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INTERNACIONAL
VIOLENCIA
   Tribunales de justicia en España, una puerta de acero
   
Juzgan violencias machistas en Tribunal de Mujeres
El Tribunal de Mujeres se celebró en el Congreso. / Foto: Silvia Fernández de Cañete
Por: Silvia Fernández de Cañete*
Cimacnoticias | Bilbao, Esp .- 22/11/2017

A dos años desde la gran marcha estatal que se celebró en Madrid en 2015, la Plataforma 7N organizó un “Tribunal de Mujeres” para conmemorar aquella manifestación. Se juzgaron las violencias machistas. El resultado: el Estado condenado por no proteger a las mujeres.

“Queremos que se condene al Estado como responsable directo, por acción u omisión, de no haber protegido los Derechos Humanos de las mujeres. Queremos que se condene al Estado por no haber sabido proteger el derecho a una vida libre de violencias para las mujeres”. Ese ha sido el veredicto del jurado, expresado por su portavoz, Marta Cárdaba. Un jurado compuesto por ocho mujeres de diferentes organizaciones del movimiento feminista.

La Plataforma 7N que organizó hace dos años la gran marcha estatal contra las violencias machistas, sigue su labor de denuncia, ahora a través de un “Tribunal de las Mujeres”, que acogió el Congreso a principios de noviembre.

Evento público, simbólico, educativo, de denuncia, son algunos de los términos que usa el colectivo. En estos tribunales, dicen, “se visibilizan tanto las violencias o sufrimientos experimentados como la impunidad y la falta de justicia, denunciando así al Estado por el incumplimiento de sus obligaciones como garante de los derechos de toda la ciudadanía. Además, constituye una forma de participación y construcción política de las mujeres, tradicionalmente excluidas tanto de la toma de decisiones políticas como del ámbito de la justicia”.

Más de 200 mujeres acudieron al Tribunal que juzgaba las violencias machistas, presidido por Cristina Almeida. Las expertas presentaban los casos a juzgar, otras prestaban testimonio y las mujeres justas dictaron veredicto. En definitiva, una sala llena de mujeres fuertes y feministas dispuestas a defender sus derechos y denunciar los fallos del sistema que debería protegerlas. Y también a crear “un espacio de empoderamiento para las mujeres. Una acción política que suponga un acto de reparación simbólica. Exponer que la mala praxis de jueces y juezas, muchas veces, cuesta la vida de mujeres, niñas y niños”, explicó la portavoz del 7N, Alba Pérez.

Un Tribunal sin poder judicial ni legislativo pero como aseguró su su presidenta, “con mucho poderío”. Y con la fuerza que “el movimiento feminista tiene cuando se organiza para vapulear a la sociedad”, destacó la diputada del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso, Pilar Cancela.

JUZGANDO LA CUSTODIA COMPARTIDA IMPUESTA

El movimiento feminista no está en contra de la guarda y custodia compartida siempre que exista mutuo acuerdo por parte de los progenitores. El problema surge cuando se impone desde el sistema judicial, sin atender al bienestar de los hijos e hijas ni a la existencia de acuerdo entre las partes.

La situación empeora cuando se pone sobre la mesa el anteproyecto de ley de custodia compartida impuesta, apoyado por PP y Ciudadanos. Un proyecto que no protege a la infancia sino que contribuye a elevar el nivel de conflicto y a poner en peligro su bienestar emocional. Además, como explicó la abogada especialista Consuelo Abril, quien presentó la acusación, “la guarda y custodia compartida es un arma de violencia psicológica contra las mujeres. Se utiliza como amenaza hacia las mujeres en el proceso de separación, utilizando a los hijos e hijas como un elemento más de negociación”.

La dureza de la violencia patriarcal desde el Estado y las instituciones se recrudece en los casos en que se permiten e imponen regímenes de visitas no vigiladas a padres condenados por violencia de género. Así se ejemplificó con el duro testimonio, en video, de Ángela González. La Justicia no la protegió ni a ella ni a su hija. A pesar de las denuncias interpuestas por Ángela, en 2003 su maltratador asesinó a la hija de ambos, Andrea.

En 2014 el Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) responsabilizó al Estado por el asesinato de la niña. La Justicia española ha desoído las recomendaciones de la CEDAW en relación a las visitas y custodia en los casos de padres condenados por violencia de género, desprotegiendo una vez más a las y los menores de edad.

El estrado, el jurado y las presentes, también escucharon el relato de uno de los casos más “paradigmáticos por la clara animadversión de la justicia y los múltiples errores del caso”, como señaló la destacada feminista española e impulsora de organismos por la promoción de la igualdad real tanto en la administración local como regional, Begoña San José. El caso de Juana Rivas. “Con la seguridad de que aquí se me va a escuchar seguro”, comenzó el relato. Un relato realizado por Paqui Fullerat porque, aunque la protagonista se encontraba en la sala, así evitaba posibles problemas con la Justicia. “Una Justicia que necesita ser y sentirse cuestionada en actos como este”, recordó San José. Y es que en el caso de Rivas, son múltiples los errores que la Justicia ha cometido, empezando por el retraso en la traducción y envío a Italia de la denuncia por violencia de género que Juana Rivas interpuso contra su expareja en julio de 2016.

Para ejemplificar la violencia institucional, en éste y en otros muchos casos, Paqui Granados ofreció su testimonio. Su caso ha derivado en la criminalización de los organismos de ayuda y empoderamiento de las mujeres. Granados era directora del área de Igualdad de Maracena (Granada) cuando Rivas acudió buscando ayuda. Ahora se encuentra investigada, junto a más miembros del servicio y familiares de Juana Rivas, por haber “inducido o cooperado en la comisión de un delito”.

Además, Paqui Granados denunció que “si tanto el área de la mujer de Maracena como el Instituto de la Mujer de Andalucía, donde fue atendida Juana, acreditaron su condición de víctima de violencia de género ¿por qué lo cuestionó un tribunal? ¿Por qué no se derivó el caso de Juana a un tribunal específico?”. Así mismo, recalcó que no se tomaron las medidas necesarias de protección para Rivas y sus hijos, con el riesgo que ello supone y que ha desembocado en la situación actual.

La emoción inundó la sala con el relato de Luz Marina Rodríguez, hermana de Guacimara, víctima de violencia de género en 2013. Guacimara fue asesinada por su ex pareja en presencia de sus hijos y su madre. Luz denuncia la violencia institucional y económica que sufre toda la familia, incluidos los hijos e hijas, de una mujer asesinada por un machista. Tras el asesinato de una mujer, la familia debe hacer frente a unos daños tanto psicológicos como económicos. ¿Quién cubre los gastos del proceso judicial: abogada, gastos notariales y procuradores? ¿Qué pasa con la vivienda de la víctima si no está totalmente pagada? ¿Quién atiende las necesidades psicológicas de las y los hijos? Al final, ese peso recae en la familia de las mujeres asesinadas.

Ante los testimonios expuestos, Consuelo Abril solicitó al jurado “que se considerase culpable al Estado, en algunos casos por omisión y en otros por acción, de la violencia ejercida contra las mujeres”. Por desoír a las niñas y niños, no ofrecer la protección necesaria ni a las mujeres ni a sus hijos e hijas, no actuar con diligencia en los procesos judiciales y abandonar a las víctimas de violencia de género y sus familias.

LA VIOLACIÓN DE SAN FERMÍN

“Mi cabeza da vueltas. Camino, pero no tengo fuerzas, ni ganas. Las lágrimas brotan por mis mejillas sin poder controlarlas. Tengo frío, calor, tiemblo, no me controlo. Me tumbo en un banco, me acurruco. Cierro los ojos… que no haya pasado, que no haya pasado, que no haya pasado”. Es parte de la estremecedora recreación de la violación sufrida por una joven durante la fiesta de San Fermín. Las encargadas de encogerles el corazón a las asistentes fueron Carlota Álvarez y Estela Grande.

“Es necesario visibilizar la violencia sexual. Parece que sólo se habla de violencia contra las mujeres cuando hay un asesinato, pero la violencia sexual es una violencia mucho más habitual. Nos puede ocurrir en la calle, en nuestro trabajo, en una discoteca, en casa, en el colegio… todas podemos ser víctimas”, subrayó la integrante del 7N, Grande. Víctimas que sufren la estigmatización y la doble victimización a las que las enfrenta el sistema policial y judicial: al cursar denuncia las víctimas son cuestionadas, deben demostrar la veracidad de lo ocurrido e incluso, en ocasiones, son culpabilizadas.

Razón por la que es necesario que las mujeres se unan para juzgar las violencias contra mujeres. Porque el sistema, juez y parte del patriarcado, no responde ante las mismas. No nos protege. No nos ofrece justicia. “Los tribunales son una puerta de acero para las mujeres, las niñas y niños. El patriarcado, simbólicamente, es como el monstruo de ‘Stranger Things’. Todo el día luchando contra él pero se vuelve a reproducir. El sistema judicial es un infierno para las mujeres”, explicó a Pikara Magazine la experta responsable de presentar las acusaciones contra la violencia sexual, Bárbara Tardón.

“Es necesario que la violencia sexual sea considera una cuestión de Estado y, para ello, es fundamental una reforma de la Ley Orgánica 1/2004 para reflejar todas las violencias que se ejercen contra las mujeres, incluida la violencia sexual”, exigió en su alegato final.

La Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género sólo recoge la violencia ejercida en el ámbito de la pareja o ex pareja. Asimismo, se solicitó la implementación de los convenios internacionales ratificados por España, como el de la CEDAW y el Convenio de Estambul, dirigidos a garantizar los Derechos Humanos de las mujeres.

SIN FINANCIACIÓN, NO HAY ACCIÓN

No podía faltar la alusión al Pacto de Estado, firmado el pasado mes de septiembre. La experta encargada de presentar el bloque, Elena Saura, denunció que “no se toman las medidas necesarias para prevenir y erradicar las violencias de género”. También señaló la necesidad de adjudicar presupuesto al Pacto para que “no nazca muerto” y exigió el aumento de 200 millones de euros para “dar credibilidad y viabilidad a todas las medidas”.

“Tenemos leyes muy buenas y este Tribunal debería servir para que se apliquen y se les dote de recursos”, señaló por su parte una mujer asistente.

El “Tribunal de Mujeres” creó un espacio seguro donde denunciar las violaciones de derechos de las mujeres y la impunidad imperante. Ha sido un altavoz que le ha dicho al Estado y al sistema que los movimientos feministas y los feminismos estamos atentos y sabemos que son cómplices y culpables, por eso lo denunciamos y condenamos. Una muestra de la fuerza de la lucha de las mujeres por su derecho a vivir una vida libre de violencias machistas.

Por desgracia, este acto simbólico se quedará sin repercusiones reales en la legislación o en los presupuestos, pero sí tendrá importantes efectos en la participación y construcción política de las mujeres. Un acto de reparación simbólica para miles de ellas pero también con un claro mensaje educativo dirigido a toda la sociedad.

*Este artículo fue retomado del portal Pikara Magazine

17/SFC/LGL








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FEMINISMO
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¿Quién se encarga de la seguridad en las movilizaciones feministas?
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Dirce Navarrete Pérez*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 13/11/2017

El #24A me dejó, entre otras cosas, varias preocupaciones en cuanto al tema de seguridad que intentaré traducir en aprendizajes. ¿Alguien se acuerda de los incidentes que se presentaron durante esta movilización? Compartiré algunos de la caravana metropolitana, que fue la que me tocó monitorear:

a)         En la caravana del EdoMex a la CDMX un carro negro con las placas cubiertas con un extraño cartel de “anarco-feminista”, se acercaba cada tanto de manera intimidante con las ciclistas, sin respetar la estructura de seguridad y a las monitoras nos daba información falsa, diciendo que un contingente se había quedado atrás, que lo esperáramos.

b)         Llegando al Monumento a la Revolución, y para iniciar el último tramo de la movilización, personas supuestamente del gobierno de la Ciudad de México nos querían cambiar la ruta de la marcha, a pesar de que con tiempo habíamos compartido la ruta y tomado las medidas necesarias para avisar a seguridad pública y solicitar medidas precautorias ante la CDHDF. Nos dijeron que en caso de no aceptar la ruta que ellos pedían, entonces no se harían responsables de los incidentes que se pudieran suscitar.

c)         Cuando el contingente ya estaba en Reforma, un extrañísimo camión negro de dos pisos insistió en incorporarse a la marcha, así es, en medio de todas las que íbamos caminando. Cuando lo intentamos detener,  se negaron a parar y  amenazantes siguieron en marcha hasta que varias nos pusimos enfrente para frenarlo, alegando que nos ponía en riesgo a todas. Desde arriba, personajes supuestamente “feministas” nos gritaron que éramos, entre otras cosas, unas intolerantes al no dejarles marchar y que por eso nos merecíamos que nos asesinaran. ¡Tal cual!

d)        Al igual que en todas las movilizaciones feministas, hubo muchos hombres que insistieron en entrar a los contingentes separatistas, provocando diversos enfrentamientos a lo largo de todo el recorrido.

No sé si recuerden estos incidentes y hubo muchos más. Pero creo que bastan los mencionados para ilustrar algunos factores de riesgo que se presentan marcha tras marcha de mujeres y feministas. Creo que los machirrines de todo tipo tienen claro que una movilización feminista es el lugar casi perfecto para descargar su odio contra nosotras, pero parece que las feministas de pronto no vemos tanto riesgo, nos sentimos seguras porque vamos varias y al final, en mayor o menor medida, podemos responder en manada. Sin embargo ¿podríamos disminuir o tener un poco más controlados los factores de riesgo que se nos presentan en estos actos de protesta? o mejor dicho ¿podríamos aumentar nuestra seguridad?

Ubico de entrada dos niveles de seguridad que nos urge ir atendiendo. El primero va enfocado a trabajar herramientas prácticas que antes, durante y después de una movilización feminista, nos permitan sentirnos más seguras y en confianza. Dependiendo siempre del contexto, del número estimado de personas que acudirán y de los objetivos que persigue la marcha, nos ha tocado plantearnos si queremos o no darle seguimiento a medidas institucionales, como aviso a los gobiernos o solicitar medidas precautorias ante las comisiones de Derechos Humanos, o si preferimos herramientas más autogestivas, como comités de seguridad con monitoreos internos y externos, haciendo redes con otras organizaciones como Artículo 19 o Marabunta. Es decir, construir y ajustar cada vez mejor nuestros protocolos de seguridad.

El segundo nivel, un poquito más complicado me parece, está en la tarea de ir construyendo una cultura de cuidado colectivo, feminista. La respuesta a ¿quién se encarga de la seguridad en una movilización feminista? tendría que ser sin pensar: TODAS. Evitando así que un grupo de nosotras se tenga que encargar de hacer una chamba bastante pesada construyendo medidas que al final, a pocas les importan y nadie sigue. Ojalá pronto podamos sentirnos igualmente preocupadas y con la responsabilidad de atender al cuidado colectivo, pues ponernos en riesgo es poner en riesgo a todas las demás.

Un reto que veo en ambos niveles es poder comunicarnos de manera más clara y asequible con todas aquellas que no necesariamente forman parte de nuestra burbuja feminista pero que se sienten interpeladas y acuden a las marchas. Por ejemplo, ¿podríamos extender a ellas nuestra propuesta sobre la conformación de los contingentes separatistas y mixtos? Sé que esto no evitará que algunos se quieran colar a los espacios que no son para ellos pero ¿podría esto disminuir el número de los “despistados y despistadas”?

Se vienen las movilizaciones del 25 de noviembre, sabemos que los incidentes de seguridad no se pueden evitar, pero creo que sí nos toca aterrizar algunas de nuestras consignas feministas acá. ¡Ante la violencia machista, autodefensa feminista!

Algunos materiales de seguridad:

Kit de seguridad #24A: https://drive.google.com/drive/folders/0B03VQzGS81UZUXZkWTNVYW9lQlk

Kit #Chimahuacán:

https://drive.google.com/drive/folders/0B9OwiQn0qEoXYUhCeDBBaC1VbVE

*Dirce Navarrete Pérez es politóloga feminista @agateofobia_

17/DNP/LGL








LENGUANTES
VIOLENCIA
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Por cielo, metro y tierra ¡Estamos hartas del hostigamiento sexual!
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Cynthia Híjar Juárez*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 14/08/2017

A los 12 años escuché por primera vez la opinión que un par de desconocidos tenían sobre mi cuerpo y descubrí cómo el hecho de ser una niña parecía permitirles emitir esta opinión de la forma más cobarde y violenta. Era un par de hombres que, envalentonados por el camión que conducían, me lanzaron uno de esos mal llamados piropos. Ese día grité todas las groserías que podía enunciar. Grité con todas mis fuerzas y mi madre, que caminaba conmigo en ese momento, me dijo que le preocupaba que después de defenderme los agresores volvieran a atacar con mayor intensidad.

Han pasado 17 años y aún ahora que mi madre se ha asumido feminista, sé que tiene miedo de que algo me suceda. Ella y yo sabemos que la autodefensa es necesaria, pero que sería mejor vivir en un lugar donde, como dice la sabiduría feminista, no necesitáramos ser valientes sino libres de violencia. A veces también me llaman amigas, primos, o cualquier persona que me ha querido y me pide que me cuide. Yo sé que sabes defenderte, me dicen, pero no sé qué haría si algo te pasa.

Gracias al feminismo sé que no soy la única a la que se le pide cuidarse en un mundo donde no se pide a los hombres que dejen de agredir, de violar, de matar, de creer que su opinión es necesaria.

El transitar de las mujeres está siempre sometido a descargas de violencia que, podamos o no verlo, condicionan nuestro estar en los espacios. Pienso, por ejemplo, en el acoso sexual callejero, que te sorprende a los 12 años y en cómo nadie nos enseña que estamos en riesgo y cómo podemos actuar en una situación de peligro o de hostilidad normalizada para salir avante de todas las cosas que condicionan nuestro estar en el mundo.

El piropo es el eufemismo de la violencia sexual que los hombres ejercen en cualquier lugar que una mujer transita, pero mi ejemplo de piropo es quizás muy corto ante lo que leo todos los días en mi transitar y el de otras. Me refiero, desde luego, las mujeres. A nosotras, a nuestros cuerpos leídos con la carga de debilidad y despojos que se nos han impuesto.

Pienso en mis sobrinas, en mis amigas trans agredidas y excluidas de los espacios como baños públicos incluso por otras mujeres, en las desconocidas que veo caminar por la calle y con quienes me enseñaron que debía competir. Pienso en todas las disidentes de la heteronorma y en les otres, que han rechazado la categoría de hombre. ¿Cómo se sobrevive en este mundo? ¿Cómo se sobrevive a transitar en él?

La semana pasada, por ejemplo, escuché en una cena que había que boicotear a UBER por los casos de agresión sexual difundidos en redes sociales. Una chica decía que ella no tenía aún una mejor forma o más segura que usar este servicio para volver a casa cuando es de noche o ha bebido. Pienso entonces en las agresiones a ciclistas, que se realizan desde una profunda idea patriarcal de quién merece el espacio en la calle (quien tenga más lámina y pueda pagarla) y en el riesgo que implica para una mujer caminar sola de noche por cualquier calle este país podrido de machismo.

Pienso en Lesvy, que no pudo estar a salvo del machismo feminicida ni siquiera en la Ciudad Universitaria que tanto se jacta de ser un lugar seguro. Pienso en lo injusto que ha sido su caso y tengo una desconfianza terca ante las medidas que puedan tomar las autoridades universitarias para criminalizar estudiantes en lugar de generar estrategias de cuidado colectivo y respetar los derechos de las mujeres que transitamos CU.

Pienso también en las agresiones a las automovilistas, el terror de cuando se te poncha una llanta de noche. Pienso en Isabel Otero que vuela a lado de violadores en potencia en Interjet. Ruedas, aire, tierra: ¿acaso todos son para nosotras espacios de riesgo potencial?

Hace un par de semanas Renata Villareal denunció mediante un video que el conductor del UBER en el que se trasladaba hacia su casa miraba pornografía en su teléfono mientras conducía. No tenemos tregua. Nuestro derecho de ocupar el espacio público se ve obstaculizado con cada agresión. Pareciera que a cada paso que damos, vamos confrontando una situación de riesgo, incluso en los servicios que pagamos para estar seguras.

Por otra parte, viene a la discusión el tema de la seguridad. Queremos estar seguras pero ¿qué significa eso para nosotras? Pienso esta vez en Atenco. La policía, llena de criminales y violadores definitivamente no es una opción.

Necesitamos hablar de nuestra situación, de los riesgos reiterados, de las estrategias de autodefensa y huida. Necesitamos comenzar a plantearnos la posibilidad de formular cuadros de autodefensa en los espacios cotidianos, con nuestras amigas, familiares, con las compañeras del trabajo y de la escuela. Necesitamos hablar con las niñas de nuestra situación. No estamos solas, pero es seguro que contamos solamente con nosotras mismas.

*Cynthia Híjar Juárez es educadora popular feminista. Actualmente realiza estudios sobre creación e investigación dancística en el Centro de Investigación Coreográfica del Instituto Nacional de Bellas Artes.

17/CHJ








OPINIÓN
LIBERTAD DE EXPRESIÓN
   OPINIÓN
Hacía el Encuentro de la Red Nacional de Periodistas
Imagen retomada del portal de la revista Enheduanna. Foto: Osiris Aquino
Por: Sandra De Los Santos
Cimacnoticias/Enheduanna | Tuxtla Gutiérrez, Chis.- 12/10/2017

La organización en redes siempre me ha gustado, nos permite movernos de manera más libre, es de una visión horizontal, rompemos con las jerarquías y nos reconocemos entre nosotras.

Desde que inicie en el periodismo me integré a la Red Nacional de Periodistas, integrada casi en su totalidad por mujeres que ejercen  el periodismo con una perspectiva de género en diferentes partes de la república.

Cuando comencé en este oficio, la red ya estaba integrada, y fue gracias a ella, a su acompañamiento que “salí de clóset”, es decir, me convertí abiertamente en feminista.

Desde niña una se da cuenta que algo en este mundo no anda bien, y que las cosas juegan en contra de nosotras las mujeres y que algo hay que hacer al respecto, pero fue en los encuentros de la red, en las conversaciones con las compañeras, en las cenas hasta el amanecer que entendí que desde el periodismo podemos hacer mucho.

Uno de los derechos que más hemos pugnado las feministas y las mujeres es nuestro derecho a la palabra, a estar en espacios públicos, qué más ejercicio del derecho a decir nuestra palabra, que ejercer el periodismo. Que nuestra visión este en los medios de comunicación

Reconocerse feminista en los medios de comunicación, en donde todo el tiempo de la manera más hipócrita nos dicen que hay que ser objetivas, que hay que hacer un lado nuestras ideas y convicciones, donde los “micromachismos” se disfrazan muy bien de profesionalidad, no es fácil; pero el saber que somos varias mujeres trabajando en el tema nos fortalece –ojalá y fuéramos más.

Los encuentros de la red nos sirven para eso, para abrazarnos entre nosotras, sabernos en el mismo camino, hacer agenda juntas, conversar hasta el amanecer de cómo podemos incidir desde nuestro oficio en que las diferencias de género no se conviertan en desigualdades sociales.

El próximo 13 y 14 de Octubre de este 2017 en la capital del estado de Oaxaca nos reuniremos para hacer agenda, hablar de los retos del periodismo –por cierto a mí me toca ese tema-, tallerear sobre periodismo de investigación y de datos, el programa es bastante amplio y ambicioso.

Estoy convencida de las posibilidades que tiene el periodismo como transformador de la sociedad y la construcción de ciudadanía, y estoy segura que “enredadas” es más fácil caminar para que ese periodismo sea posible en cada parte de México.

17/SDLS








OPINIÓN
VIOLENCIA
   Lydia Cacho Plan b*
Es el turno de los hombres
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Lydia Cacho
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 27/09/2017

Yo soy Mara.

Hace catorce años durante un congreso feminista una joven vestida a lo darketa se me acercó para decirme que mi conferencia sobre intervención con mujeres víctimas de violencia le había gustado mucho, que tenía un par de preguntas, pero no se atrevió a hacerlas frente a su colectivo porque lo tenía prohibido. Se hacían llamar Lesboterroristas. Utilizaban una vestimenta específica, un look de cabello, ojos delineados, tatuajes, capuchas y piercings. Platicamos casi una hora sobre nuevas formas de intervención con niñas violadas. Nunca le pregunté por qué tenía miedo de su colectivo; pude comprender que el sentido de pertenencia es tan poderoso para la raza humana que cuestionarlo en ciertos contextos puede romper el diálogo. Su colectivo planteaba castrar a los violadores, erradicar la presencia masculina de toda marcha o movimiento feminista. No querían hablar de igualdad y equidad, sino de justicia pura y llana. Pude observar durante varios días la gran diversidad de grupos feministas allí reunidos, los más pacifistas, los espirituales, los filosóficos y los radicales. Nunca he pertenecido a grupos, voy por la libre con mi ideología feminista, escucho la diversidad de postura, indago en las rabias, los miedos, las desesperaciones y los grandes logros.

Desde que era adolescente me descubrí feminista al caminar en las calles de México y defender mis propios derechos, luego de sentir que andar por allí, inteligente y libre, era una afrenta insoportable que insulta o disminuye la masculinidad de muchos que se creen dioses propietarios del decreto de lo femenino sumiso; los cosificadores.

Tuve la fortuna de estar cerca de cientos de mujeres sabias, maestras que me enseñaron a encontrarle forma a mis ideas, a buscar palabras nuevas para viejos vicios sociales, estrategias contra las taras de la misoginia cultural. De ellas aprendí que hay feminismos integradores, los de la diferencia y los de la igualdad, los radicales y los light, los académicos y los de activismo puro a pie de calle; los feminismos indígenas y los anarquistas. En su diversidad filosófica, el pensamiento feminista tiene una gran coincidencia: repele y pretende erradicar toda forma de violencia contra las mujeres; eliminar el odio hacia los femenino, el acoso y todas las violencias que millones de hombres ejercen contra millones de mujeres y niñas. Entre ellas hay quienes están en la etapa de la ira, del descubrimiento, que avizoran una defensa no violenta de los derechos propios, pero aun no confían en otros.

La diferencia radica en las formas y prácticas de liderazgo: Hay quienes juzgan la violencia que ejercen los varones, pero no la de las mujeres, hay quienes se niegan a ser “mujeristas”, es decir, a defender a las mujeres aunque sean machistas. Hay quienes defienden el hembrismo manipulador y juran que son feministas porque quieren una vida libre de violencia. Hay feminismos diversos, pero todos libertarios.

Las marchas de hace unos días por el caso #Mara, que derramó una gota más de la sangre acumulada de las mujeres asesinadas en México, mostraron esa diversidad. Madres acompañadas de sus familias, hombres caminando con sus parejas, con sus hijas a los hombros, padres llorando por sus hijas perdidas, mujeres indígenas, jóvenes, ancianas, transexuales, caminando contra la violencia mortal que millones aun justifican en la radio, en la televisión, en los diarios, en los hogares y en los libros.

Un pequeño grupo de jóvenes sacó de su contingente a dos o tres hombres, sí una de las chicas llevaba un tolete y amenazaba con él, pero no hizo más que eso y una parte de las redes ardió en solidaridad con mi amigo Jenaro Villamil que, pálido pero ileso, se alejó de las radicales.

La pregunta que millones de mujeres desesperadas, furiosas, rabiosas, indignadas y asustadas se hacen frente a los crecientes feminicidios es: dónde están los hombres no misóginos para juzgar, educar, detener, fustigar a los machistas y evitar que otros hombres nos maten. La pregunta es válida, la violencia no lo es. El argumento de que las madres son las únicas culpables de educar a los machos ha sido desmontado al comprender los mecanismos del control ideológico que el machismo tiene en la familia con sus mecanismos de poder y aceptación o exclusión entre débiles y poderosos.

Estamos rodeadas de hombres que se asustan frente al feminismo y se indignan de palabra frente a la misoginia, pero no hacen nada contra ella; ni en la oficina, ni en las calles, ni en las escuelas, ni en los medios, ni en la cantina con sus amigos que denostan y cosifican a las mujeres. Todos los días nos topamos con un “manexplainer” ese tipo de hombre que nos explica lo que debemos hacer, pensar y decir para ser escuchada por las élites machistas.
Los “maniterrupter” esos que a media frase de una mujer interrumpen para contradecir los argumentos sólidos porque le incomodan; los “intelecmachos” esos intelectuales poderosos, las élites caviar, que descalifican las ideas de las mujeres y creen que todo tiempo lejano fue mejor. Todos los días algún Perelló aparece diciendo que a las mujeres les gusta que las violen, o un presidente o un gobernador se compra esposas floreros en las televisoras; todos los días hay un hombre de poder que les recuerda a estas jóvenes que no tiene la razón, que su miedo no es real, que su furia no tiene sentido. Todos los días alguien que no ha estado en su piel, se niega a escuchar sus argumentos, sus temores, su clamor de libertad, su angustia de vivir con la libertad acotada por el machismo que hace juicios de valor sobre cómo deben vivir, vestir y actuar las mujeres.

Todos los días hay un hombre que nos corrige cuando decimos que ha llegado la hora de que los hombres, así como género de la raza humana, se hagan cargo de educar a los hombres que eligen la violencia contra las mujeres como el ejercicio del despliegue de su masculinidad, como un inalienable derecho natural al territorio físico e intelectual de aquellas que considera inferiores.

Sí, estamos rodeados, rodeadas de violencias, de corrupción e impunidad. A los hombres los asesinan los hombres, a las mujeres las asesinan los hombres. Durante ya un siglo las mujeres feministas hemos tomado la batuta para evidenciar el absurdo cultural de la inequidad entre hombres y mujeres; hemos creado leyes, hemos fomentado una educación igualitaria, una paridad política. Hemos trabajado horas extras desde el lugar de la exclusión para decirles a quienes nos han excluido que ya basta; les hemos invitado, muchas feministas hemos trabajado triple jornada para incluir a los hombres en nuestras batallas culturales; duran poco, son intermitentes, les aburre porque están del otro lado de la moneda.

La noticia no es que de cien mil mujeres que marcharon diez excluyeron a tres hombres de una marcha, la noticia es que durante siglos ellos, los más poderosos ilustres de la virilidad violenta, han excluido a las mujeres de los espacios de libertad, y hoy en pleno Siglo XXI, en las redes sociales las jóvenes planifican cómo salir en grupo para que no las maten, cómo elegir pareja para que no las mate si eligen divorciarse, cómo llegar a un juez que no la culpe de la violación. La violencia misógina ha llegado al límite de la irracionalidad justificada porque los hombres con poder de incidir no han participado de la lucha por la educación masculina que no tenga privilegios a costa de robarle los suyos a las mujeres y niñas. Los hombres han mirado del lado la ira contenida de sus hijos varones educados como machos controladores por el ejemplo de sus padres y abuelos, jefes y amigos, esa ira que se despliega con la muerte de su pareja cuando ella elige tomar decisiones propias; ese cinismo antojadizo de un joven taxista que decide tomar a una chica por la fuerza y arrojarla como despojo humano después de utilizarla como objeto.

Todo se reduce a dos preguntas ¿qué han hecho los hombres, varones, para cambiar la cultura colectiva de masculinidad violenta? Y ¿quién les ha hecho creer que caminar a lado de las sobrevivientes les eximirá de la responsabilidad de no haber participado en la ruptura del paradigma del machismo cultural en sí mismos, en sus hijos y sus hermanos? A ellos los excluyen de la marcha, a ellas de la vida. Quien se enfoca en lo primero apenas conoce el sabor de la exclusión y el miedo.

Efectivamente miles de hombres son excluidos de ciertos grupos de poder por no reproducir los valores del machismo, de la violencia o la corrupción. Pero muy pocos están dispuestos a crear movimientos sociales poderosos, diversos, que cuestionen la violencia masculina y sus efectos sociales. Se han unido sí, para atacar a las feministas, se han unido para erradicar la diversidad, pero apenas un puñado de amigos notables se han dado a la tarea de salir de la comodidad de sus privilegios para convertirse en un ejemplo vivo de hombres no violentos. La sociedad no puede esperar, las calles son suyas, ojalá las tomen para proteger la vida y la libertad que otros pretenden erradicar.

* Plan b es una columna cuyo nombre se inspira en la creencia de que siempre hay otra manera de ver las cosas y otros temas que muy probablemente el discurso tradicional, o el Plan A, no cubrirá.

17/LCR


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Por cielo, metro y tierra ¡Estamos hartas del hostigamiento sexual!
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Cynthia Híjar Juárez*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 15/08/2017

A los 12 años escuché por primera vez la opinión que un par de desconocidos tenían sobre mi cuerpo y descubrí cómo el hecho de ser una niña parecía permitirles emitir esta opinión de la forma más cobarde y violenta. Era un par de hombres que, envalentonados por el camión que conducían, me lanzaron uno de esos mal llamados piropos. Ese día grité todas las groserías que podía enunciar. Grité con todas mis fuerzas y mi madre, que caminaba conmigo en ese momento, me dijo que le preocupaba que después de defenderme los agresores volvieran a atacar con mayor intensidad.
 
Han pasado 17 años y aún ahora que mi madre se ha asumido feminista, sé que tiene miedo de que algo me suceda. Ella y yo sabemos que la autodefensa es necesaria, pero que sería mejor vivir en un lugar donde, como dice la sabiduría feminista, no necesitáramos ser valientes sino libres de violencia. A veces también me llaman amigas, primos, o cualquier persona que me ha querido y me pide que me cuide. Yo sé que sabes defenderte, me dicen, pero no sé qué haría si algo te pasa.
 
Gracias al feminismo sé que no soy la única a la que se le pide cuidarse en un mundo donde no se pide a los hombres que dejen de agredir, de violar, de matar, de creer que su opinión es necesaria.
 
El transitar de las mujeres está siempre sometido a descargas de violencia que, podamos o no verlo, condicionan nuestro estar en los espacios. Pienso, por ejemplo, en el acoso sexual callejero, que te sorprende a los 12 años y en cómo nadie nos enseña que estamos en riesgo y cómo podemos actuar en una situación de peligro o de hostilidad normalizada para salir avante de todas las cosas que condicionan nuestro estar en el mundo.
 
El piropo es el eufemismo de la violencia sexual que los hombres ejercen en cualquier lugar que una mujer transita, pero mi ejemplo de piropo es quizás muy corto ante lo que leo todos los días en mi transitar y el de otras. Me refiero, desde luego, las mujeres. A nosotras, a nuestros cuerpos leídos con la carga de debilidad y despojos que se nos han impuesto.
 
Pienso en mis sobrinas, en mis amigas trans agredidas y excluidas de los espacios como baños públicos incluso por otras mujeres, en las desconocidas que veo caminar por la calle y con quienes me enseñaron que debía competir. Pienso en todas las disidentes de la heteronorma y en les otres, que han rechazado la categoría de hombre. ¿Cómo se sobrevive en este mundo? ¿Cómo se sobrevive a transitar en él?
 
La semana pasada, por ejemplo, escuché en una cena que había que boicotear a UBER por los casos de agresión sexual difundidos en redes sociales. Una chica decía que ella no tenía aún una mejor forma o más segura que usar este servicio para volver a casa cuando es de noche o ha bebido. Pienso entonces en las agresiones a ciclistas, que se realizan desde una profunda idea patriarcal de quién merece el espacio en la calle (quien tenga más lámina y pueda pagarla) y en el riesgo que implica para una mujer caminar sola de noche por cualquier calle este país podrido de machismo.
 
Pienso en Lesvy, que no pudo estar a salvo del machismo feminicida ni siquiera en la Ciudad Universitaria que tanto se jacta de ser un lugar seguro. Pienso en lo injusto que ha sido su caso y tengo una desconfianza terca ante las medidas que puedan tomar las autoridades universitarias para criminalizar estudiantes en lugar de generar estrategias de cuidado colectivo y respetar los derechos de las mujeres que transitamos CU.
 
Pienso también en las agresiones a las automovilistas, el terror de cuando se te poncha una llanta de noche. Pienso en Isabel Otero que vuela a lado de violadores en potencia en Interjet. Ruedas, aire, tierra: ¿acaso todos son para nosotras espacios de riesgo potencial?
 
Hace un par de semanas Renata Villareal denunció mediante un video que el conductor del UBER en el que se trasladaba hacia su casa miraba pornografía en su teléfono mientras conducía. No tenemos tregua. Nuestro derecho de ocupar el espacio público se ve obstaculizado con cada agresión. Pareciera que a cada paso que damos, vamos confrontando una situación de riesgo, incluso en los servicios que pagamos para estar seguras.
 
Por otra parte, viene a la discusión el tema de la seguridad. Queremos estar seguras pero ¿qué significa eso para nosotras? Pienso esta vez en Atenco. La policía, llena de criminales y violadores definitivamente no es una opción.
 
Necesitamos hablar de nuestra situación, de los riesgos reiterados, de las estrategias de autodefensa y huida. Necesitamos comenzar a plantearnos la posibilidad de formular cuadros de autodefensa en los espacios cotidianos, con nuestras amigas, familiares, con las compañeras del trabajo y de la escuela. Necesitamos hablar con las niñas de nuestra situación. No estamos solas, pero es seguro que contamos solamente con nosotras mismas.
 
*Cynthia Híjar Juárez es educadora popular feminista. Actualmente realiza estudios sobre creación e investigación dancística en el Centro de Investigación Coreográfica del Instituto Nacional de Bellas Artes.
 
17/CHJ








NACIONAL
Aborto
   Pese a medidas, acoso continúa
A un año del #24A, feministas marchan por segunda ocasión
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 25/04/2017

Un año después de que cientos de mujeres salieran a las calles de la capital para hacer la “Primavera Violeta” y demandar un alto al acoso sexual callejero, este 24 de abril un grupo de jóvenes se dieron cita en la Columna del Ángel de la Independencia para gritar una vez más que el acoso sexual continúa.
 
A diferencia de lo acontecido el #24A cuando cientos de mujeres de todas las edades, funcionarias, académicas y activistas abarrotaran Paseo de la Reforma, y otras tantas marcharon en sus estados, en esta ocasión las asistentes sumaron menos voces. 
 
Aunque menos en número, las jóvenes portaron las banderas moradas, el color que identifica al feminismo, y pancartas y cartulinas que en cada frase hacían conciencia del acoso sexual que viven las mujeres que caminan por las calles o abordan un transporte público en la Ciudad de México. 
 

Si hace un año la frase más repetida fue el “No es no” y “Vivas nos queremos”, está vez se sumaron el “No tenemos miedo” | CIMACFoto: César Martínez López.

 
Si hace un año la frase más repetida fue el “No es no” y “Vivas nos queremos”, está vez se sumaron el “No tenemos miedo” y es que según dijeron, a un año de la protesta masiva no hay nada que indique que viven con mayor seguridad o que los varones son conscientes de la violencia que ejercen. 
 
Durante una hora las mujeres estuvieron alrededor del Ángel a la Independencia, y desde allí criticaron la falta de resultados de la Estrategia 30-100 que implementó el Gobierno de la Ciudad de México un día después del #24A, cuya acción más destacada fue entregar silbatos a las mujeres para sonarlo en caso de una agresión. 
 
Incluso los silbatos fueron una idea previa de las feministas, quienes han hecho del ruido una protesta, ahora ante casos como el de Tamara de Anda, quién fue agredida por un taxista que la llamó “guapa”, hecho por el cual presentó una denuncia que le acarreó críticas y amenazas en redes sociales.
 

Proyecto “Desprincensamiento”, un programa de formación para promover niñas empoderadas y conscientes de sus derechos. | CIMACFoto: César Martínez López.

 
Con baile y tambores, las jóvenes y niñas que participan en el proyecto “Desprincensamiento”, un programa de formación para promover niñas empoderadas y conscientes de sus derechos, el contingente recorrió Reforma para llegar al Hemiciclo a Juárez, donde esta tarde, feministas se reunieron para conmemorar 10 años de Interrupción Legal del Embarazo en la Ciudad de México.
 
17/AGM/LGL
 








REPORTAJE
Aborto
   Logro del movimiento feminista
El derecho a no ser madres, una década de ILE
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Lourdes Godínez Leal
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 24/04/2017

Hace una década, el aborto se convirtió en tema de importancia nacional, reconocido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), tras años de insistencia del movimiento feminista y amplio de mujeres por lograr la despenalización del aborto hasta las 12 semanas de gestación, hoy vigente en nuestra ciudad.
 
Pese a los embates de grupos conservadores representados por la Iglesia Católica, legisladores y grupos Provida para impedir la Interrupción Legal del Embarazo, el aborto se colocó como un tema de salud pública, justicia social, y de Derechos Humanos de las mujeres, al reconocerles el derecho a decidir sobre su cuerpo y su maternidad.
 
El triunfo de las organizaciones de mujeres y feministas que hoy cumple 10 años, se inició en la década de los 70, cuando pugnaban por el aborto libre y gratuito, educación sexual desde la primaria y acceso a anticonceptivos.
 
Pero fue hasta el año 2000 que los primeros frutos de este trabajo feminista lograron que la Asamblea Legislativa del DF, bajo el gobierno de Rosario Robles, despenalizara el aborto por motivos eugenésicos o malformaciones congénitas.
 
En esa ocasión también se enfrentó una acción de  inconstitucionalidad promovida por los partidos Verde
Ecologista y Acción Nacional.
 
La SCJN declaró en el 2000 la reforma al Código Penal del entonces DF, como constitucional. El proyecto fue presentado por la ex ministra Olga Sánchez Cordero, quien desde un principio dejó en claro que lo que se discutía nada tenía que ver “con principios éticos, morales, religiosos o políticos sino que era un tema eminentemente jurídico".
 
7 AÑOS DESPUÉS LA MISMA HISTORIA
 
El 24 de abril de 2007, la ALDF aprobó modificar la Ley del Salud del Distrito Federal y, entre otros, el Artículo 144 del Código Penal del DF, con lo que estableció que la interrupción del embarazo es legal hasta las doce semanas de gestación y que los 14 hospitales de la Secretaría de Salud capitalina brindarían el servicio de Interrupción Legal del Embarazo (ILE), así como consejería.
 
La norma entró en vigor el 27 de abril, un día después de su publicación en la Gaceta Oficial del DF.
 
Sin embargo, el 24 de mayo de 2007, un mes después de la aprobación en la ALDF, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) encabezada por José Luis Soberanes y la Procuraduría General de la República (PGR) encabezada por Eduardo Medina Mora (ahora ministro de la SCJN) presentaron ante la Corte dos acciones de inconstitucionalidad por considerar que la Asamblea Legislativa no tenía facultades para legislar en la materia y por la definición de embarazo y de aborto.
 
La Corte escuchó a partir del 2008, a lo largo de 6 audiencias públicas, a personas de la academia, organizaciones a favor y en contra del aborto, feministas, juristas, a la Consejera Jurídica del DF responsable de defender la norma, Leticia Bonifaz, y a la ciudadanía, que manifestaron sus posturas en torno al tema.
 
Cabe resaltar que sólo en dos ocasiones la Corte ha convocado a estas audiencias, la primera con la Ley Federal de Telecomunicaciones (también conocida como "ley Televisa").
 
Pese a que el proyecto de sentencia estuvo a cargo de uno de los ministros más conservadores, Salvador Aguirre Anguiano, quien en todo momento defendió “la vida desde el momento de la concepción”, lo que se colocó en el centro de la discusión de las y los ministros fueron los Derechos Humanos de las Mujeres y los tratados internacionales signados por México para proteger los Derechos Sexuales y Reproductivos.
 
El trabajo impulsado por las organizaciones como Católicas por el Derecho a Decidir, Equidad de Género, Ipas México, Population Council, Elige y el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) y de agrupaciones como el Centro de Estudios Ecuménicos, el Centro de Estudios Sociales y Culturales “Antonio de Montesinos”, entre otros, tuvo eco en las y los ministros.
 
LAS MUJERES EN EL CENTRO DEL DISCURSO
 
Hace 10 años, la SCJN determinó que las mujeres son sujetas de derechos, que las leyes las amparan y que tienen derecho a decidir sobre continuar un embarazo o no.
 
Lo que reconoció la Corte es que el aborto es un tema de justicia social pues las leyes deben beneficiar a las mujeres, sobre todo a las más pobres para asegurarles servicios de salud seguros, máxime, cuando el Estado Mexicano incumple con su obligación constitucional “de educar en materia sexual y reproductiva y de no hacer los esfuerzos suficientes para garantizar un acceso pleno a métodos anticonceptivos”.
 
Y aún más, señaló que la penalización del aborto ha resultado ineficaz, y lejos de impedir que las mujeres recurran a la ILE de manera segura, se les obliga a someterse a procedimientos insalubres que ponen en riesgo sus vidas.
 
Por lo que aseguraron las y los ministros que la despenalización del aborto en sus primeras 12 semanas salvaguarda los derechos de las mujeres tutelados por la Constitución.
 
Reconocieron que obligar a las mujeres y niñas a continuar con embarazos que no desean, es equiparable a formas de esclavitud, pues se les condena a “embarazos forzados” por lo que penalizar la ILE, “discrimina por razones de género” ya que se justifica que una mujer embarazada culmine su embarazo bajo amenazas penales.
 
Argumentos reiterados durante más de 30 años por el movimiento feminista y amplio de mujeres.
 
Por vez primera también reconoció la Corte “el derecho de las niñas a no ser madres”.
 
“Cuando el Estado impone condiciones de embarazo por la vía penal, coloca a las mujeres en desigualdad social”, sostuvo en su argumentación el máximo tribunal de justicia del país.
 
Las y los ministros sostuvieron que la ILE es un derecho a la salud y ha contribuido a educar e informar a las mujeres sobre sus derechos sexuales y reproductivos.
 
A 10 años de este triunfo del movimiento feminista y pese a los intentos de los grupos conservadores para echarlo atrás, lo cierto es que 176 mil 355 mujeres de 18 entidades federativas, han ejercido su derecho a no ser madres.
 
17/LGL
 
 

 







INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Feminicidio institucional
Feministas y mayas exigen justicia para niñas de “Hogar seguro”
Velada por la dignidad y la justicia de las niñas de Guatemala realizada en la explanada de Bellas Artes en la Ciudad de México. CIMACFoto: César Martínez López.
Por: Por la Redacción
Cimacnoticias | Guatemala, Gua.- 14/03/2017
Feministas de distintas procedencias y tendencias, así como integrantes del Consejo del Pueblo Maya, exigieron hoy al Estado de Guatemala que se investigue y castigue con las máximas penas administrativas, civiles y penales, a los culpables de la muerte de 40 niñas del Hogar Seguro Virgen de la Asunción, y por las lesiones de decenas más, durante un incendio provocado, durante su protesta por malos tratos y abusos sexuales en ese lugar.
 
Las decenas de organizaciones feministas exigen también, en un comunicado, garantías de no repetición y justicia plena en toda la jerarquía institucional, desde los responsables materiales, hasta los institucionales, como la Procuraduría General de la Nación, el Procurador de los Derechos Humanos, Ministerio Público y Fiscalía contra el Delito de Femicidio/Feminicidio y Congreso de la República. Al presidente Jimmy Morales le exigen que deje de lado “las banalidades y asuma con seriedad la gravedad de la situación”.
 
En el ámbito internacional, las feministas solicitan a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, que intervenga para vigilar las investigaciones. Piden también una visita al país de la Relatora sobre los Derechos de las Mujeres de Naciones Unidas y de la Relatora Especial de Violencia contra las Mujeres, sus Causas y Consecuencias, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 
  
El Consejo del Pueblo Maya, en otro comunicado, llama también a la reflexión sobre lo que significa seguridad en el hogar, porque no existe tal, si permitimos que haya violencia contra las mujeres. Debemos, dice,  ante la tragedia de las niñas del albergue Hogar seguro, parar y denunciar todos los abusos contra las mujeres, las niñas y los niños.    
 
La mayoría de los “hogares seguros” creados por el Estado, afirma el Consejo Maya, no tienen la visión, capacidad, y voluntad para atacar de raíz las causas de las violencias contra la niñez. “Son cárceles y “funcionan mal porque este Estado no está hecho para proteger a la sociedad ni para garantizar la vida”.
 
FEMINICIDIO INSTITUCIONAL
Las feministas califican la muerte de las niñas como un “Femicidio Institucional” y recuerdan que las autoridades habían sido señaladas de cometer abusos, violaciones sexuales, torturas y una serie de agresiones que condujeron al “desenlace atroz”. “La denuncia y la rebeldía de las niñas fueron castigadas con la pena de muerte”, como se quiere castigar a quien se opone al régimen de desigualdades y corrupción, aseguran.  
 
Tanto el Consejo del Pueblo Maya, como las organizaciones feministas llaman a las familias, escuelas, iglesias y medios de comunicación a no callar frente a este hecho y ante el aumento de la violencia social. Propone que la sociedad “contribuya a erradicar cualquier acto de violencia, desde los gestos despectivos, insultos, los malos tratos, hasta las torturas, desapariciones y asesinatos”, en lo individual, en su casa, trabajo o escuela, para que la violencia salga de la cotidianidad. Descolonizar nuestras relaciones y derribar los cimientos de las violencias, privilegios y segregaciones. 
 
Piden también a los medios de comunicación respeto a las niñas fallecidas y hospitalizadas, a sus familias, para que no se las victimice ni criminalice y no se exponga a las sobrevivientes “cuya vida corre peligro”.  A los hombres les piden que no se convierta en máquinas de destrucción y dolor, y que se asuman como seres íntegros, generosos y solidarios.  
 
Las mujeres, dicen las organizaciones, debemos unirnos para salir de las opresiones y solicitan a la comunidad internacional que siga observando y acompañando a las comunidades y pueblos más necesitados. “Las niñas no se tocan, no se violan, no se queman, no se matan”, finalizan las feministas. “No más pactos para controlar y matar a las mujeres”, dice el Consejo del Pueblo Maya. 
 
17/RED/GG
 







ESTADOS
DERECHOS HUMANOS
   DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER
Movilizaciones 8 de marzo de 2017
Imagen de Priscila Hernández.
Por: la Red Nacional de Periodistas
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 09/03/2017

Miles de mujeres en México y en el mundo marcharon este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en el Paro Internacional convocado en más de 50 países y en territorio nacional, para exigir se valore y se visibilice el aporte de las mujeres en el mundo.
 
Este es el trabajo de la Red Nacional de Periodistas en las diferentes movilizaciones realizadas en los estados de Chiapas, Chihuahua, Estado de México, Hidalgo, Jalisco, Puebla, Sonora, Tamaulipas y Yucatán. 

CHIAPAS
 
Imagen Sandra de los Santos
 
Imagen Sandra de los Santos
 
CHIHUAHUA
 
El Paro de Mujeres en la Plaza Mayor de Chihuahua. Imagen Flora Isela Chacón
 
EDOMEX
 
Marcha en Coacalco. Imagen Evelia Barrón
 
HIDALGO
 
Paro en Plaza Juárez, frente a Palacio de Gobierno, con la presencia del gobernador y trabajadoras de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial (alrededor de 2 mil asistentes). Imagen Elsa Leonor Ángeles Vera.
 
Paro en la explanada de la presidencia municipal de Mineral de la Reforma. Imagen Elsa Leonor Ángeles Vera.

 

 
JALISCO
 
Imagen de Priscila Hernández.
 
Imagen de Priscila Hernández.
 
PUEBLA 
 
Imagen de Samantha Paez Guzmán.
 
Imagen de Samantha Paez Guzmán.
 
SONORA
 
Imagen de Silvia Nuñez Esquivel.
 
Imagen de Silvia Nuñez Esquivel.
 
Imagen de Silvia Nuñez Esquivel.
 
Imagen de Claudia Guadalupe Pérez.
 
TAMAULIPAS
 
Imagen Dora de la Cruz
 
VERACRUZ
 
Imagen Sandra Segura
 
Imagen de Sandra Segura.
 
Imagen Sandra Segura.
 
Imagen Sandra Segura.
 
MÉRIDA,YUCATÁN
 
Imagen de Rosario Nieto

17/RED

 







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