INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Sin efecto, la condena por aborto
Belén, absuelta gracias al imparable movimiento de mujeres
Imagen retomada del portal Cosecha Roja.
Por: la Redacción*
Cimacnoticias | Buenos Aires, Arg .- 28/03/2017 La Corte Suprema de Justicia Tucumán resolvió ayer por unanimidad dejar sin efecto la condena que pesaba sobre la joven Belén**, quien sufrió un aborto espontáneo en el hospital Avellaneda el 21 de abril de 2014. La abogada Soledad Deza cuenta cómo fue el camino desde ese día hasta su liberación, qué representa el caso y qué absolvió a Belén: “Tenemos un movimiento de mujeres imparable”, dice.

El 13 de abril de 2016 Soledad Deza recibió una llamada. Una mujer a la que nunca conoció, le contaba que una chica estaba acusada de aborto y homicidio. Tres días después fue a la cárcel intentando dar con ella. No le permitieron entrar, necesitaba autorización de Belén y ella no la conocía. Le dio una tarjeta a la oficial que estaba de guardia y le pidió que se la entregue. Esa misma tarde la madre de Belén la llamó.

En el libro “Libertad para Belén. Grito Nacional”, Soledad Deza, su abogada, e integrante de Católicas por el Derecho a Decidir, relata su primer encuentro. Fue la mañana lluviosa y fría del 17 de abril y duró tres horas que parecieron fugaces. Soledad escribe: “Me cuenta que está presa desde hace más de dos años y que los médicos dijeron cosas horribles de ella el jueves pasado en el “juicio”. Que la acusaban de cosas que ella no había hecho. Vuelve a llorar: ‘¿Cómo van a pensar que yo hice algo así?’. Yo le agarro la mano y lloramos las dos. Le pregunto qué pruebas hay. Me mira sorprendida y me contesta que nunca vio su causa. Que nunca leyó un escrito de su expediente. Solo vio una vez a su abogada defensora de oficio y que la recuerda mal, le pedía que se haga cargo de lo que había hecho. Me cuenta que le pidió que se fuera”.

Antes que Deza, Belén había tenido tres abogados: Walter Frías Barrera, Abraham Musi -quien dejó su defensa unos días antes del juicio dado que la familia había juntado 7 mil 500 de los 20 mil pesos argentinos de sus honorarios, poco más de 24 mil pesos mexicanos- y la defensora oficial Norma Bulacios. Cuando Soledad se fue del penal tras ese primer encuentro se llevó en el cuerpo dos preguntas “¿Qué pasa con la relación abogado-cliente? ¿En qué momento asumimos que los operadores del derecho pueden deshumanizarse y eso no está mal?

EN PRIMERA PERSONA

La madrugada del 21 de marzo de 2014 Belén llegó junto a su madre al Hospital de Clínicas Presidente Dr. Nicolás Avellaneda, en Tucumán con dolor de panza. En una entrevista relató detalladamente esa noche: “Me atendió la doctora de la guardia, me inyectó un calmante. No me revisó. De ahí me fui al baño. No tardé media hora como dicen. Fui y volví en 5 minutos. Me pusieron suero. Me acosté en una camilla. Tenía frío. Me dan una frazadita. A eso de las 6:30 me levanto. Creo que me hice pis, le dije a mi mamá. Estaba con sangre. Me llevan a la sala de parto. Me dice el doctor Martín que me quede tranquila, que estaba teniendo un aborto espontáneo”.

En su libro, Soledad propone otra forma de contar el caso de Belén, en números. Algunos de ellos, reveladores: “Fue al baño unos minutos, 5 minutos dice una enfermera. Le llevó otros 5 minutos que sus médicos la acusen de haberse provocado un aborto. Solo 6 minutos después de que le hicieran el legrado ya estaba “aprehendida” en la cama del hospital. Despertó con 5 policías que la custodiaban. Dos fueron las psicólogas que pidieron que esa custodia fuera –por lo menos- femenina. En solo unas 5 horas más estaba detenida por “aborto seguido de presunto homicidio”. Cuatro días después le dieron el alta y salió directamente presa al Penal Santa Ester. Llevando 5 días presa el fiscal le imputó un “homicidio agravado por el vínculo”, un día antes de que haya una autopsia. Un mes es el tiempo que demoró la fiscalía en pedir un ADN. Cero es el número de estudios genéticos que se hicieron para probar la acusación”.

CONDENA MORAL, NO JURÍDICA

El 19 de abril del 2016 fue condenada a ocho años de prisión por “homicidio agravado por el vínculo mediando circunstancias extraordinarias de atenuación” por los jueces Dante Julio José Ibáñez, Néstor Rafael Macoritto y Fabián Adolfo Fradejas de la Sala III de la Cámara Penal de Tucumán. Belén pasó dos años, cuatro meses y veintitrés días encerrada por un aborto espontáneo. Fueron en total ochocientos ochenta y un días hasta que recuperó su libertad, tras orden de la Corte Suprema de la provincia. Su abogada analiza: “Las pruebas de la inocencia de Belén estuvieron desde aquel 21 de marzo que a ella se le inicia la causa, yo no aporté ninguna prueba, lo único que hice es leer el expediente”.

Si las pruebas que la liberaron ya estaban, ¿qué la condenó? Deza es contundente: “La condena de Belén fue moral antes que jurídica” y sigue: “La cosmovisión moral de los anti derechos, la que asocia en el imaginario el aborto con un crimen en cualquier caso y lo digiere como un asesinato, como un homicidio, y por eso la mujer que aborta es una homicida, esa cosmovisión moral es la que llevó al fiscal a acusar sin pruebas, la que llevó a la defensa oficial a no defender a su cliente y la que finalmente llevó a la Cámara a condenar. Los anti derechos hablaron a través de los operadores de la salud, de la policía metida en un hospital público recabando pruebas y del poder judicial armando una causa que fue más producto de una condena moral que de la recolección legal de pruebas para justificar una condena”.

LAS QUE MENOS TIENEN

Belén tenía 25 años cuando llegó al hospital, vivía con sus padres y era la única de sus hermanos que había terminado el secundario. Su caso grafica a qué mujeres la justicia criminaliza. “Es un punto de partida de mucha desigualdad en el que se para ella frente a los operadores de la salud que la maltratan, frente a la policía que la criminaliza y frente al poder judicial que abusa de su poder. Es un punto de partida sumamente desaventajado el de Belén y eso creo que es uno de los sesgos más violentos de la justicia patriarcal, que se ensaña en estos casos con los sectores más vulnerables”.

Maria Galindo, feminista boliviana y una de las fundadoras de Mujeres Creando, en su libro “¡A despatriarcar!” define: “Cuando hablamos de patriarcado, estamos hablando de la base donde se sustentan todas las opresiones, es un conjunto complejo de jerarquías sociales expresadas en relaciones económicas, culturales, religiosas, militares, simbólicas cotidianas e históricas” El entramado completo de esas relaciones cayó con violencia sobre el cuerpo de Belén.

Soledad enumera: “Hablando solo del poder judicial: hay un fiscal que debería haber archivado la denuncia hecha por los médicos porque esa denuncia era nula, no solo no archivó sino que lleva adelante una investigación y finalmente fue quien pide su detención, pide su prisión preventiva y eleva el juicio por homicidio agravado por el vínculo. Después tenemos una jueza mujer que es la que hace lugar a la prisión preventiva sin que el encarcelamiento preventivo de Belén reúna los estándares internacionales. Luego tenemos una defensa oficial que es funcional a la acusación. Finalmente tenemos una Cámara que la condena sin fundamentos y en base a prejuicios según los reconoce, también, el dictamen del ministro fiscal”.

Edmundo Jesús Jiménez, Ministro Fiscal de Tucumán, mediante dictamen consideró que el fallo que condenó a Belén a ocho años por “homicidio agravado por el vínculo” es “arbitrario y, por ende, nulo”.

Soledad sigue: “Tienes cuatro áreas distintas del Poder Judicial que, cada una desde sus lugares, revictimizaron a una mujer que venía torturada del sector de la salud. Belén sufrió violencia obstétrica pero además sufrió tortura. Se la sometió a interrogatorios incriminatorios, se le hizo entrar policía a la sala de parto, estuvo detenida cuando estuvo internada con custodia policial en una sala de partos comunitarias. Una mujer víctima de violencia en la salud es revictimizada desde el Poder Judicial, desde todos sus espacios de poder”.

DAR VUELTA LA HISTORIA

Para revertir la condena de Belén, Soledad presentó el 13 de mayo un Recurso de Casación, herramienta por la cual se pide a la Corte que revise la sentencia. En la segunda parte de su libro Deza presenta extractos de los argumentos para que sirvan como herramienta en el futuro.

El jueves 18 de agosto de 2016 tras orden de la Corte Suprema de Tucumán Belén recuperó su libertad. Soledad explica: “lo que hizo la Corte al reconocerle la libertad fue decir: discúlpenme, señoras y señores judiciales, pero nunca estuvieron dadas las condiciones para que Belén este encarcelada preventivamente, denle inmediatamente la libertad. Lo que hizo es adecuar la situación de Belén a los estándares nacionales e internacionales de privación de la libertad”.

Continúa: “Hasta acá analizó de forma ajustada con los derechos humanos el proceso en el cual a Belén se la privó preventivamente de su libertad y dijo: no fue ajustado a derecho porque no estaban dados los requisitos de peligro de fuga ni de peligro de entorpecer la investigación”. Desde ese día, la Corte Suprema de Tucumán tenía 90 días hábiles para librar, o no, de culpa y cargo a Belén. Esos 90 días vencieron el viernes 2 de diciembre de 2016. La absolución finalmente llegó hoy 27 de marzo de 2017.

Deza analiza: “La demora en el Poder Judicial es un problema en todos los procesos, no solamente en el de Belén, lo que ocurre es que me parece que no advirtieron que ese era un caso fuera de lo común. Es un caso en el que han puesto la mirada organismos internacionales, organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales, todo un movimiento de mujeres a lo largo y a lo ancho, incluso la opinión pública internacional y nacional. En ese sentido perdieron de vista que el derecho a obtener un pronunciamiento rápido forma parte, cuando una está procesada como está Belén, del derecho a la defensa constitucional. En este caso la demora profundiza aún más las violencias que ella sufrió de parte del poder judicial”.

UNIDO MOVIMIENTO DE MUJERES

“Belén, afirma Deza, sacó masivamente a mujeres a las calles en el año en que el Proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo busca, una vez más, ser ley. ¿Qué nos enseña su caso? “Una de las cosas: tenemos un movimiento de mujeres sumamente unido, muy potente y sobre todo veo mucho crecimiento. En parte la libertad de Belén fue tan masiva porque logramos que sectores que exceden al movimiento de mujeres se identifiquen con su problemática.

“Es hora de que construyamos alianzas que legitimen la demanda por la legalización del aborto por fuera exclusivamente del feminismo, afirma. Hay que ponernos creativas, quizás un poquito más atrevidas en nuestras demandas, dejar de resistir y empezar a conquistar porque son muchos los avances que uno ve en esta época de parte de los anti derechos. Tenemos un movimiento de mujeres imparable, la forma de capitalizar eso es sincerarlo y animarnos a dar debates que usualmente no nos animamos a dar.

Necesitamos, lamentablemente, aceptar que tenemos que convencer a otros sectores, considera Deza. Las alianzas que hemos construido hasta acá son fuertes, pero no alcanzan. Hay que mostrar cómo la prohibición del aborto es la violación de un derecho, como la criminalización del aborto es una violación de derechos humanos. Me parece que le da una fortaleza que va más allá de reclamar: mi cuerpo es mi decisión, no porque mi cuerpo es mi decisión sea insuficiente, sino porque necesitamos construir otras alianzas y tenemos que ser estratégicas”.

*Este artículo fue retomado del sitio argentino lavaca.org

17/RED







QUINTO PODER
FEMINISMO
   QUINTO PODER
Feminismo y fe
CIMACFoto:César Martínez López
Por: Argentina Casanova*
Cimacnoticias | Campeche, Camp.- 07/03/2017 Enunciarnos feministas es un acto valeroso, en un mundo de desprecio y violencia contra las mujeres, pero especialmente contra aquellas que deciden transgredir el canon de la ciencia, y de los saberes fundados en visiones patriarcales que, por supuesto, han permeado los ámbitos de la fe y la teología. Ser feminista y mujer de fe supone el esfuerzo de deconstruir la noción más patriarcal del mundo.
 
No se trata solo de asumir que se cree en algo divino -que se ha cuestionado tanto el hombre- o que se ha elegido creer en un mundo cada más proclive a la renuncia de la fe, por el sentido práctico de la modernidad. Se trata más bien –en el caso de las mujeres y feminista que eligen tener una práctica de fe-, de que hacerlo es también confrontar en esos espacios la rigidez, el dogmatismo y, por supuesto, el numen de que la mujer es un ser “inferior”.
 
Entonces, muchas feministas se preguntan ¿cómo pueden tener una fe bajo una institución que considera inferior a las mujeres? La respuesta para cada mujer, musulmana (sabemos que hay feminismo musulmán), católica (teología feminista emanada de la teoría de la liberación),  evangélica, adventista y de otras prácticas, es que tiene la certeza de que para esa divinidad no puede haber personas de primera y de segunda.
 
El principio parece muy sencillo, pero es complejo. Y la peor parte es cuando las mujeres feministas de fe afrontan no sólo la dura crítica y el rechazo al interior de sus prácticas religiosas, sino el escepticismo y el cuestionamiento de hombres y mujeres ateos que parecen mirar en la fe el punto “débil” de la postura feminista de esas mujeres.
 
Incluso, hay mujeres feministas que se alejan de su práctica para evitar cuestionarse, ser cuestionadas o tener que responder cuestionamientos acerca de sus creencias y la existencia de un mundo doctrinario tan dogmático y patriarcal.
 
En parte, ese alejamiento de la práctica de la fe se ha ligado al origen de los movimientos feministas que surgieron paralelamente durante la segunda ola, a los movimientos socialistas, a los movimientos de izquierda y laboristas, incluso a otras posturas ligadas al ateísmo, un estudio en el que aún no he profundizado pero que forma parte de las preocupaciones para entender la realidad en la que vivimos y entender cómo y qué ha alentado y permitido que se cree un sistema de creencias patriarcales.
 
Es entender ese “Patriarcado primitivo” que tiene su origen o está ligado a la existencia de un sistema de creencias que sostiene la inferioridad de uno de los géneros, y otorga o reconoce mejores condiciones al otro. Y esto ha significado a lo largo de la historia una serie de prejuicios, creencias, roles, asignaciones ligadas a ideas del deber ser de la mujer conforme a las creencias que se concretan en un credo o fe.
 
Entonces, entender lo imbricado que está el control sobre el cuerpo de las mujeres y los dogmas de la fe, es por sí mismo una reflexión necesaria que desde los estudios teológicos feministas se ha abordado y permite a la vez deconstruirlas.
 
No es fácil, lo sabemos, pero es necesario para las mujeres tener una práctica de fe y reconstruir su creencia a partir de replantearse la forma como su propia fe mira a las mujeres, y al final de cuenta plantearse a sí mismas una forma de ser humanas, libres y con fe, una fe que no justifique la violencia contra las mujeres.
 
Por eso las teologías feministas dentro de cualquier fe son tan importantes, porque apuntan a construir una comprensión de que Dios también hizo a imagen y a semejanza a la mujer, que fue hecha discípula, y que fue a las mujeres a las primeras a quien el Cristo occidental apareció, y a partir de estos y muchos otros elementos que rechazan la condición de inferioridad es como se plantea una nueva forma de fe.
 
En el pasado Congreso de Teología Feminista realizado en la Universidad Iberoamericana, en donde hubo charlas, intervenciones ligadas a exponer la violencia sobre el cuerpo de la mujer, fue también una oportunidad de confluencias para mujeres de distintos credos, no solo del catolicismo dentro del que ha avanzado una teología ligada a la liberación.
 
Al igual que el feminismo, la teología feminista afronta la histórica misoginia de hombres y mujeres que consideran “natural” la subyugación y la violencia contra las mujeres como una forma de controlar la reproducción, cuestionarse esas creencias basadas en interpretaciones humanas claramente sesgadas son también una forma de avanzar y de deconstruir la realidad violenta contra las mujeres.
 
El feminismo y la fe suponen un camino para andar y transitar hacia esa nueva forma de entender que Dios o cualquier idea de trascendencia humana no están ligadas ni requieren del sometimiento de la mujer ni de ninguna persona. Si nos ha llevado a pensar y creer la transgresora idea de que las mujeres somos personas, nos lleva también a creer que también somos hechas a imagen y semejanza de Dios. Y entonces Dios también es mujer.
 
* Integrante de la Red Nacional de Periodistas y del Observatorio de Feminicidio en Campeche.
 
17/AC/GG
 

ateísmo   Dios   fe   feminismo   






OPINIÓN
   ¿Festejar o conmemorar?
Preguntas para el Día Internacional de la Mujer
Imagen retomada del portal de la revista Enheduanna.
Por: Sandra De Los Santos*
Cimacnoticias/Enheduanna | Tuxtla Gutiérrez, Chis.- 06/03/2017 1.- ¿Por qué no se debe de felicitar a las mujeres el 8 de marzo?  El día internacional de la mujer no es una fecha comercial como el 14 de febrero o 10 de mayo.
 
El objetivo de la conmemoración es visibilizar la situación de desigualdad que viven las mujeres en el mundo, en comparación con los hombres por su condición de género.
 
En México somos las que menos acceso tenemos a la educación, a pesar de tener el mejor índice terminal de estudios. El número de propiedades que tienen las mujeres en el país no son comparables a la de los hombres. Somos las que más horas dedicamos al trabajo no remunerado. El salario que recibimos es menor que el de los hombres.  No lo digo yo, son las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
 
Lo que se busca al conmemorar el día  es visibilizar está situación y presionar a las y los tomadores de decisión, así como a la sociedad misma, para tomar medidas que ayuden a disminuir la brecha de desigualdad.
 
LA DESIGUALDAD
 
2.- ¿Por qué hay un Día Internacional de la Mujer y no hay un día internacional del hombre? La desigualdad de género en Chiapas, México y el mundo a quienes pone en desventaja es a las mujeres.
 
La conmemoración de la fecha, al igual que otras acciones afirmativas, lo que buscan es disminuir la brecha de desigualdad. Para explicar este punto, me apoyo en una imagen, realizada por mí con intención pedagógica no artística.
 
 
En la figura uno se muestra la situación de desigualdad en la que estamos las mujeres respecto a los hombres en el mundo: tenemos menos acceso a la educación, a la vivienda, a decidir sobre nuestro propio cuerpo, entre otros temas.
 
Si tuviéramos, por ejemplo, 200 mil pesos para disminuir esa brecha de desigualdad y con el afán de ser igualitarios, le daríamos 100 mil pesos a las mujeres y 100 mil pesos a los hombres, como lo muestra la figura 2. Ambos subirían, pero la distancia entre los hombres y las mujeres seguiría siendo la misma.
 
Para disminuir la brecha de desigualdad, lo que se necesita es realizar acciones afirmativas que beneficien a las mujeres, como lo marca la figura 3.
 
Una acción afirmativa es precisamente la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.
 
LA IGNORANCIA
 
3.- ¿Por qué a las feministas les llaman “feminazis”? La respuesta podría ser muy amplia y diversa, pero para el fin de este texto voy a decir que es por ignorancia, así que explicaré qué es el Feminismo.
 
El feminismo es una ideología y movimiento político que busca la liberación de las mujeres de un sistema que las pone en desventaja y le viola sus derechos. Las feministas buscamos la libertad. ¿Qué tiene que ver eso con el nazismo?
 
Cada vez que alguien utiliza el término “feminazi” insulta la memoria de las mujeres que murieron para lograr el derecho al sufragio femenino; a las que han sido asesinadas por ser mujeres; también violenta a las personas que fueron asesinadas en el nazismo. El término es altamente peyorativo.
 
17/SDLS/GG
 








ESTADOS
FEMINISMO
   Rumbo al XI Encuentro Nacional Feminista
Proponen en Acapulco una red nacional para fortalecer el movimiento
Imagen de Stefanía Marchina
Por: Itandehui Reyes Díaz, enviada
Cimacnoticias | Acapulco de Juárez, Gro .- 28/02/2017 Reunidas en pleno, más de 150 mujeres provenientes de por lo menos 15 entidades del país analizaron los avances y dificultades para construir un movimiento amplio y plural de mujeres rumbo al XI Encuentro Nacional Feminista 2017, que se llevará a cabo en noviembre próximo en la ciudad de Puebla.
 
Inaugurada por la Coordinadora Estatal Feminista Guerrerense, la Primera Reunión Preparatoria se desarrolló en el salón Dolores Olmedo del Centro de Convenciones. Silvana Galeana Valente, una de las anfitrionas, señaló que hasta ahora los mecanismos jurídicos no han sido eficientes en materia de acceso a la justicia para las mujeres, la violencia de género en el estado de Guerrero continúa siendo un delito menor.
 
POLÍTICAS
 
Respecto al poder público, María de Jesús Martínez Hernández subrayó que muchas mujeres han llegado a presidentas locales, regidoras, sin reconocer el trabajo de las feministas, ni conocer la perspectiva de género. De ahí la importancia de que, quienes lleguen a espacios de tomas de decisiones, tengan compromiso y perspectiva feminista.
 
INDÍGENAS
 
Genara Cruz Juárez, indígena huasteca de la sierra de Chicontepec, y María del Rocío Flores Librado, afrodescendiente, coincidieron en que se necesita la participación de las mujeres indígenas en el Encuentro Nacional, ya que “las que tienen acceso a estos espacios son mujeres de nivel alto, clase media, una mujer de comunidad gasta en transportarse para estar aquí, las desempleadas y las que no han estudiado también necesitan una agenda”, remarcó Cruz Juárez.
 
AVG
 
Del Colectivo Feminista de Xalapa, Ana María Campa García, comentó su preocupación por el desmantelamiento de los Derechos Humanos en la entidad veracruzana porque, a pesar de la declaratoria de Alerta de Violencia de Género (AVG) de noviembre pasado, no existe voluntad política para una coordinación integral entre todos los niveles de gobierno.
Respecto al tema de la AVG, la integrante de la Red Violeta Toluca, Yina Méndez Estrada, comentó que la AVG decretado en los 11 municipios no ha mostrado grandes avances, por el contrario, ha servido para pagar cuotas políticas.
 
Señaló que la sociedad civil está trabajando prácticamente sin presupuestos. Por su parte, Angélica Téllez Rojas de la misma entidad señalaron la importancia de dar acompañamiento a las familias de mujeres desaparecidas y víctimas de violencia feminicida.
 
Norma Andrade, activista de origen chihuahuense recalcó la importancia de compartir los liderazgos y respeto entre todas. Visibilizar el tema de la trata de niñas y adolescentes en el estado de Puebla y otras entidades, tendría que ser prioritario. Alertó que uno de los puntos de la AVG es la capacitación de funcionarios públicos con perspectiva de género que no se ha cumplido.
 
ECONOMÍA Y JUSTICIA
 
La vocera de la organización Mujeres Líderes en Progreso de Jalisco, Laura Orozco, destacó la necesidad de gestionar proyectos productivos para impulsar el empoderamiento económico en esa área, toda vez que muchas mujeres no pueden salir de la violencia por su situación de dependencia económica.
 
Mujeres de Puebla, San Luis Potosí e Hidalgo señalaron la simulación e insensibilidad de los respectivos Centros de Justicia para las Mujeres, pues remarcaron no atienden con una perspectiva feminista que apoye a la víctima. En Hidalgo, las activistas informaron que en su entidad se llevará a cabo un certamen de belleza para niñas, donde se les expone a estándares de belleza desde pequeñas.
 
MUJERES LESBIANAS Y TRANS
 
El bloque lesbofeminista remarcó la importancia de incluirlas en el ENF y explicaron que no es únicamente desde la diversidad sexual como quisieran ser incluidas: “las lesbianas desafíamos los mandatos patriarcales desde nuestros cuerpos, es necesario que nos reconozcan y nos miren a los ojos”, señaló Angélica Téllez Rojas. Por su parte, Mar Cruz explicó la problemática de algunas madres lesbianas a quienes se les niega la potestad de sus hijos e hijas debido a su preferencia sexual.
 
Silvia Susana Jácome, mujer transgénero, señaló la necesidad de impulsar protocolos para niñas trans en las escuelas y de impulsar la exigencia de impulsar que los feminicidios contra mujeres trans sean reconocidos como tales. Informó que el promedio de vida de una mujer trans en América Latina es de 40 a 55 años. Por su parte, la integrante de Las Constituyentes, Gloria Virginia Davenport, comentó como ejemplo positivo la experiencia de inclusión de las mujeres trans en el proceso de la Constituyente en la Ciudad de México.
 
PUEBLA
 
De parte de la comisión organizadora poblana, Harumi Honda Partida remarcó que en la entidad la problemática de las mujeres implica la violación de los DH y la violencia económica, así mismo el hostigamiento de las líderes que defienden las luchas contra el despojo territorial. Informó también que el año pasado murieron seis mujeres indígenas a causa de la violencia obstétrica.
 
FEMINISTAS
 
Enma Obrador, activista mexiquense, destacó que en todas las entidades hay tensiones y rompimientos en el movimiento feminista, señaló la importancia de hacer una red nacional para tener más fuerza como feministas.
 
Durante la tarde, la plenaria se conformó en grupos de trabajo donde se analizó el documento rector, mismo que priorizará las líneas temáticas del ENF.  Se acordó que la Segunda reunión preparatoria se llevará a cabo en la ciudad de Querétaro los días 13 y 14 de mayo.
 
El evento finalizó entre consignas y abrazos, así como una breve participación del grupo de música hip-hop Batallones Femeninas y la intervención de la poetisa Shimara Magaly.
 
17/IRD/GG







NACIONAL
Derechos Sexuales y Reproductivos
   Pronto veremos resultados: académica
UACM imparte diplomado para promover DSR con perspectiva de género
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 20/02/2017 Para incluir con  eficacia y rapidez la perspectiva de género en la promoción de los derechos sexuales y reproductivos que hacen instancias públicas y privadas, el Centro de Estudios Interdisciplinarios de Género (CEIG-UACM), de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), imparte un diplomado a estudiantes y personas promotoras de salud sexual.
 
De acuerdo a la Coordinadora del CEIG-UACM,  Mercedes Castro, es urgente “difundir la salud sexual desde el género y la perspectiva feminista”, para transformar los asesoramientos en derechos sexuales  que se imparten en la Ciudad de México. De ahí que el Centro creó el diplomado “Formación de promotoras y promotores jóvenes en derechos sexuales y reproductivos”, el cual inició en septiembre de 2016.
 
La primera generación del diplomado incluyó a alumnas y alumnos de la UACM, 80 por ciento estudiantes de la licenciatura en Promoción de la Salud impartida por esa casa de estudios. Con esto el CEIG-UACM busca formar a personas “con más conocimientos en igualdad de género, además de fomentar el empoderamiento de las mujeres”, porque recalcó que el desconocimiento de sus derechos sexuales las hace más propensas a vivir un embarazo a temprana edad.
 
Según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2014 (ENADID), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México más de 9 por ciento de las adolescentes de 15 a 17 años han estado embarazadas alguna vez. En la Ciudad de México, de acuerdo con cifras del  Consejo Nacional de Población (Conapo), el promedio de edad en el que las mujeres inician su vida sexual es a los 17 años.
 
Mercedes Castro dijo que la implementación de este diplomado es un primer paso para “incidir desde la academia en el cambio a la difusión de la cultura en derechos sexuales y reproductivos en la ciudad”.
 
Y aseguró que los resultados de este diplomado se verán reflejados pronto. Para ello puso como ejemplo a una alumna del área de salud de la Secretaría de Marina, quien, en palabras de la académica, “se ha comprometido con replicar los conocimientos y conceptos de género que está recibiendo”.
 
Mercedes Castro dijo que está en los planes del CIEG  incluir el diplomado “Formación de promotoras y promotores jóvenes en derechos sexuales y reproductivos” como una opción de titulación para las y los estudiantes. “De esta forma se reconocería la importancia de difundir  los derechos sexuales desde las prácticas feministas”, comentó.
 
17/MMAE/GG
 







INTERNACIONAL
   Serán mil 459 días de resistencia, dice
“Representamos a las fuerzas del cambio decididas a impedir que resurja el racismo y el heteropatriarcado”: Angela Davis
Imagen retomada del portal arainfo.org
Por: la Redacción*
Cimacnoticias | Aragón, Esp .- 25/01/2017 La activista afroamericana, filósofa, política marxista y profesora del Departamento de Historia de la Conciencia en la Universidad de California, Angela Davis, figura clave del movimiento de liberación negro en la década de los 60 y 70, realizó un contundente y brillante discurso en el cierre de la denominada “Marcha de las Mujeres” contra Trump en Washington.
 
Discurso íntegro de Angela Davis:
 
En un momento exigente de nuestra historia, recordemos que nosotras, las centenares de miles, los millones de mujeres, personas trans, hombres y jóvenes que estamos aquí en la Marcha de las Mujeres, representamos a las poderosas fuerzas del cambio que están decididas a impedir que vuelva a resurgir la cultura agonizante del racismo y el heteropatriarcado.
 
Reconocemos que somos agentes colectivos de la historia y que la historia no puede borrarse como si fuera una página web. Sabemos que nos hemos reunido esta tarde sobre tierra indígena y seguimos el camino marcado por los primeros pueblos que nunca han renunciado a la lucha por la tierra, el agua, la cultura y su pueblo, a pesar de la violencia del genocidio masivo. Saludamos especialmente a los sioux de Standing Rock.
 
La lucha por la libertad del pueblo negro, origen de la auténtica naturaleza de este país, no puede borrarse de un plumazo. No pueden hacer que olvidemos que las vidas negras sí importan. Este es un país fundado sobre la esclavitud y el colonialismo, lo que quiere decir que de una forma u otra la historia de Estados Unidos es una historia de inmigración y esclavitud. Fomentar la xenofobia, arrojar acusaciones de asesinato y violación y construir muros no borrará la historia.
 
NINGÚN SER HUMANO ES ILEGAL
 
La lucha por salvar el planeta, por parar el cambio climático, por garantizar el acceso al agua desde las tierras de los sioux de Standing Rock hasta Flint, Michigan, y Cisjordania y Gaza. La lucha por salvar nuestra flora y fauna, por salvar el aire. Esa es la zona cero de la lucha por la justicia social.
 
Esto es una marcha de mujeres y esta marcha de mujeres representa la promesa del feminismo contra los perniciosos poderes de la violencia del Estado. Y es el feminismo inclusivo e interseccional el que nos reclama para que nos unamos a la resistencia contra el racismo, la islamofobia, el antisemitismo, la misoginia y la explotación capitalista.
 
Sí, saludamos la lucha por los 15 (por un salario mínimo de 15 dólares la hora). Nos comprometemos con la resistencia colectiva. Resistencia contra los que se lucran con las hipotecas multimillonarias y la gentrificación. Resistencia contra los partidarios de la sanidad privada. Resistencia contra los ataques a musulmanes e inmigrantes. Resistencia contra los ataques a personas con discapacidad. Resistencia contra la violencia del Estado perpetrada por la policía y a través del complejo industrial penitenciario. Resistencia contra la violencia de género institucional y personal, especialmente contra las mujeres trans de color.
 
Los derechos de las mujeres son Derechos Humanos en todo el planeta, y por eso pedimos libertad y justicia para Palestina. Celebramos la futura liberación de Chelsea Manning. Y la de Óscar López Rivera. Pero también pedimos libertad para Leonard Peltier. Libertad para Mumia Abu-Jamal. Libertad para Assata Shakur.
 
En los próximos meses y años, seremos convocados para intensificar nuestras demandas de justicia social y ser más radicales en nuestra defensa de poblaciones vulnerables. Será mejor que tengan cuidado los que aún defienden la supremacía del heteropatriarcado blanco.
 
Los próximos mil 459 días de la Administración de Trump serán mil 459 días de resistencia. Resistencia sobre el terreno, resistencia en las aulas, resistencias en los empleos, resistencia en nuestra arte y nuestra música.
 
Esto es sólo el principio. En palabras de la inimitable Ella Baker, “los que creemos en la libertad no podemos descansar hasta que la consigamos”. Gracias.
 
La nota original puede verse en: http://arainfo.org/
 
*Este artículo fue retomado del portal de noticias AraInfo.org
 
17/RED/LGL







QUINTO PODER
DERECHOS HUMANOS
   Quinto Poder
El espejo de Eva
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Argentina Casanova*
Cimacnoticias | Campeche, Cam .- 24/01/2017 No es “casualidad” que a través de los años de la ciencia moderna, la sicología y la siquiatría, ambas regidas por cánones patriarcales han definido muchos trastornos y síndromes a partir del nombre de los personajes ficticios de la literatura. Así tenemos el Síndrome Bovary, el complejo de Electra, que han servido, como en su momento “la histeria”, para definir los episodios en los que hay incomprensión de lo que pasa en el cuerpo y en la mente de una mujer.
 
Desde la mirada feminista podemos pensar que muchos de esos “trastornos” son en realidad una forma de “resolver” el conflicto entre la realidad y la vida de las mujeres. Mujeres brillantes que fingen ser tontas para complacer a la pareja, o que deciden ocultar su genialidad para que el orgullo masculino del compañero o el jefe de la familia, no se vea “vulnerado”.
 
El conflicto radica en la dificultad que afrontamos las mujeres desde los primeros años cuando no nos identificamos a nosotras mismas con eso que nos dicen que debemos ser. En un principio puede ser una frase o una sensación, una respuesta no pedida que nos llega para darnos estabilidad y seguir sin “enloquecer”.
 
Muchas lo tenemos claro desde cuando éramos niñas o adolescentes y sentíamos que no estábamos viviendo conforme al cuerpo que nos había sido asignado; es decir, sentir que había algo en nosotras que no correspondía con lo que se veía en el espejo.
 
La sicoanalista francesa Anne Skittecate, explica que desde el exterior nos ha sido impuesta una máscara y cuando nos miramos en el espejo eso es lo que vemos, y tenemos la vida –feminista- para decidirnos a quitárnosla y atrevernos a ver lo que hay debajo.
 
De alguna forma eso nos ayuda a entender por qué crecimos sintiendo que no éramos eso que veíamos en el espejo, y es porque en realidad el espejo “está truqueado”; es decir, entre una máscara impuesta y un espejo que nos proyecta una realidad que no es la que creemos o sentimos vivir, sencillamente porque nadie puede ver las cosas como  las vemos nosotras desde una identidad que no es la construida para nosotras.
 
Así y solo así, puede entenderse que no nos sintamos a gusto con ser “mujer”, con no definirnos mujer o no querer ser mujer. No al menos ese maniquí perfecto. Es decidir elegir no ser la mujer que se ha construido para que llenemos un hueco, como quien llena un molde hecho desde afuera, sino una nueva mujer que estamos construyendo desde la reflexión de lo que de verdad pensamos, sentimos, creemos y deseamos de nuestras relaciones con otras personas, con los hombres que nos rodean, e incluso con el conocimiento.
 
La contradicción que vivimos las mujeres no solo está en esa construcción social que nos dicta un molde de un “deber ser” para las mujeres sino que se imbrica en otros ámbitos más sensibles como la maternidad, la fe, el conocimiento científico, lo biológico y por supuesto lo social.
 
Ese espejo social es precisamente el que nos ayuda a entender por qué se presentan situaciones en las que las mujeres viven una violencia “invisible” y sutil que hace que se solidaricen con los agresores y las agresoras que replican esos modelos, al asumir una posición de poder en la relación.
 
Hablamos de casos en los que las mujeres viven en hogares aparentemente buenos y en los que tienen todo, y sólo se les cuestiona por qué quieren dejar a “ese hombre que las trata tan bien”. Relatos de casos en los que las mujeres viven una realidad de violencia a puertas cerradas y una aparente vida amorosa que las lleva a una discordancia entre la realidad social y la realidad en la que se perciben ellas mismas.
 
Así una mujer puede preguntarse y dudar de sí misma, mirándose a través de ese espejo que le dice que es ella la que está mal, que es una “mala mujer” porque no sabe apreciar todo lo bueno que le da la pareja, amor, alimentos, casa, pero persiste en ella esa sensación de “castramiento” emocional porque no puede mirar debajo de la máscara.
 
Esa sensación de no estar no corresponde en realidad a un conflicto con la identidad de género, sino con el género que nos ha sido impuesto, con la definición en lo que nos dicen, es “ser mujer”. Así, una, como una sola y terminada, en donde no cabemos y cuyo constreñimiento nos confronta y nos lleva a buscar otra palabra, quizá “persona”, para mí es nombrarme “mujeres” todas las que soy y una que estoy construyendo y aún no termino de hacer.
 
En realidad cuando miramos a la “mujer” que somos en el espejo, no estamos mirando con nuestros propios ojos sino con los que nos han sido dados y educados desde el patriarcado. En un espejo que no está hecho de nuestros pensamientos ni reflejos, sino los del propio sistema, y que la enunciamos en su código, y por supuesto que la imagen que nos devuelve no es para nada la más próxima a nuestra propia búsqueda, sino a la construcción llamada mujer con ciertas medidas corporales, ciertas características biológicas, con pensamientos y conductas, y una forma de ser en el mundo y en las relaciones humanas y de pareja.
 
No se trata sólo de “quitarnos la máscara del patriarcado”, sino sacarnos los ojos –del patriarcado- y por supuesto romper el espejo de Eva y estar dispuestas a vernos en uno nuevo que lleve nuestro propio nombre, el que elijamos para nosotras mismas.
 
* Integrante de la Red Nacional de Periodistas y del Observatorio de Feminicidio en Campeche.
 
17/AC/LGL
 







OPINIÓN
   LENGUANTES
Lecciones y postales de Women's March en Boston
Imagen retomada del portal de Pikara Magazine
Por: Mariel García Montes*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 23/01/2017 ¿Cuál es el justo medio entre el ejercicio de la crítica y la construcción armónica para derrumbar las opresiones que suscitan la crítica?
 
Como joven feminista, ésa es una de las disyuntivas que más me abruma cada día. ¿En cuál debo concentrar mi energía intelectual y emocional, mi tiempo? Porque seamos sinceras: las dos son necesarias, pero son fuerzas opuestas que tenemos que mediar. No es fácil, no es divertido, y muchas veces colaboramos en espacios donde no hay lazos de confianza suficientes para lidiar con las diferencias de prioridades.
 
Ahora que estoy en incubación académica en Estados Unidos, decidí optar por el lado de la construcción armónica e ir a la Women's March de la ciudad en la que vivo, Boston. Como latinoamericana, aprendí cosas de las acciones públicas aquí y en México, y como feminista conocí historias que me inspiran a seguir apoyando las construcciones de otras compañeras. Aprovecho esta columna para compartir algunas de ellas.
 

 
Mi día comenzó en la universidad en la que estudio, donde Ellen y Mandy decidieron unir esfuerzos para apoyar la causa de alguna manera. Se dieron cuenta de que era la primera vez que muchas estudiantes de licenciatura estarían marchando, y decidieron crear un espacio seguro donde pudieran crear sus signos, desayunar, conocer a otras chicas para acompañarse y aprender las bases de la seguridad y logística para la protesta. Llegaron decenas de estudiantes que no querían ir solas.
 
De ellas aprendo que espacios seguros para "principiantes" pueden eliminar la barrera para la participación.
 


A sabiendas de que el transporte público estaría lleno, mi contingente caminó a la marcha. Otras familias, como la de la foto, tomaron la misma decisión. Y sí: el metro retacado pasó junto a nosotras. El conductor desaceleró y tocó el claxon en apoyo. Dentro de los trenes, otras mujeres agitaron sus signos junto a las ventanas.
 
De ellas y él aprendo que las pequeñas muestras de solidaridad alimentan la moral en acciones comunitarias.
 

 
Jessica, compañera de mi contingente, trabaja en una de las compañías de tecnología en Boston. Es de Singapur. Nunca en su vida había visto una protesta o una acción pública y supo desde el primer momento que quería ir a ésta.
 
De ella aprendo que valoro la igualdad sobre todas las cosas, pero la libertad de actuar para conseguirla es importante también y debemos protegerla.
 

 
Algo que me impresionó fue la cantidad de esfuerzo que las participantes pusieron en sus pancartas, a veces en honor a mujeres artesanas. Dos mujeres mayores llevaron arte hecho por una amiga de ellas que por motivos de salud no iba a asistir.
 
De ellas aprendo que la creatividad no sólo es entretenimiento en las marchas.
 



 
De las activistas de Estados Unidos admiro el esfuerzo de promover la interseccionalidad en distintos niveles: provisiones de accesibilidad para sillas de ruedas e intérprete de lengua de señas en el escenario, diversidad en la lista de oradoras, y signos y consignas en distintos idiomas y sobre distintas causas.
 
De ellas aprendo que la interseccionalidad no es una promesa vacía en solicitudes de fondos, sino un valor que se traduce a medidas pragmáticas que debemos promover en todos los espacios.
 

 
Se estima que fuimos 150 mil personas a la marcha en Boston; es imposible hacerle justicia a esa cantidad de gente sin fotografías aéreas. Pero algo que quiero pensar que sí reflejan mis fotos es el mar de 'Pussy Hats', sombreros rosas cuya historia ya documentó El País. [ENLACE: http://smoda.elpais.com/moda/el-dia-del-pussyhat-o-por-que-hoy-todos-visten-un-gorro-rosa-de-lana-anti-trump/ ]
 
De ellas, las tejedoras y hacedoras de sombreros, aprendo que la creatividad infoactivista no se reduce a palabras.
 
Y bueno: al final, no pudimos marchar. La cantidad de personas que llegó literalmente no cupo en el espacio público más grande de Boston, ni en la ruta planeada. Después de hora y media de espera para salir del mitin, aprendí que el método de marchas más común en América Latina,  primero marchar y luego reunirse, puede ser útil en estos casos.
 
Y no es que no haya estado antes en marchas tan grandes (pienso en 3 acciones globales por Ayotzinapa de dimensiones similares en la Ciudad de México). La diferencia es que en Boston y alrededores viven 3 millones de personas, muchas de las que decidieron ir a la marcha principal en Washington. Una marcha de 150 mil  personas aquí tiene una proporción distinta. Literalmente no cabían en las calles, en el transporte público, en los restaurantes de la zona contigua. Probablemente todas las personas en Boston conocen a alguien que fue a una de las marchas.
 

 
En la tarde-noche, de regreso a casa, me encontré a varias niñas usando los sombreros rosas, acompañadas de dos papás. Me contaron que un grupo de cinco mamás de chicas de secundaria se organizaron para llevarlas a la marcha en Washington, y se reunieron para hacer los sombreros rosas y pancartas que llevarían. Hicieron sombreros también para sus hijas más jóvenes que se quedarían e irían con sus papás a la marcha de Boston.
 
Las niñas tenían entre 8 y 12 años, y todas, en su propia manera de entender la complejidad de esta temporada, podían decir elocuentemente por qué estaban ahí. Sus papás no las interrumpieron.
 
De ellas y ellos aprendí que, para ver más agencia en las futuras feministas, tenemos que crear en nuestras acciones espacios para ellas desde hoy.
 
* Mariel García Montes es comunicadora y “hippy” (“chaira”, “activistoide”) en temas de TIC para el cambio social con jóvenes y activistas. Ya no es tan joven, pero cada vez es más feminista, y quiere aprender de y con mujeres que así se
identifiquen.
 
@faeriedevilish
 
17/MGM/LGL







DESDE LA LUNA DE VALENCIA
FEMINISMO
   DESDE LA LUNA DE VALENCIA
¿Por qué se teme al feminismo?
Archivo CIMAC
Por: Teresa Mollá Castells*
Cimacnoticias | Ontinyent, Esp.- 06/12/2016 Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, el término feminismo se define como la “Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”. Nada escandaloso como vemos. O, ¿acaso sí es escandalosa esta definición por lo que comporta? Al parecer sí lo es para muchos machirulos e incluso algunas machirulas.
 
Si nos vamos al artículo 14 de la Constitución española nos encontraremos, literalmente, con esta redacción: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Y, a menos que, por la utilización del genérico masculino se nos excluya a las mujeres españolas de toda la Constitución, dice que somos iguales y sin discriminaciones.
 
Por tanto, si pasamos por alto el sexismo lingüístico de la expresión “españoles” y entendemos que se ha utilizado para englobar a toda la población española, podríamos afirmar que la Constitución, según el diccionario de la RAE es feminista, puesto que defiende que las mujeres debemos tener los mismos derechos que los hombres sin que prevalezca ninguna discriminación por razón de sexo.
 
En algunos aspectos se ha avanzado bastante, como los casos de las ciudades que se han declarado feministas como Terrassa, sobre la que ya escribí en su momento, y a la que después han seguido Sabadell y Sant Quirze del Vallés, ciudades que buscan la igualdad de toda su ciudadanía sin distinciones. Sencillamente acatando la Constitución.
 
Pero cuando se utiliza el término feminista, saltan las alarmas; es que el motivo está bien claro. Con una igualdad real se acaban los privilegios; y el patriarcado, fuertemente arraigado en nuestras sociedades, se alimenta de los privilegios históricamente autoasignados.
 
El feminismo busca la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres, por tanto no debe ser únicamente, un tema de mujeres. La reivindicación de la igualdad nos atañe a ambos sexos, pero al ser las mujeres las mayores perjudicadas por el patriarcado, somos las que más damos la cara. Sin embargo, existen hombres que están a nuestro lado en esta reivindicación de igualdad real que la informal.
 
El temor de hombres y mujeres al feminismo viene dado por el miedo a la pérdida de esos privilegios que se tienen por ocupar espacios tradicionalmente masculinos, por ceder lo que se ha usurpado de forma ilegítima a lo largo de la historia: la igualdad en el derecho al acceso a recursos de todo tipo, sean estos tangibles o intangibles.
 
Por recursos me refiero a espacios públicos, privados, riqueza, acceso a la justicia, a la educación, a la salud, a derechos civiles y un larguísimo “etc”. Pero también y por supuesto a nuestro propio cuerpo de mujeres para decidir libremente si queremos o no ser madres, sin que por ello nos convirtamos en “salas de ejecución”, tal como afirmó un machirulo que anda por la política y que, al parecer, tiene las neuronas más sueltas incluso que la lengua, que ya la tiene muy suelta.
 
El perder privilegios no le gusta nadie y por eso aparece el rebote de toda la caverna, cuando surge la exigencia por parte de las feministas de la igualdad. No pueden evitar llevar en el ADN aquello de las jerarquías masculinas naturalizadas por siglos de discursos patriarcales. Pero no, señores y señoras de la caverna, la igualdad es un derecho que tenemos reconocido y cada vez que lo niegan, están negando no sólo el derecho constitucional sino el derecho incluso a la vida.
 
Sí, digo a la vida y digo bien, puesto que continuando con la desigualdad para mantener sus privilegios, permiten los asesinatos de mujeres, porque desigualdad y violencias machistas siempre van de la mano.
 
En ese sentido admiro profundamente a las compañeras y amigas, que en estos precisos momentos están luchando dentro de sus organizaciones para que estas pasen a ser también feministas, incluso en sus estatutos como forma de declarar que su lucha es, también, un compromiso radical (de raíz) con la igualdad. Pero las resistencias son muchas y fuertes; y no siempre vienen sólo de la mano de los hombres.
 
Es triste asistir a esa resistencia de algunas mujeres a la igualdad, pero tampoco la podemos obviar. Del mismo modo que el machismo no es sólo una cuestión de la caverna y existen hombres machistas en todo el espectro político, hay mujeres machistas que no ven con buenos ojos la reivindicación de la igualdad. Triste, pero real.
 
Es esperanzador ver cómo en los actos a los que acudimos a sensibilizar en la igualdad para evitar violencias machistas, o cuando hablamos del patriarcado y su apropiación indecente de nuestros cuerpos o de los recursos de todo tipo, cada día asiste más gente joven.
 
Mujeres y hombres jóvenes a quienes cuando les explicas el término “feminismo” quedan ojipláticos, y se preguntan el motivo de la criminalización social de dicho término. Es justo en ese momento, cuando hay que explicar el profundo e intenso interés patriarcal en demonizarlo para mantener sus privilegios históricos.
 
Se nos criminaliza a las feministas por denunciar públicamente esos privilegios que toman muchas formas; se nos criminaliza porque no acatamos el orden patriarcal; se nos acusa por exigir libertad absoluta sobre nuestros propios cuerpos; se nos intenta ridiculizar por pedir imperiosamente y de todas las maneras posibles, que se nos deje de asesinar por ser mujeres; se nos exhibe por poner el dedo en la llaga de las desigualdades; se burlan de nosotras por buscar otro orden social más equitativo y justo, por buscar relaciones simétricas y con sexualidades no heteronormativas, entre muchas reivindicaciones más.
 
La maquinaria patriarcal es muy potente y se camufla constantemente para sobrevivir a los logros y exigencias del feminismo, de los feminismos, pero estamos ahí, somos muchas y cada vez son más los compañeros que saben e incluso sufren el patriarcado cruel en sus propias carnes; los que se van sumando a esa exigencia de igualdad real entre las personas.
 
Porque como afirmó Simone de Beauvoir: “El feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente”. Y eso asusta. Al parecer mucho y a mucha gente, pero que cada cual se analice sus propios miedos porque las feministas, las personas feministas no vamos a dejar de luchar individual y colectivamente por ese objetivo final, que es el de la igualdad real y en todos los sentidos entre las personas.
 
Que se lo apunte el patriarcado, puesto que es el objetivo final y radical al que no vamos a renunciar.
 
tmolla@telefonica.net
 
* Corresponsal, España. Comunicadora de Ontinyent.
 
16/TMC/AMS







LENGUANTES
FEMINISMO
   LENGUANTES
El mito de la feminista perfecta
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Ethel Z. Rueda Hernández*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 04/11/2016 Es común que las vertientes críticas construyan sus propios modelos ejemplares. El feminismo no está exento de dicha tendencia. Pesa sobre estas figuras modélicas un constante escrutinio, una exigencia de perfección, de estar “a la altura” de la imagen heroica con que se las inviste.
 
Para las feministas, por ejemplo, se quiere que sean absolutamente críticas, que se posicionen de manera visible ante todo asunto que suscite el interés público. Y, desde luego, se demanda que dicha postura sea la correcta (cualquier cosa que eso signifique) en cada caso y que sea ejercida con “coherencia”, esto es, que haya una suerte de correspondencia entre el discurso crítico y las prácticas vitales.
 
Así, las figuras prominentes del feminismo están siempre en déficit con respecto a las exigencias que se les requieren. Algunas son demasiado blancas, o demasiado privilegiadas, otras son demasiado radicales, o demasiado ingenuas, muy clavadas o muy light. Pero, ¿a qué responde esta exigencia? ¿Por qué el modelo de feminista ideal no deja margen de error, de experimentación, de ligereza?
 
No quiero que se me malinterprete, yo estoy de lado de la crítica sin reservas, no se trata aquí de abogar por una suspensión de la crítica. Lo que busco es, al contrario, volcar la crítica sobre el mecanismo que sustenta esa exigencia de perfección que parece pesar sobre nosotras.
 
Me parece que esa búsqueda de modelos ideales intachables es una reacción a la carencia de representación dentro de los discursos dominantes. ¿Cuál es el problema con equivocarse, con sostener posturas que no son unívocas, ni claras, ni estables? Esta suerte de feminismo que exige vivirse como apostolado, como camino de perfección y pureza, me parece contraproducente.
 
Más que contribuir a la crítica y al debate (que están al centro de la transformación que implica todo feminismo) se convierte en una suerte de fandom sectario, en una serie de prohibiciones y exclusiones que tienen un efecto directo en las posibilidades de alianzas y vínculos entre nosotras. Considero que necesitamos reclamar el derecho a estar equivocadas, esto es, el derecho a no ser perfectas, a cambiar de opinión, a sostener posturas diferentes, a cuestionar mayorías y modas.         
 
Otro de los efectos de este feminismo beatífico es el lugar solitario que ocupan quienes se erigen como las representantes más visibles de ciertas prácticas feministas. Aquí existe un modo de operar del discurso público que sugiere que cada vez que habla una feminista, la imagen del feminismo entero está en juego, como si no existiera en la opinión pública la capacidad de reconocer que el feminismo no es uno, ni único, que las mujeres no son todas iguales, ni piensan igual, ni tendrían por qué hacerlo. Que una no habla por todas.
 
Habría que reconocer la posibilidad de una voz individual, que cada una tenga una postura, una visión de mundo, y que esas particularidades sean reconocidas y celebradas, no tildadas de divisorias, poco estratégicas, modos de sabotaje. La diferencia, el disenso, no debería debilitarnos, sino fortalecernos. ¿Por qué el disenso en tan difícil para el feminismo? Porque se vive bajo una política de precariedad, donde lo que se gana es tan poco, que se teme todo el tiempo perderlo, que se teme la generosidad, que se teme ser suplantadas o rebasadas por discursos aliados, pero diferentes al propio.
 
Es esa lógica de la carencia, esa sensación de precariedad, la que habría que combatir. Dejemos de recibir limosnas (de atención, de visibilidad, de potencia política, de relevancia), dejemos de pedir las sobras. Que la voz de una no tenga la exigencia de ser la voz de todas, que se nos reconozca como lo que somos: particulares, múltiples, diversas. Y mientras tanto, demos la bienvenida a la crítica y al debate.
 
Lo que propongo es que mantengamos en mente que el feminismo, como acto, no es nunca perfecto, que queda siempre abierto, que la crítica no se detiene, que las prácticas son susceptibles de modificarse. Que la flexibilidad es más importante que la rigidez, que la inclusión fortalece más que el rechazo, que el camino se pierde si pretendemos anular la diferencia.
 
*Estudió Filosofía en la UNAM con interés en el pensamiento crítico y las problemáticas de género. @alzilei
 
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