio del ciberespacio, en donde también existen "dudas razonables". Cualquiera con cierta imaginación podría sacarle parecido a estos muchachos con su padre. Sin embargo, se requiere que junto a ellos se encuentre el susodicho progenitor e incluso algo más, para saciar las sospechas sobre su autenticidad, algo que demuestre que Maciel es verdaderamente quien dicen que es.

Ante la falta de espacios en los medios de comunicación más rigurosos que han exigido a los abogados pruebas fidedignas para seguir publicando sus afirmaciones, la batalla de estos supuestos hijos se ha trasladado también a Internet, donde incluso se difunden las supuestas audiencias que los vástagos han sostenido con el obispo Ricardo Watty Urquidi, uno de los visitadores apostólicos designados por el papa Benedicto XVI para auditar a la Legión de Cristo y determinar en que condiciones continúa después de los escándalos de su fundador o definitivamente desaparece.

La primera duda razonable sobre la lucha por la herencia de los hijos de Maciel se centra particularmente en el sentido de víctimas que ellos mismos se han impuesto. Generalmente una víctima no busca el reconocimiento de su victimario ni de sus cómplices, tampoco acepta ensuciarse las manos con el dinero mal habido de su verdugo. Lo que quiere antes que una reparación económica es justicia y para ello sería necesario que salieran abiertamente a contar su verdad al mundo.

La segunda duda es el reconocimiento que los hijos, a través de sus abogados, dicen buscar por parte de la Legión de Cristo. ¿Para qué lo necesitan? ¿Acaso ser hijo de Marcial Maciel requiere la oficialidad para seguir viviendo en la sombra a cambio de un arreglo extrajudicial como el de Norma Hilda en Madrid? El reconocimiento no sólo de la orden, sino del mundo entero, podría obtenerse con la publicación de pruebas fehacientes.

Por último, la tercera duda razonable es la legitimidad buscada por estos hijos a través de los medios de comunicación y la permisividad global en Internet. ¿Será que buscan comprobar el dicho de Goebbels: "repite una mentira mil veces y se convertirá en verdad"?

09/SM/LG