NACIONAL
LABORAL
   Sedatu viola sus derechos laborales, denuncian
Marchan trabajadoras de Ciudad de las Mujeres de Tlapa; les adeudan 4 meses
Imagen cortesía de Tlachinollan
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 07/07/2017 Trabajadoras de Ciudad de las Mujeres de Tlapa marcharon este jueves en el centro de la ciudad de Tlapa, para exigir que se paguen los salarios atrasados de cuatro meses y que se acuerde una reunión con personal de la Sedatu para solucionar estos problemas.
 
Un grupo de 41 trabajadoras de Ciudad de las Mujeres de Tlapa, ubicado en la Montaña de Guerrero, denunciaron que la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) redujo el presupuesto para la operación de este centro, recortó a la mitad el sueldo del personal y despidió de manera injustificada a quienes estuvieron en desacuerdo.
 
En entrevista desde Tlapa con Cimacnoticias, Yuridia Sierra Mercenario, quien labora como traductora del mixteco al español, expuso que hay 59 trabajadoras que atienden de 100 a 120 mujeres diariamente, provenientes de 19 municipios de la región de la Montaña, pero destacó que desde marzo de 2015, cuando comenzaron actividades, no se respetaron sus derechos laborales, por ejemplo, no tienen contrato, prestaciones ni seguro médico.
 
Ciudad de las Mujeres de Tlapa es un proyecto impulsado por el Gobierno mexicano y el Banco Interamericano de Desarrollo para cumplir con dos sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, organismo que en 2010 condenó al Estado mexicano por su responsabilidad en la violación sexual cometida por miembros del Ejército contra las indígenas Inés Fernández Ortega y Valentina Rosendo Cantú, hechos ocurridos en 2002.
 
El lugar es operado por Sedatu y es un conglomerado de edificios donde se ofrecen servicios de salud, talleres, cuidado de niñas y niños y asesoría legal para las mujeres.
 
Sin embargo las trabajadoras aseguran que este centro que se creó como parte de las medidas de reparación del daño por los casos de Inés y Valentina no cumple con los derechos laborales de las mujeres. “Es incongruente que defendemos derechos de mujeres que viven violencia cuando a nosotras como trabajadoras también se nos están violentando nuestros derechos”, dijo Sierra Mercenario.
 
La trabajadora explicó que el 29 de junio la coordinadora de Módulos de ese proyecto, Patricia Rodríguez, informó al personal que se redujo el presupuesto y por tanto se recortaría el sueldo en 50 por ciento y la mitad de las trabajadoras serían despedidas. El anuncio se hizo cuando se cumplían cuatro meses sin que recibieran un pago pos sus actividades.
 
Imagen cortesía de Tlachinollan


“Desde que iniciamos a trabajar no se nos han respetado nuestros derechos laborales. Hemos callado por el miedo a perder nuestro trabajo”, recordó Sierra Mercenario pero dijo que decidieron alzar la voz porque la mayoría está sobreviviendo con préstamos y apoyos económicos de sus familias pero además porque es incongruente que defiendan derechos y a ellas las violenten. 
 
Mientras la directora de Ciudad de las Mujeres, Nayeli Ávila Carrera estaba de vacaciones fuera del país, el 30 de junio las empleadas decidieron entrar en un paro indefinido hasta que se solucione el problema aunque siguen atendiendo a las usuarias cuando llegan a pedir orientación.  
 
De las 59 abogadas, psicólogas, trabajadoras sociales, traductoras, asesoras territoriales, ingenieras agrónomas y personal de intendencia y vigilancia que laboran, 41 están en paro lo que impide el correcto funcionamiento de los siete Módulos que capacitan y atiende temas en torno a tener una vida libre de violencia, educación, autonomía económica, mujeres jóvenes y  cuidado infantil.
 
Sierra Mercenario dijo que esperan una reunión con personal de Sedatu, dependencia encargada de la administración de Ciudad de las Mujeres, y piden que no hayan más despidos, reducción de salarios, que se etiquete un presupuesto federal para este centro, que haya un contrato laboral con prestaciones de ley y que una o dos veces al año un contralor visite el lugar para verificar el funcionamiento.
 
17/AGM/OOM
 







ESTADOS
DERECHOS HUMANOS
   Siete años de obstáculos y represión gubernamental en Macuspana
Lucharemos hasta tener maquila: Lucía y Elizabeth, defensoras de DH
CIMACFoto: Montserrat Antúnez Estrada
Por: Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 23/06/2017 Lucía Hernández Canul y Elizabeth Arias Nicolás, defensoras indígenas de los Derechos Humanos en Macuspana, Tabasco, advierten que lucharán hasta el último día y seguirán enfrentando la obstinación de las autoridades, como lo han hecho por siete años, hasta que consigan construir una maquila que beneficie a su comunidad con una vida y trabajo dignos.  
 
Lucía Hernández, quien vive en la Ranchería el Triunfo, a casi una hora de la cabecera municipal de Macuspana, afirma en entrevista con Cimacnoticias que el compromiso por luchar lo heredó, pues viene “de una familia de guerreras y guerreros” y que su madre fue una de las mujeres que, organizadas desde  2010, lograron que el gobierno municipal cumpliera con la entrega de pisos firmes para sus viviendas. Luego buscaron la construcción de una planta textil donde ellas fueran dueñas, para que se convirtiera en una fuente de trabajo para la comunidad indígena de choles y chontales a la que pertenecen.
 
El padre de Lucía participó en 1994 en las protestas de obreros y campesinos de la entidad, quienes denunciaron la afectación de sus tierras por la sobreexplotación de hidrocarburos de Petróleos Mexicanos (Pemex). “Él sabe que solo cuando te manifiestas el gobierno te hace caso”, afirma,  “y me dice que siga adelante, que es mi vida y tengo que ver cómo voy a sostenerme”.
 
También las dos hermanas de Lucía se unieron a las  movilizaciones para exigir la construcción de la maquila, proyecto aprobado por el gobierno desde 2012, pero que sigue sin concretarse.
 
Las enfermedades de su madre y su padre orillaron a las hermanas de Lucía a retirarse de la lucha y acordaron “que yo seguiría mientras ellas me apoyan cuidando a mis papás”. Explica que a su madre le dio una parálisis de medio cuerpo, pero sigue apoyándola, porque no solo buscan el apoyo propio, sino el de la comunidad. 
 
Lucía explica que su proyecto surgió porque en Macuspana no hay trabajo, “el gobierno no ha puesto ningún lugar donde podamos emplearnos”. Ella se dedica a las labores del hogar, cocina, lava, vende pozole, hace tortillas, “a lo que uno pueda recoger”, porque el salario no abastece. 
 
 “PESE A TODO, SIGO”
 
Elizabeth Arias tiene 60 años y es de una comunidad indígena chol ubicada en el poblado de Palomas, Macuspana. Dice que ya perdió la lengua chol que todavía hablaba su abuelo y ahora sólo habla español.
 
Todos los días, a las 7 de la mañana, Elizabeth llega al pequeño taller de costura a trabajar. Hace un año el gobierno municipal les dio permiso de instalar en una de sus oficinas la maquinaria textil que compraron con fondos de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI). Dicen sus compañeras que  “se ha vuelto una costurera excelente”.
 
Elizabeth gasta más de 50 pesos diarios en pasajes para recorrer tres kilómetros de su casa al taller y cuando tienen que salir más tarde regresa caminando por la carretera. Casi todo el dinero que gana vendiendo las prendas que hace lo pierde en pasaje, pero no se da por vencida.  Enseñó  a sus hijas a coser en las máquinas, pero ya no siguieron trabajando porque tienen que cuidar a sus hijos. 
 
La gente de su comunidad no entiende por qué insiste en hacer una maquila, si está perdiendo dinero y tiempo, pero ella responde, con  voz entrecortada y limpiándose las lágrimas: “Seguiré exigiendo hasta que me muera y consigamos la maquila. Mis otros hijos, las vecinas, me preguntan para qué voy, que voy a perder todo, pero yo les digo: ¡No tengo nada!, ¿qué puedo perder? no me voy a ir sin luchar”.
 
SU MAQUILA
 
El proyecto de la maquila, en el que trabajan desde hace siete años las defensoras de DH Lucía Hernández Canul y Elizabeth Arias Nicolás, a quienes las define su fidelidad y pasión por superarse, se llama cooperativa Exótica Textiles, S.A. de C.V., y está conformado por 50 mujeres.
 
Ellas han tenido que exigir durante casi una década la respuesta del gobierno municipal, estatal y federal, así como el apoyo de las Comisiones de Derechos Humanos nacionales y estatales. Y tras enfrentar  trabas, omisiones y violaciones a sus Derechos Humanos, lograron, en enero pasado, que el gobierno estatal hiciera públicas las escrituras del predio que les donó y que las reconociera como dueñas, con lo cual pueden empezar la construcción de la maquila.
 
Las defensoras de DH narran a Cimacnoticias que la represión en su contra se incrementó en 2015, cuando en marzo, ante la negativa del Gobierno estatal por ingresar sus proyecto al Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM), pese a que se los prometieron en  reuniones con el secretario de Desarrollo Económico y Turismo de Tabasco, David Gustavo Rodríguez Rosario, Lucía inició una huelga de hambre afuera de dicha dependencia.
 
Sus compañeras, y su representante legal, el defensor Julio César Álvarez Santos, se sumaron a la exigencia y el 25 de marzo, al concluir un acto público del gobernador Arturo Núñez, en la Plaza Revolución de Villahermosa, policías estatales las golpearon. “Nos lastimaron, nos pegaron con sus puños y pistolas, detuvieron al licenciado y a un compañero”, recuerda Lucía. Gracias a al apoyo de organizaciones civiles fueron liberados.
 
No desistieron. Tras la presión mediática, el gobierno estatal convocó a una reunión donde aceptó dar 7 millones de pesos para la maquiladora. Pagaría 5 millones y 2 millones más serían para fondo perdido. Sin embargo, les pidieron como requisito las escrituras públicas, por lo que el  proceso se retrasó varios meses más.
 
“Todos nos dieron largas, por eso decidí instalarme en la Comisión Estatal para que declarara y hablara por nosotras”, cuenta Lucía. Desde noviembre de 2014 la instancia de defensa de los DH ya había emitido cinco recomendaciones presidente municipal de Macuspan, Víctor Manuel González Valerio, por el incumplimiento de compromisos en cuanto a las maquilas.
 
“Ahí, afuera de la Comisión Estatal, mandaron a alguien a que me echara ácido”, recuerda Lucía, “lo hicieron para que levantara la huelga, pero yo dije, prefiero morir luchando que de hambre porque estamos luchando para tener un trabajo digno. Y dije, de aquí me sacarán muerta. Ahí fue donde cedió el Ombudsman”. Por ello nadie ha sido sancionado.
 
Continuó en el Congreso de Tabasco con la huelga de hambre que había empezado desde hacía casi dos semanas. El 11 de agosto, la presidenta del movimiento, Alicia Jiménez Hernández, y Julio César Álvarez fueron encarcelados.
 
Desde julio de 2015, las mujeres solicitaron a la CNDH un recurso de impugnación por el incumplimiento de las autoridades a las recomendaciones emitidas por las Comisión Estatal, pero denuncian que  la instancia no ha actuado a su favor.
 
“Y la CNDH nada más contemplando a estas mujeres, que las han golpeado, encarcelado. Para qué juran respetar el Artículo primero de la Constitución si lo violan a cada rato, para que existe la Comisión Estatal o la nacional si al final sus recomendaciones no son vinculatorias ni obligan a que se respeten. Es una simulación, es el doble discurso de nuestra clase política”, denuncia Julio César.
 
“Cuando nos atacan, afirma Lucía,  dicen que somos manipuladas por el licenciado Julio y yo digo no, no soy manipulada porque siento el dolor de no tener un plato en tu mesa, ellos no lo sienten porque ellos comen sus tres comidas, nunca he sido manipulada por él”. Y advierte: “yo he sentido el dolor para entrar a esta lucha y no la voy a dejar hasta el final”.
 
17/MMAE/GG
 







NACIONAL
LABORAL
   Urgen estrategias de información en la frontera sur: especialistas
Información, vital para que trabajadoras del hogar migrantes ejerzan DH
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 22/06/2017 Las mujeres centroamericanas migrantes que se emplean como trabajadoras del hogar en la frontera sur de México, podrán acceder a condiciones laborales dignas si conocen sus derechos, afirmó la especialista en migraciones y género de la organización Fundación y Capacitación AC (Foca), Alejandra Elizalde Trinidad.
 
En entrevista con Cimacnoticias, Elizalde Trinidad refirió que “no tener documentación para una estancia legal es uno de los elementos de coerción y explotación del trabajo que realizan las empleadas del hogar”, pero “no conocer todos sus derechos como migrantes, también”. Por eso, dijo, es necesario que se fomenten estrategias de información y gestión de los Derechos Humanos en la frontera sur.
 
El último censo de población del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi, 2010) señala que una tercera parte de las mujeres centroamericanas de 12 años de edad y más (4 mil 676 mujeres) que radican en Chiapas, está registrada como parte de la población económicamente activa. De ellas, una tercera parte se ocupa como trabajadoras del hogar y el 90 por ciento son guatemaltecas.
 
Otros oficios a los que acceden las mujeres son la agricultura y el comercio. La mayoría están en edad productiva y reproductiva (edad media de 28 años) y tiene pocos años de escolaridad acumulada, según el Inegi.
 
“Muchas de ellas son madres de hijas o hijos mexicanos, lo que les da de inmediato el derecho a solicitar un trámite de regularización en México, por ejemplo”, indicó Alejandra Elizalde. Sin embargo, el desconocimiento a los distintos documentos de identidad migratoria que pueden acceder, hace que la mayoría de ellas se enfrenten a condiciones laborales precarias, describió.
 
CONDICIONES LABORALES
 
De acuerdo con el estudio “Las Trabajadoras Migrantes de la Frontera Sur de México”, de ONU Mujeres y el Colegio de México (2015), un 95 por ciento de las empleadas del hogar migrantes en Chiapas laboran bajo la modalidad de planta, es decir, viven en el hogar de los empleadores.
 
Si bien esta condición les ayuda a no realizar gastos de vivienda, indicó Elizalde, también las expone a situaciones de explotación laboral y la violación de sus derechos, como exceder jornadas laborales mayores a 8 horas, sólo recibir de pago el acceso a vivienda y comida, no gozar de días de descanso o vacaciones, y tener salarios muy bajos.
 
“Las condiciones a las que se enfrentan son de alta vulnerabilidad de sus derechos y por su trabajo les pagan entre 35 a 50 pesos diarios”, señaló la integrante de Foca.
 
Incluso, dijo, ante la falta de información, hay empleadores que se aprovechan del temor de las trabajadoras de ser deportadas. “Tenemos testimonios de migrantes trabajadoras del hogar, a quienes el empleador o empleadora no les permite salir bajo la amenaza que van a llamar a migración”.
 
Otra de las organizaciones que se dedica a difundir los derechos que gozan como trabajadoras del hogar migrantes es el Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar (Sinactraho).
 
El Sindica Nacional con presencia también en Chiapas señala que las trabajadoras del hogar migrantes pueden acceder a documentos para su estancia legal en México como: la visa FM 2, “un documento para quienes han decidido radicar en el país de manera permanente, demuestren una asimilación al medio nacional”.
 
En caso de desear una visa por trabajar, se puede acceder a la Forma Migración 3, que tienen vigencia de un año y se puede renovar hasta cinco años.
 
Sin embargo, recalcó Elizalde, las trabajadoras del hogar migrantes que optan por la regularización migratoria se enfrentan a procesos administrativos burocráticos, con requisitos estrictos y costo de documentación migratoria que no pueden solventar.
 
Por lo que también, señaló es fundamental que el Gobierno mexicano agilice este tipo de procesos y se informe y fomente en los empleadores o empleadores cómo pueden documentar a las trabajadoras del hogar migrantes.
 
17/HZM/GG
 







NACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Fundadora del Colectivo Ollin Calli, en Tijuana
Antes de ser trabajadoras, somos humanas: Margarita Ávalos Salas
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 01/06/2017
Nadie cree que la franja fronteriza entre México y Estados Unidos sea un lugar estratégico para la organización de la clase trabajadora, pero contra todo pronóstico de éxito y sin importar que allí la gente vaya de un lado a otro, Margarita Ávalos Salas decidió instalar un colectivo en esa zona para defender y enseñar a defender los derechos laborales.
 
El Colectivo Ollin Calli surgió hace ocho años (en 2009) en la ciudad de Tijuana, la más poblada del estado fronterizo de Baja California y donde proliferan las plantas maquiladoras, una industria caracterizada por solicitar mano de obra de baja calificación, ofrecer bajos salarios y emplear a migrantes, muchas veces indígenas, que quedan varados en la frontera.
 
En esta ciudad, clave para entrar a California, ya en territorio estadounidense, Margarita ha escuchado los relatos de las empleadas de la maquila que viven acoso sexual, padecen enfermedades producto de su trabajo, de quienes son despedidas sin ninguna indemnización, o que trabajan más de 12 horas continuas, de pie, sin ir al baño y sin tomar agua.
 
Cada vez que conoce esas historias entiende lo que sucede, lo sabe porque ha estudiado las leyes laborales, la teoría de los Derechos Humanos, se ha parado en las oficinas de las Juntas de Conciliación y Arbitraje, ha sostenido las banderas roji-negras en las huelgas, pero sobre todo lo comprende porque fue trabajadora de la maquila, jornalera, campesina y empleada del hogar.
 
Años de experiencia y trabajo que en marzo pasado la hicieron merecedora del Reconocimiento Hermila Galindo 2017 que otorga la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) para reconocer la labor a favor de los derechos de las mujeres.
 
¿TIENE QUE SER ASÍ?
 
Ollin Calli está escrito en náhuatl, se traduce como “colectivo en movimiento”. La razón del nombre, dice la defensora, es porque la mayoría de las y los integrantes son personas que llegaron a Tijuana desde el centro o del sur del país, donde se habla náhuatl y aunque la tarea principal es defender derechos laborales también quieren rescatar el lugar de donde son.
 
“Yo soy de Puebla, nací en un pueblito donde digo no llega ni dios ni el gobierno, es como muchos otros lugares, muy alejado, donde no llegan servicios pero tampoco justicia; hay sabiduría pero también hay mucha violencia”, rememora la joven.
 
Hija de dos campesinos, la niña Margarita se dedicaba a juntar leña, tierra de encino para plantas y a hacer carbón; cuando su madre estaba a punto de morir de cáncer cérvico uterino se fue a vivir con sus tíos donde aprendió a trabajar en el campo para ganarse el derecho a estar en una casa que no era la suya.
 
“Iban por nosotros a las 4 de la mañana porque en la mañana, cultivábamos todo lo que tenía que ver con hojas verdes para que no se marchitaran cuando salía el sol y, cuando salía el sol, trabajábamos tomate, maíz y otras cosas, pero en la noche nos llevaban a las empacadoras a lavar, a empacar para subirlo a los camiones.
 
“Regresábamos a media noche y luego iban por nosotras a las 4, 5 de la mañana. Descansábamos muy poco. A las 4 de la mañana andábamos en los surcos, con lodo, ni siquiera podíamos usar chanclas porque las perdíamos en el lodo, andábamos descalzas, con falda, sin suéter o uno muy delgadito, muchas veces sin sombrero porque el sombrero lo usan los hombres”.
 
A los 13 años Margarita dejó su pueblo y se fue a la ciudad como lo hacían las niñas de su edad que debían trabajar, y allí comenzó a hacer la limpieza de casas y a cuidar niños. En su búsqueda de un mejor futuro llegó con empleadoras que le contaban cada alimento que comía y se lo descontaba de su sueldo.
 
“Trabajé en varias casas, pero una de las casas donde me tocó trabajar, el patrón era alcohólico, golpeaba a la esposa. Como este hombre era violento y alcohólico, se gastaba el dinero, la patrona me pagaba, pero cuando ella se quedaba sin dinero me decía: préstame dinero de tu salario para que podamos comer todos.
 
“Trabaje en otro lugar donde me levantaba a las 4 de la mañana a hacer desayunos, a limpiar la casa, regar jardines, me acostaba como a las 12 de la noche, dormía muy poco. Sólo tenía permiso de desayunar dos huevos, dos tortillas y un vaso de agua; solo comía la comida que sobraba y por ningún motivo tenía derecho a cenar”.
Los maltratos de su familia, de las mujeres con que trabajó y su negativa a querer seguir la tradición de casarse, aprender a hacer tortillas y quedarse en casa la hizo preguntarse si era normal que a cada lugar donde iba había violencia. “Yo me preguntaba ¿así tiene que ser?, por eso decidió viajar a Tijuana.
 
“Cuando tenía 17 años, por distintos tipos de violencia: familiar, laboral e incluso violencia institucional, es que decido ir de Puebla a Tijuana y allá es donde conozco la industria maquiladora cuando llego, el mismo día que llegó, el 24 de febrero del año 2000, inicio a trabajar. Obviamente cuando yo fui no sabía qué era la maquila”.
 
CAER DEL PARAÍSO
 
La adolescente ingenua y soñadora que llegó a la frontera tenía dos metas: estudiar y ser rica. Hoy, a los 34 años mira hacia atrás ríe y confiesa que sólo logró la primera porque el segundo objetivo dejó de serlo porque encontró más sentido en acompañar las demandas de personas que como ella dejan la vida en una empresa.
 
“Yo siempre pensaba “quiero estudiar” y pensaba que quizás en Tijuana lo iba a hacer. Llegué como a las 12 del día. Llevaba sólo dos cambios de ropa y llevaba muchísimas cosas de semillas, chiles, por encargo de personas que vivían en la frontera, pero la maleta más grande que llevaba era la de sueños.
 
Cuando recuerda el momento que cambio su vida, todavía habla en presente como si se viera en el espejo. “Cuando llego al aeropuerto mi prima va por mí, llego al lugar donde vive. Cuando llegó a su casa me dice: ¿dónde quieres trabajar?”, ese diálogo fue impacto porque la joven de ese entonces no tenía claro que podía elegir a dónde ir.
 
-¿Qué hay?, respondí.
 
-Hay muchísimas maquilas y puede trabajar en la que tú quieras
-¿De veras?
 
-En la que tú quieras.
 
“No comimos, dejamos las cosas y me dijo vámonos, Inmediatamente nos fuimos a la maquila, llegamos casi a las 2 de la tarde y nada más me dijo: Ve a ese cuarto. Cuando entre lo único que me preguntaron fue cómo te llamas y de dónde vienes. Margarita de Puebla”.
 
Con una facilidad inusual, sin ningún requisito y acostumbrada al trabajo rudo y de muchas horas la joven comenzó a laborar en Industria Fronteriza, una planta que fabricaba medias y tobimedias. Allí fue enviada a la línea de producción, revisaba que las medidas no tuvieran defectos y con las manos planchaba las prendas calientes recién fabricadas.
 
“Se me hacía facilísimo. Cuando conocí la maquila y comencé a trabajar los primeros tres días decía: Qué fácil es esto. Sentía que había dado el gran paso de mi vida y que estaba en el paraíso”. Comparado con el trabajo de campo y con el trabajo del hogar, lo que hacía en la maquila no era nada.
 
“Fueron pasando las semanas y comenzaron a obligarme a trabajar otro turno y luego otro turno. Yo decía “si trabajo más me van a pagar más y si me van a pagar más me voy a hacer rica y si me hago rica voy a poder tener una casa y voy a poder estudiar”. Llegó el momento en que trabajaba hasta 24 horas al día, sin tiempo para hacer dos comidas.
 
“Las compañeras me enseñaron a aguantar esos turnos, tomar café con coca y aspirinas para aguantar. Al principio era ¿quieres quedarte? Yo dije sí. Cuando quería decir que no, se convirtió en obligatorio, porque ellos supieron aprovechar muy bien la energía que tenía en ese momento, la disposición y la ingenuidad”.
 
El paraíso terminó cuando Margarita comenzó a dejar de distinguir las palabras y escuchar sólo zumbidos porque pasaban noches sin dormir, cuando vio que podía morir en el horno, un gran cuarto donde las trabajadoras entraban a dejar las telas sin ningún tipo de protección para el calor, pero en particular cuando fue enviada a lavar telas.
 
“La ropa que no se desmanchaba en las lavadoras la lavábamos con las manos, las manos nos quedaban feas –rojas, peladas, con ardor-, yo me preguntaba por qué no usábamos guantes. Un día, a escondidas, compré un guante de plástico. Cuando los metí el agua a esos líquidos el guante se deshizo. Yo decía esto ya no esta tan bien”.
 
Margarita Ávalos Salas,fundadora del colectivo Ollin Calli. CIMACFoto: César Martínez López.
 
Además, vio más cosas que no le gustaban. “En la fábrica había mujeres y hombres. Las mujeres estaban en las líneas de producción donde no se puede platicar, ir al baño, tomar agua, había que pedir permiso para todo, los regaños eran más duros. Los hombres hacían el trabajo donde pagaban más, por ejemplo, las maquinas tejedoras o donde se podían desplazarse sin tener que pedir permiso, por ejemplo, el almacén”.
 
ATENDER A LAS MUJERES
 
El paso al activismo lo dio cuando una compañera que trabajó en la maquila y que tuvo una enfermedad en los ojos por la pelusa a la que se exponía, la invitó a asistir a talleres sobre derechos de las mujeres, allí las participantes empezaron a hablar de sus problemas laborales y no sólo de sus derechos como ciudadanas.
 
En ese entonces se dio cuenta que había empleadas que eran obligadas a presionar a las otras para que se quedaran en los turnos dobles o triples para sacar la producción, también le dijeron que había algo que llamaba “reparto de utilidades” y que era un derecho de los trabajadores.
 
Con la certeza de que bastaba pedir ese derecho para obtenerlo regresó a la maquila, pero se encontró con que no era tan fácil. Fue despedida junto con otro grupo de trabajadores que hizo el mismo reclamo. Con el apoyo del Centro de Información para Trabajadoras y Trabajadores comenzó a gestarse una huelga que duraría siete años.
 
Después de un largo proceso jurídico, la intervención de un sindicato charro y el cierre de la empresa, las y los trabajadores ganaron el caso. “De allí no tuve ni un solo peso. Si se logró que el resto de los trabajadores se adjudicaran los bienes, se vendió, y se repartió el dinero. No tuve nada, pero pienso que lo más importante –dice recalcando el más– fue el aprendizaje”.
 
La joven Margarita activa y con fuerza para hablar en público fue una de las voceras, tan clara en sus planteamientos que el Centro de Información le interesó su liderazgo. “Para los medios, la solidaridad internacional, los abogados, las organizaciones, era como muy interesante verme como activista porque decían: es que representas muchas cosas; a la clase trabajadora, a los migrantes, a los indígenas, a las mujeres”.
 
Para el movimiento de trabajadores era atractivo que una persona tuviera visión, convocatoria y energía, así comenzó a trabajar en el activismo y en la maquila al mismo tiempo, pero después decidió que su trabajo era más importante con los obreros que haciendo ricos a los patrones y se fue de lleno como defensora.
 
Como fundadora de Ollin Calli ha buscado dar un nuevo enfoque a los derechos laborales; hacer ver que también son Derechos Humanos y analizarlos y defenderlos desde la perspectiva de género. “Desde mi punto de vista, antes de ser trabajadora soy humana. Ahora ya se logró que sean reconocidos, pero hablamos de eso muchísimo antes”.
 
En cada demanda que Margarita redactó puso énfasis en que los derechos laborales son Derechos Humanos porque asegura que el simple hecho de no dejar a las trabajadoras ir al baño o no tener permiso para ir al médico atenta contra la dignidad humana, como también es un atentado el acoso y el hostigamiento sexual en los centros laborales.
 
El Colectivo tiene un área jurídica y una cooperativa para subsistir porque no sólo representan a las y los trabajadores de la maquila, también lleva casos de los jornaleros, por ejemplo, de quienes llegan a los campos agrícolas de San Quintín, en Baja California, y muchas veces hasta las demandas de trabajadores de otros estados.
 
Apoya la defensa legal, aunque no es abogada, pero ahora puede destacar que logró cumplir uno de sus sueños de niña: estudió la primaria en el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), tomó diplomados, estudió la preparatoria abierta, estudió la licenciatura en Informática y ahora está estudiando Administración.
 
Para Margarita la frontera ha resultado un lugar estratégico, allí los trabajadores que llegan aprenden de sus derechos y ese aprendizaje se va cualquier lado a donde lleguen, se esparce, algo imprescindible cuando las condiciones laborales van empeorando, trabajadores sin contratos, discriminados y con sueldos precarios.
 
17/AG/GG
 







NACIONAL
LABORAL
   A dos años de su paro en San Quintín
Gobierno incumple, continúa acoso sexual y deterioro laboral: jornaleras
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 18/03/2017 Jornaleras agrícolas del Valle de San Quintín,  en Baja California (BC), denunciaron que el Gobierno federal no ha cumplido con la solicitud que le hicieron hace dos años para  sancionar y terminar con el acoso sexual de que son víctimas, tampoco actuó ante su exigencia de  mejores condiciones laborales, acceso a servicios de salud y educación de calidad para sus hijas e hijos.
 
Durante el cierre de la Caravana Nacional por las y los Jornaleros de San Quintín, la secretaria de Igualdad de Género del Sindicato Independiente de Trabajadores Agrícolas, Abelina Ramírez Ruíz, dijo a Cimacnoticias que, pese a las exigencias que presentaron desde hace dos años,  mayordomos, ingenieros y empresarios de los lugares en donde trabajan siguen abusando sexualmente de las mujeres jornaleras en total impunidad.
 
A esto se suma la falta de voluntad política por garantizarles mejores condiciones laborales, señaló
 
Recordó que desde el 17 de marzo de 2015, cuando miles de trabajadoras de las empresas del Valle de San Quintín realizaron un paro laboral  para demandar el cumplimiento de sus derechos laborales, han seguido exponiendo a la opinión pública y al gobierno  las condiciones precarias en las que trabajan: salarios de 120 pesos al día, carencia de seguridad social y jornadas de hasta 12 horas, todos los días de la semana.
 
En el caso de las mujeres, a esas malas condiciones se suma una doble jornada laboral. La trabajadora del campo en Chiapas e integrante de la Coalición Indígena de Migrantes de Chiapas, Teófila Díaz Jiménez, dijo en entrevista para Cimacnoticias que las jornaleras que emigran de Chiapas a BC, están, “al igual que los hombres, en las tierras de cuatro de la madrugada hasta las seis de la tarde, pero además deben cumplir con otras obligaciones como preparar la comida de sus compañeros y limpiar el lugar en el que se quedan”.
 
Díaz Jiménez expuso también los problemas que enfrentan las mujeres cuyos maridos emigran a San Quintín para emplearse como jornaleros. “Ellas se quedan a cuidar a sus hijas e hijos y el salario  que envían sus esposos no les alcanza para comprar ni lo básico”.

Jornalera de San Quintín en el Monumento a la Revolución en la CDMX | CIMACFoto: César Martínez López.


De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en 2015, de los aproximadamente 5 millones de personas jornaleras que hay México, cinco de cada 10 ganan entre uno y dos salarios mínimos al día.
 
SALUD
 
Las personas trabajadoras del campo también exigen mejores servicios de salud. Díaz Jiménez dijo que cuando las y los jornaleros se enferman, los dueños de las empresas que los contratan los despiden y no se preocupan por ellos, pese a lo grave de su enfermedad. 
 
Abelina Ramírez Ruíz denunció las complicaciones que enfrentan para acceder a hospitales. “Nos hacemos hasta tres horas de camino para llegar”, dijo. Además, el agua que consume está contaminada “los químicos  perjudican a las mujeres embarazadas  y a sus hijos y no tenemos un hospital para llevarlas”.
 
Y añadió: “Muchas han muerto. Por eso tuvimos el valor de salir, no podemos permitir que nuestra gente se esté muriendo”.
 
Respecto a los servicios de educación para niñas y niños, las jornaleras denuncian la carencia de universidades y lugares para que sus hijas e hijos estudien. “Igual que los hospitales, los centros de estudio están muy lejos”, mencionó Ramírez Ruíz.
 
MOCHILAS, EN VEZ DE GUARDERÍAS
 
La secretaria de Igualdad de Género de la organización denunció que el único acercamiento del gobierno de BC, encabezado por Francisco Arturo Vega de la Madrid,  con ellas para atender las denuncias educativas fue la de entregarles mochilas cuando la Caravana partió de BC en rumbo a recorrer ocho estados del país. “lo hicieron para callarnos y decir que nos están ayudando. Una mochila, ¿cuánto nos va a durar?, ¿y el futuro de nuestros hijos?”, comentó.
 
Desde 2015, una de las exigencias de las mujeres jornaleras fue la de que crear guarderías, sin embargo, Ramírez Ruíz aseguró que no se ha avanzado nada al respecto.
 
En San Quintín trabajan como jornaleras 80 mil personas en condiciones precarias, las mismas en que laboran quienes trabajan en  Sinaloa, Sonora, Nayarit, Jalisco, Guanajuato y Michoacán, como lo corroboraron los testimonios que recopilaron  durante la Caravana que inició el 4 de marzo de este año por esos estados.
 
Como resultado de la unión entre trabajadores y trabajadoras jornaleras del país, el día de hoy el Comité de Familiares de los normalistas en condición de desaparición forzada de Ayotzinapa se pronunció a favor de la lucha.
 
CIMACFoto: César Martínez López.


Jornaleros, madres y padres de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala exigieron, a través de un comunicado, que la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Trabajo y Previsión Social cumpla los derechos que como trabajadores les corresponden en materia de salarios y seguridad social; así como eliminar las prácticas de acoso sexual contra las jornaleras, respetar la libre asociación sindical y erradicar los contratos colectivos de protección patronal.
 
17/MMAE/GG
 







LABORAL
   La presionan por tener dos empleos
Periodista Marleny Magaña denuncia acoso laboral en SQCS
Imagen retomada de calley Chilla
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 16/03/2017 La periodista Marleny Magaña Uribe denunció acosó laboral en el Sistema Quintanarroense de Comunicación Social (SQCS) y la presunta violación a su derecho a la libertad de expresión por prohibirle laborar de manera paralela en otro medio de comunicación. 
 
Magaña Uribe, quien de 2001 a 2016 fue jefa de Información del SQCS y ahora se desempeña como reportera, denunció que le impiden trabajar en otro medio de comunicación por el riesgo de que “golpee” mediáticamente al gobernador, Carlos Manuel Joaquín González.
 
La comunicadora dijo a Cimacnoticias que el 30 de diciembre ella y nueve de sus compañeros fueron notificados de su despido sin razón alguna, por lo que presentaron una queja ante la Procuraduría de la Defensa del Trabajo, tras lo cual el 16 de enero el área jurídica del SQCS les informó que fue una “confusión” y estaban reinstalados.
 
Mientras Magaña Uribe estuvo desempleada consiguió un empleo por la tarde en Radio Cultural Ayuntamiento, en Cancún; y una vez que regresó a sus labores en el SQCS, donde tenía un horario de 7 de la mañana a las 3 de la tarde, decidió continuar con ambas actividades.
 
El acoso laboral, dijo, comenzó cuando le negaron vacaciones, le cambian el horario para que no pudiera asistir a su otro empleo y, el 7 de febrero, la directora del SQCS, Martha Silva Martínez, la llamó a una reunión para pedirle que escogiera uno de sus dos empleos. 
 
De acuerdo con la periodista, Silva Martínez trató de obligarla a firmar una hoja en blanco pero, como se negó, le dio una semana de plazo para tomar una decisión, porque le dijo que al trabajar  en otro espacio informativo podría golpear al Gobernador.
 
Magaña Uribe destacó que, aunque los reporteros no checan su hora de entrada y salida por las funciones naturales de su trabajo, que implica movilidad y falta de horarios fijos a ella se le obliga a hacerlo, además de que le piden notas que no se publican y en un mismo día la envían a coberturas en extremos de la ciudad, y la vigilan.
 
Para la reportera esto constituye acoso laboral y una violación al derecho a la libertad de expresión, porque la  Ley Federal del Trabajo no impide a un ciudadano tener uno o más empleos, siempre y cuando no interfiera con sus horarios laborales.
 
De acuerdo con el informe “Condiciones laborales de los periodistas en México”, elaborado por Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) en 2015, las y los informadores carecen de seguridad social e ingresos suficientes, viven violencia laboral y en ocasiones deben tener más de un empleo, lo que perjudica su desempeño.
 
17/AGM/GG
 







MONEDERO
   MONEDERO
NO al Muro de Trump y fin del TLCAN
Especial
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 31/01/2017 Según datos de Inegi, más de la cuarta parte (27.26 por ciento) de las exportaciones automotrices que realiza México tienen como destino Estados Unidos, y han tenido una caída de 0.8 por ciento. Al resto del mundo únicamente se exporta el 4.64 por ciento, su crecimiento ha sido del 2.6 por ciento (datos de enero-diciembre de 2016).
 
Las importaciones de vehículos terrestres y autopartes que realiza México crecieron 18.5 veces o mil 752 por ciento en el periodo que lleva en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en tanto que las exportaciones aumentaron 12 veces o mil 119 por ciento, indican estadísticas del Banco de México (Banxico) sobre comercio exterior.
 
VER GRÁFICA AQUÍ
 
En el país la “joya de la corona” del modelo exportador de los últimos treinta años es la industria automotriz, pero el principal valor agregado que tiene es la mano de obra a precios muy competitivos (salarios muy bajos).
 
Ya se reunió Donald Trump con las principales empresas de esta industria (en Estados Unidos) para convencerlos “amablemente” de que ya no inviertan en México, sino en su país, que para él es “América”, mientras el resto del mundo, sobre todo Latinoamérica, somos poco menos que un estorbo.  Los empresarios aparentemente aceptaron, por la sencilla razón de que están en deuda con su Gobierno, que los salvó -con importantes subsidios- durante la crisis económica-financiera del 2008.
 
TRUMP,  FÁBRICA DE ENEMIGOS
 
En la gráfica anterior se ilustra la evolución de los empleos en el lapso 2002-2016, así como los efectos que tuvo esa crisis sobre ellos, para el caso de México. En 2008 tuvieron una caída  de 10.4 y para 2009 17.0 por ciento. Pero es notorio el incremento en los empleos, de 1.8 de crecimiento en 2003, pasó a 17.0 por ciento en noviembre de 2016. Datos de Inegi.
 
En Estados Unidos, esa crisis causó mayores estragos en los empleos y, justamente, esos norteamericanos que sufrieron en mayor medida el desempleo y la pobreza son los que ahora votaron por el fascista Donald Trump. Paradójicamente, él y su grupo económico fueron los causantes y beneficiados por lo sucedido en esa crisis financiera.
 
Esa población no fue desplazada de sus empleos ni empobrecida por los trabajadores y trabajadoras migrantes mexicanos, centroamericanos y  asiáticos, pero nada mejor que inventar  un “enemigo”… buenos dos: la migración y los tratados de libre comercio. Por cierto, tratados que también han empobrecido a buena parte de la población mexicana. Así es de que perder, perder con el fin del TLCAN  pues… tampoco, y mucho menos aceptar tantas humillaciones.
 
PROMOTOR DE LA POBREZA
 
Lo que seguramente sí empobrecerá más a todo Estados Unidos –mujeres en especial- son las nuevas políticas que su presidente quiere imponer. Para empezar, terminar con el Obama Care, o prescindir de la valiosa aportación que hacen a su economía los hombres y mujeres que emigraron a ese país y que provienen de México (cerca de 6 millones del total de migrantes).
 
Y ni se diga del impuesto que quiere Trump aplicar a todas las importaciones mexicanas. Un arancel del 20 por ciento, además de encarecer los productos para los y las consumidoras, de facto rompen con los acuerdos del TLCAN y la Organización Mundial de Comercio (OMC). Supuestamente con este impuesto se va a financiar la construcción del muro que, según cálculos del propio Congreso de Estados Unidos, tendrá un costo de entre 12 y 15 mil millones de dólares. Tirados a la basura, porque ese muro no va a detener la migración, pero aceptarlo implica una humillación discriminatoria. Es indignante.
 
SELVA SIN TARZÁN
 
Desde ya, México tiene que recurrir a las instancias internacionales, con herramientas políticas y jurídicas, no estamos en la selva con Tarzán.
 
Prácticamente les ha declarado la guerra, perdón corrijo, nos ha declarado la guerra con su absurda propuesta de la construcción de un muro fronterizo  o la “negociación” de un tratado comercial bilateral, que Canadá ya aceptó, prácticamente. Ahí el trato es diferente, son mucho más semejantes a la población “Wasp” que Trump y su equipo representa, o dicen representar.
 
El término WASP (White, Anglo-Saxon and Protest) se utiliza para denominar a la población blanca, anglosajona y protestante. Está asociado a estadounidenses blancos que rechazan  la influencia de cualquier etnianacionalidad o cultura ajena a la suya. Excluye católicos, negros, judíos, latinos, asiáticos y amerindios. Se ha sembrado la semilla del racismo, la discriminación y la xenofobia.
 
Tiene razón el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) cuando afirma que la construcción de ese muro -y su aceptación- no es únicamente para México y los mexicanos o mexicanas, sino para todo latinoamericano y latinoamericana. Traerá graves consecuencias para las mujeres y las familias. Es indispensable que, de verdad, se dé un acercamiento y protección de México para toda esa población migrante. No es suficiente reforzar con mayor presupuesto a los Consulados de México en aquel país.
 
También corren un grave riesgo los 800 mil jóvenes (hombres y mujeres) del programa de “dreamers” que actualmente los protege el programa DACA (en inglés, deferred Action for Chilhood Arrivals). Un programa que les permite vivir y trabajar legalmente, pero que depende de una decisión presidencial, prácticamente.
 
Atinadamente, Gustavo Gordillo (la Jornada, 28-ene- 2017) afirma que Trump con su muro quiere cobrar peaje por las utilidades que produce en México esa fuerza laboral migrante, más del 40 por ciento son mujeres. En las protestas que todo esto ha generado se puede leer una pancarta que dice (y dice bien), “ningún ser humano es ilegal”.
 
El viaje al Siglo XVIII o a una guerra mundial va en Jet, Trump y sus tuits van a toda velocidad, y las alertas rojas ya se prendieron en todo el mundo, para empezar en su país al que llama de manera pretenciosa y narcisista “América”, su ignorancia es inmensa, más que su poder.
 
MÉXICO, DÉBIL Y CORRUPTO
 
Los periódicos más importantes de su “América” publicaron importantes editoriales y artículos reprobando y rechazando sus políticas, apoyando a México y rechazando la ridiculez del muro.
 
Eso no representa que para México resulte o vaya a resultar fácil enfrentar esta declaración de guerra y hostigamiento. Por desgracia, los momentos que se viven en el país –política y económicamente- no son precisamente los mejores. Acompañado de un Gobierno débil, inepto y corrupto, con un “aprendiz” de canciller que ya se llevó su primera novatada, y las que le faltan, si lo permite la ciudadanía. También son inaceptables los acuerdos en lo “oscurito”. ¿Significa todo esto que se debe atender el llamado a la
“unidad” en los términos genéricos y abstractos en que se está haciendo?
 
Por supuesto que no. Sí, unidad pero defendiendo el interés común, no los intereses de una élite que ha demostrado su ineptitud y su desprecio por las mujeres y en general por la población, sus decisiones la han empobrecido en forma creciente, por eso emigran.
 
“…la fuerza de trabajo mexicana se ha revelado como una de las más eficientes y productivas en el mundo. Tan eficiente como la canadiense o la japonesa, sólo que con salarios deprimentes”. (La Jornada 28-ene- 17). Eso es lo que hay que defender, luchar por mejores salarios, con derechos laborales y, claro, fortalecer o rehacer el mercado interno.
 
Twitter: @ramonaponce
 
* Economista especializada en temas de género
 
17/CRPM/GGQ
 







ESTADOS
LABORAL
   Consejo Consultivo de IVM dice que destituciones son irregulares
Presionan a trabajadoras veracruzanas a renunciar a sus cargos
Imagen retomada de Google maps
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 29/12/2016 Las integrantes del Consejo Consultivo del Instituto Veracruzano de las Mujeres (IVM) denunciaron que las trabajadoras de esta instancia reciben presión para que renuncien a sus cargos, lo que vulnera sus derechos laborales.
 
Sin especificar cuántos despidos se han realizado, las consejeras difundieron a través de un comunicado que las destituciones son irregulares y vulneran los derechos laborales de trabajadoras que tienen amplia experiencia en Derechos Humanos y perspectiva de género.
 
Esta denuncia se da luego que el pasado 26 de noviembre concluyó  el periodo de Edda Arrez Rebolledo al frente del IVM, fecha desde que el organismo permanece acéfalo (sin autoridad). Al respecto las integrantes del Consejo Consultivo resaltaron que no hay una titular que pueda evaluar con conocimiento de causa, la capacidad y permanencia de quienes integran la institución.
 
De acuerdo con la información difundida hay trabajadoras cuyo contrato vence el 31 de diciembre pero no todas a quienes se les ha solicitado su renuncia realizan actividades en el marco de programas federales que este mes llegan a su fin.
 
Ante estos actos, que calificaron de irregulares, las consejeras reprobaron cualquier atropello y exigieron a la encargada de oficina, Sara Gabriela Palacios Hernández, el cese inmediato de estas acciones que vulneran los derechos laborales de las veracruzanas que allí laboran.
 
Para nombrar a la próxima directora del IVM, la Junta Gobierno del Instituto, de acuerdo con la Ley Número 613 debe lanzar una convocatoria e integrar una terna para que el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares elija el mejor perfil.
 
16/AGM/KVR
 







MUJERES CAUTIVAS
LABORAL
   Mujeres Cautivas
“Prostitución” y su impacto en la Igualdad de Género
CIMACFoto:César Martínez López
Por: Teresa C. Ulloa Ziáurriz*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 13/12/2016
El miércoles 28 de febrero de 2014, en Estrasburgo, el Parlamento Europeo votó la Resolución No. 2013/2103(INI), sobre explotación sexual, “prostitución” y su impacto en la igualdad de género.
 
Es importante traer a colación esta Resolución porque en la Ciudad de México se votó el dictamen de la Comisión de la Carta de Derechos Humanos de la primera Constitución. En el borrador enviado a la Asamblea Constituyente por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, en su Artículo 15, Apartado F, Fracción 3, Inciso b) se intentaba consagrar el derecho al “trabajo sexual” voluntario y autónomo, con capacitación para desempeñar mejor el “trabajo”, credencialización y sin mecanismos que pudieran garantizar que era voluntario y autónomo.
 
El predictamen, que se dio a conocer 72 horas antes de la votación, eliminaba el inciso b), aunque mantenía la credencialización y la capacitación para todas y todos los trabajadores no asalariados, el que se votó con 13 votos a favor, 1 en contra y 1 abstención.  
 
Pero tenemos que reconocer que el nuevo texto, al contrario del anterior, sí establece la obligación del Gobierno de la Ciudad de promover el empleo asalariado y digno, y no consagra tan contundentemente la precarización del trabajo. Este dictamen será ahora votado en el pleno y tomando en cuenta los enormes intereses que trastoca, no podemos declarar la victoria, todavía.
 
Precisamente por eso es que consideré importante traer a colación esta resolución, que tiene elementos muy importantes, porque, además, es inminente la intención de la ALDF de reglamentar la “prostitución”. Esa resolución establece que:
 
- Reconoce que la “prostitución” y la explotación sexual comercial son cuestiones con un gran componente de género y constituyen violaciones de la dignidad humana contrarias a los principios de los derechos humanos, entre ellos, la igualdad de género.
 
Destaca que hay diversos vínculos entre “prostitución” y trata de personas, y reconoce que la “prostitución” alimenta la trata de mujeres, niñas y adolescentes vulnerables; un alto porcentaje tienen entre 13 y 25 años. La mayoría de las víctimas (62 por ciento) son objeto de trata con fines de explotación sexual, constituyendo las mujeres, niñas y adolescentes 96 por ciento de las víctimas, y que el porcentaje de víctimas de países en vías de desarrollo se ha incrementado alarmantemente.
 
Señala que la “prostitución” es también una cuestión de salud, puesto que deja efectos perjudiciales en las personas que la ejercen, que tienen más probabilidades de sufrir traumas sexuales, físicos y mentales, y presentar un mayor índice de mortalidad que la población media. Añade que muchos de los compradores de sexo lo piden sin protección, lo que incrementa los riesgos para la salud, tanto para las personas en “situación de “prostitución” como para los compradores de sexo.
 
Resalta que la “prostitución” y la industria del sexo tienen consecuencias físicas y sicológicas devastadoras y duraderas, incluso después de haber salido de la “prostitución”, para las personas en esa situación, especialmente mujeres, niñas, niños y adolescentes. Además de ser, a la vez, causa y consecuencia de la desigualdad de género y de perpetuar los estereotipos y el pensamiento estereotipado sobre las mujeres que venden sexo, como la idea de que el cuerpo de las mujeres, niñas y adolescentes está en venta para satisfacer la demanda masculina de sexo.
 
También resalta que la normalización de la “prostitución” es violencia contra la mujer y señala que los hombres que compran sexo son más proclives a cometer actos sexuales coercitivos, violentos, contra las mujeres y que, con frecuencia, muestran actitudes misóginas.
 
Señala que entre 80 y 95 por ciento de las personas que en situación de “prostitución” ha sufrido alguna forma de violencia antes de empezar a ejercer el “trabajo sexual” (violación, incesto, pedofilia), 62 por ciento declara haber sufrido una violación y 68 por ciento padece trastornos de estrés postraumático, un porcentaje similar al de las víctimas de tortura.
 
Establece que considerar la “prostitución” como “trabajo sexual legal”, despenalizar la industria del sexo, en general, y legalizar el proxenetismo no es la solución para proteger a las mujeres de la violencia y explotación, sino que produce el efecto contrario y aumenta el riesgo de que sufran un mayor nivel de violencia; al tiempo que se fomenta el crecimiento de los mercados de la “prostitución” y, por tanto, el número de mujeres víctimas de abusos.
 
Reconoce que a la inmensa mayoría de las personas en esta situación les gustaría abandonarla, pero se sienten incapaces de hacerlo. Destaca que estas personas necesitan ayuda adecuada, particularmente asistencia social y psicológica, para escapar de las redes de explotación; propone que se establezcan programas que ayuden a las personas a abandonar la “prostitución”.
 
De igual forma señala que los problemas económicos y la pobreza son las principales causas de la “prostitución” entre las mujeres, niñas, niños y adolescentes. Hace hincapié en que la exclusión social es un factor fundamental que contribuye al aumento de la vulnerabilidad de las mujeres.
 
Además que la crisis económica y social ha provocado desempleo, dando lugar a que las mujeres más vulnerables empiecen a ejercer la “prostitución”/entren en el negocio del sexo”, con objeto de superar la pobreza y la exclusión social.
 
Ojalá que nuestros diputados y una que otra diputada despistada de la Asamblea Constituyente, se dieran la oportunidad de informarse y analizar cuáles han sido las consecuencias de la reglamentación en otros países, y el favor tan grande que le estarían haciendo al dirigente del movimiento territorial del PRI en la Ciudad de México (Gutiérrez de la Torre) con la reglamentación. 
 
Hay pocos temas que tienen la virtud de derribar las diferencias ideológicas y unir a los diputados en torno a intereses y complicidades tan evidentes. La “prostitución” es uno de esos temas.
 
*Directora Regional de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC, por sus siglas en inglés).
Twitter: @CATWLACDIR
Facebook: Catwlac Directora
 







NACIONAL
LABORAL
   Tendrá cuatro categorías laborales
Presentan Contrato Colectivo las trabajadoras del hogar
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Gema Villela Valenzuela
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 10/12/2016
El Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (SINACTRAHO) presentó este viernes el Contrato Colectivo que beneficiará a sus agremiadas al incluir un tabulador salarial, días de descanso y seguridad social, prestación que ha sido una de las principales carencias de las empleadas del hogar.
 
Este viernes la directora del Centro de Apoyo y Capacitación para las Empleadas del Hogar (CACEH), Marcelina Bautista Bautista, presentó el Contrato Colectivo de Trabajo del SINACTRAHO durante una conferencia de prensa efectuada en las instalaciones del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). 
 
Allí explicaron que el Contrato Colectivo se elaboró con base en los instrumentos internacionales y nacionales en materia de ley laboral para las trabajadoras del hogar, como el Convenio 189 “Convenio sobre el trabajo decente para las Trabajadoras y Trabajadores domésticos” de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que busca un trabajo digno para las empleadas del hogar. 
 
El Contrato Colectivo contempla 4 categorías de empleadas del hogar, que se divide por funciones y responsabilidades asignadas, pero también de acuerdo a su experiencia. Por ejemplo, la Categoría 1, que es para trabajadoras del hogar que hacen limpieza general o compras de la casa; mientras que la Categoría 4 son aquellas que tienen alguna carrera técnica o profesional, como chef o cuidadoras de menores y enfermos con reconocimiento oficial.
 
También contempla dos modalidades que se refieren al tipo de contrato de las empleadas que laboran de planta, aquellas que viven en la casa en la que trabajan o laboran 6 días de la semana. La otra modalidad es “de entrada por salida”, que son las empleadas del hogar que cumplen con un horario y trabajan dos o tres días a la semana, incluso que laboran en otros hogares. 
 
El salario mínimo por día para las empleadas del hogar de Categoría 1 es de 250 pesos; el salario para la Categoría 2 es de 350 pesos, que son las empleadas que cuidan a personas autosuficientes, cocinan alimentos básicos, cuidan mascotas y realizan actividades como planchado y lavado de ropa; el salario por día para la Categoría 3 es de 450 pesos, que se refiere a las que desempeñan puestos como “ama de llaves”, mayordomas, cuidadoras de enfermos de baja complejidad, de adultos mayores y de menores, y por último el tabulador salarial de la Categoría 4 es de 550 pesos diarios.
 
Sobre los días de descanso señala que deben establecer horarios nocturnos para las trabajadoras de planta, así como asignar por lo menos un día para que descansen. La jornada laboral propuesta en el contrato es de 8 horas. 
 
En cuanto a la seguridad social como afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o cualquier otra institución pública de salud, Marcelina Bautista Bautista dijo que sería a través de la negociación con los empleadores y de acuerdo a la Ley Federal del Trabajo, ya que las trabajadoras del hogar por lo general se afilian a través del Régimen de Incorporación Voluntaria, que es para trabajadores no asalariados del ámbito urbano, porque es común que los empleadores no las den de alta.
 
Por su lado la presidenta del Conapred, Alexandra Haas Paciuc, hizo el exhorto a los empleadores a firmar este contrato colectivo ya que con esto contribuirían a la eliminación de la discriminación a las trabajadoras del hogar, al garantizar un trabajo digno. 
 
De acuerdo a estadísticas del Conapred, en el 2014 uno de cada 10 empleadores de trabajadoras del hogar no garantizaba su fondo de ahorro para el retiro, lo que es considerado una práctica discriminatoria en contra de las empleadas del hogar. 
 
Aunque no hay cifras absolutas por la falta de afiliación al IMSS, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) calcula que hay 2.3 millones de trabajadoras y trabajadores del hogar en América Latina y un 95 por ciento son mujeres, la mayoría migrantes de países del Centro y Sur de América; o mujeres y niñas indígenas de bajos recursos que por lo regular son víctimas de discriminación y otros abusos a sus derechos humanos. 
 
16/GVV/AMS







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