NACIONAL
LABORAL
   En próximas semanas presentará Contrato Colectivo
Sinactraho pide a Ejecutivo ratificar Convenio 189
CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 16/06/2017 El Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar (Sinactraho), hizo un llamado al Gobierno mexicano a ratificar el Convenio 189, y anunció que en próximas semanas presentará el contrato colectivo, que esperan, sea firmado por las personas empleadoras.
 
En un comunicado emitido a propósito del sexto aniversario de la firma del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que obliga a los Estados a mejorar sus leyes para proveer un marco normativo en el que las trabajadoras del hogar tengan acceso a la seguridad social, contrato laboral, jornada de trabajo de 8 horas, entre otras cosas, el Sinactraho agregó que reitera la exigencia “al Ejecutivo para que cumpla ya con el compromiso que firmó” y ratifique el Convenio.
 
Con la ratificación, se garantizarían los derechos laborales de las
2.4 millones de personas empleadas del hogar que hay en el país- de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi 2017).
 
Este instrumento internacional fue adoptado en junio de 2011 por México, pero sigue sin ratificarse a pesar de los más de 10 exhortos que se han hecho al Senado de la República. En América Latina el Convenio ya fue ratificado en Argentina, Chile, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Jamaica y Uruguay
 
URGEN CAMBIOS A LEY MEXICANA
 
El gobierno mexicano tiene que modificar la Ley Federal de Trabajo (LFT) y la Ley de Seguro Social a fin de derogar el régimen de excepción al que están sometidas las trabajadoras del hogar.
 
De acuerdo con el informe “El trabajo del hogar: Convenio 189 de la OIT y la legislatura en México” de la Secretaría de Gobernación (Segob), el Artículo 333 de la Ley de Trabajo indica que para las empleadas del hogar la jornada diaria puede ser de 12 horas; el Artículo 134 indica que hasta 50 por ciento de las retribuciones por el trabajo puede ser en alimentación o habitación, mientras la OIT recomienda sea máximo 22 por ciento.
 
El Artículo 13 de la Ley de Seguridad Social define como “voluntaria” la inscripción al seguro social de las empleadas del hogar, es decir no es obligatorio como otros empleos. En el país, 97 por ciento de las trabajadoras del hogar no cuentan con seguro médico, guardería, permiso de maternidad, pensión o retiro, indica el informe de Segob.
 
Además el trabajo del hogar se ubica como uno de los empleos con el sueldo más bajo del país, donde también se desempeñan adolescentes y niñas; la mayoría sólo cobra dos salarios mínimos de 70.10 pesos diarios, aun cuando aportan el 22 del Producto Interno Bruto (PIB), señala el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) en su “Documento Informativo de las Trabajadoras del Hogar”, elaborado en 2015.
 
INVITAN A FIRMAR CONTRATO
 
La equiparación de los derechos de las trabajadoras del hogar ha sido la principal demanda del Sinactraho, creado en 2016, con el fin de capacitar a las mujeres sobre sus derechos laborales, y para que como fuerza gremial puedan acceder a los espacios internacionales y nacionales de consenso.  
 
Actualmente el Sindicato con presencia en los estados de Puebla, Estado de México, Colima, Chiapas y en la Ciudad de México, emprende una campaña nacional como parte del “Año de las Trabajadoras del Hogar, para impulsar la ratificación del Convenio 189  y promover el “Contrato Colectivo” que creó.
 
Este contrato tiene como fin formalizar el trabajo del hogar, es firmado por el empleador o empleadora y la trabajadora y vigilado por el Sindicato. Establece un tabulador salarial, días de descanso y seguridad social, además contempla las modalidades del servicio (quienes laboran de planta o en otros hogares).
 
17/HZM/LGL







REPORTAJE
LABORAL
   Más de dos millones esperan leyes y respeto
Trabajadoras de hogar, el justo anhelo de vivir con dignidad
Imagen de Maricruz Montesinos
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 28/04/2017 Alberta González Calderón tenía 28 años de edad cuando salió de La Gloria, en el municipio poblano de Cuyoaco, para trabajar y tener con qué sostener a su familia: una niña de tres años y un bebé de meses. Vete a la Ciudad de México, le recomendaron familiares, allá se gana un poquito más, y se fue. Su madre cuidaría a sus hijos.
 
Nunca había estado en la capital, era la primera vez que se separaba de los niños y empezó a vivir entonces lo que miles de trabajadoras del hogar: aislamiento, malos tratos, gritos e insultos de la empleadora, inconforme siempre con el trabajo; contratos verbales, sin seguro médico.
 
Comenzaba su jornada a las seis de la mañana, sin hora de término, sin horario fijo: limpiar la casa, hacer comida, lavar y planchar, con breves descansos cuando la empleadora se iba a trabajar.  Todo por 900 pesos a la semana, de lunes a sábado. Apartaba 50 ó 100 pesos y el resto los mandaba a Puebla. No salía, para poder ahorrar, y solo iba una o dos veces al mes a ver a su familia.  
 
A sus 46 años, Alberta trabaja ahora en Cuyoaco a 10 minutos de su comunidad, seis días a la semana, seis a ocho horas diarias. Gana menos de dos salarios mínimos diarios, 700 pesos, pero asegura que es el mejor salario al que puede aspirar en Puebla. Lo que no cambian son las condiciones: sin contrato, sin seguridad social ni prestaciones.
 
LA MAYORÍA
 
Como Alberta vive la mayoría de las 2.4 millones de trabajadoras del hogar en el país, señalan datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi, 2016). Y, según el  Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred, 2015), 97 por ciento no tienen acceso a  servicio médico, permiso de maternidad, vacaciones, aguinaldo o instituciones de ahorro,  porque la Ley del Seguro Social no las considera sujetos de aseguramiento.
 
Sin embargo, el empleo del hogar es una de las labores con mayor aporte económico: 22 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
 
“Me gustaría tener un ahorro, dice Alberta, quiero tener algo más”, retirarme a los 55 años. Por eso ya está averiguando qué opciones hay: quizá “vender tamales, chalupas, o granola”. 
 
DERECHOS LABORALES
 
Sandra Azucena Ramírez Guzmán tiene 36 años y vive en Colima. Cuando sufrió despido injustificado, buscó ayuda y la encontró al Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar (Sinactraho), fundado por Marcelina Bautista en 2015, con presencia en el Estado de México, Puebla, Chiapas y la Ciudad de México.
 
Ahí se capacitó en derechos laborales y ahora representa a esa organización en la entidad. Cada mañana, en la parada del camión de La Mariana, se acerca a las trabajadoras que van a la zona residencial de El Chanal y las invita a sumarse al sindicato, les informa que pueden aspirar a mejores condiciones, les regala un folleto.
 
SEGURIDAD SOCIAL
 
Cuenta Sandra que cuando supo sus derechos, exigió a sus empleadores el Seguro Social. Se lo dieron, pero ahora  le dicen que no le pueden pagar más, “porque ya tiene seguro”. Sin embargo, se siente afortunada, porque es un derecho al que no accede la mayoría de las trabajadoras del hogar. Tiene además un horario y tareas específicas.
 
Trabaja de 9 de la mañana a las  cuatro de la tarde, por mil 200 pesos semanales, uno de los más altos para el sector en Colima, pero “no le ajusta para nada”, porque “gasta 480 pesos en pasajes y le quedan 700 para comida”, además están los gastos de sus hijos de 15 y 17 años de edad. Un tiempo fue niñera por las tardes, por 90 pesos diarios, pero lo dejó, porque dice que descuidó a sus hijos y terminaba muy cansada.   
 
La directora del Instituto Colimense de las Mujeres, Mariana Martínez Flores, reconoce las malas condiciones laborales y los regateos de salario que padecen las trabajadoras del hogar. Afirma que esto seguirá así, mientras los servicios del hogar no se formalicen y que la seguridad social es un derecho humano inalienable.  
 
Sin embargo, el Instituto no tiene un programa para las trabajadoras del hogar y por eso, dice Sandra, es fundamental que se organicen para que ejerzan sus derechos. 
 
EXPLOTACIÓN LABORAL
 
María Josefa Díaz Martínez es tzotzil, nació en Tzajalá, municipio de Teopisca y renta un cuarto en una vecindad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Vive ahí con sus hijas, de 13 y 19 años de edad, a quienes mantiene con su trabajo como trabajadora del hogar. Sonríe, se siente orgullosa de su trabajo, pese al camino de maltratos, ataques sexuales y explotación laboral por el que pasó. 
 
Josefa cuenta que cuando tenía 10 años de edad sus abuelos “la prestaron” para trabajar en una casa de Tuxtla Gutiérrez. “Era triste no estar en mi casa y nunca había vivido con un rico”.
 
No recuerda cuánto le pagaban, pero sí lo que sufrió: “fui maltratada, golpeada porque no sabía cocinar, me quemaban las manos con el comal para aprender, no sabía en qué mano iban los cubiertos, me ensartaban el tenedor en las manos para que aprendiera”.  
 
Cuando tenía 13 años de edad, Josefa fue violada por el hermano de su empleadora, pero no denunció porque sabía que no le creerían y no tenía a quién pedir ayuda. Se fue de esa casa cuando el padre de la empleadora intentó abusarla. No le creyeron y regresó a Tuxla, apoyada por una compañera. 
 
En 2007 conoció a la feminista Coni López, quien la contrató y escuchó su historia. Supo entonces lo que es un trato y un salario dignos y comprendió que habían violado sus Derechos Humanos y laborales. 
 
Con otras trabajadoras creó el Colectivo de Empleadas Domésticas de los Altos de Chiapas (Cedach), hoy con 15 integrantes.
 
Lupita, hija de Josefa y trabajadora del hogar desde niña, dice que los sueldos en Chiapas son bajos, desde 40 pesos diarios. Estudia secundaria, asiste a los talleres del Sindicato Nacional de Trabajadoras del Hogar, donde hay  alfabetización y capacitación en derecho laboral, “para que las compañeras aprendan que tienen derechos”. 
 
Josefa dice que su trabajo es “tan digno como todos” y busca inspirar a las trabajadoras y a sus hijas para defender sus derechos, para que se empoderen y no permitan malos tratos. Quiere que sus hijas terminen una licenciatura, que tengan una casa propia y que las empleadoras reconozcan sus derechos. Quiere una mejor vida para no sufrir. 
 
17/HZM/GG
 







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