Presentación
Violencia en contra de las Mujeres

En el sentido más amplio, la violencia contra las mujeres incide en su libertad, en su integridad, en su salud mental y física. Esta violencia circunscribe todas las formas que la sociedad usa para oprimir a las mujeres. La violencia sigue siendo una realidad ligada al simple hecho de ser mujer, tanto en un país democrático como en el llamado Tercer mundo y es el resultado de una relación de poder y de dominio, consecuencia natural de la desigualdad entre los sexos, en la cultura y la estructura social. La violencia hacia la mujer limita su capacidad para hacer elecciones en su vida. Existen diferentes tipos de violencia en contra de las mujeres: la sexual, emocional, laboral y económica. De los diferentes tipos de violencia, la sexual y la emocional son particularmente insidiosas. La primera ha sido erotizada por los medios de comunicación y es uno de los instrumentos de coacción más utilizados contra el género femenino. Además, es un tipo de violencia que deja huella indeleble en el desarrollo de la mujer y su vivencia como ser sexual; contradice la esencia del concepto de libertad sexual de elegir y decidir. 
La violencia emocional arrebata la estabilidad emocional de las mujeres porque se sucumbe mediante una progresiva debilitación psicológica, a través de pensamientos de miedo, terror, culpa, minusvalía y devaluación.

Existen además otros tipos de violencia, como la social, que incluye las más diversas maneras de discriminación por el hecho de ser mujer, ya sea por clase social, por raza o edad. La violencia confunde profundamente a las mujeres y afecta a la humanidad. Cuando una mujer es maltratada, también se perturba a la comunidad y a la sociedad. Ante esta realidad, desde 1991 y a iniciativa del Centro para el Liderazgo Global de las Mujeres, las Naciones Unidas convocan a los “16 días de Activismo en contra de la violencia hacia las mujeres”, que tiene como objetivo asegurar que los derechos humanos, entre ellos el derecho una vida libre de violencia, se incluyan en todas las agendas de la ONU. Esta campaña inicia el 25 de noviembre, cuando se conmemora el asesinato, en 1960 en República Dominicana, de Patricia, Minerva y Maria Teresa Miraval, activistas políticas torturadas por órdenes del presidente Rafael Leónidas Trujillo. Organismos de las Naciones Unidas, como el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Fondo de las Naciones Unidas para Asuntos de la Población (UNFPA), Fondo de las Naciones Unidas para la Niñez (UNICEF), Instituto Internacional de las Naciones Unidas para la Investigación y Capacitación para la Mujer (INSTRAW), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Comisión Interamericana de Mujeres de la Organización de Estados Americanos (CIM/OEA); así como varias ONG, como Calandria, Perú; Centro de Estudios de la Mujer (CEM), Argentina; Center for Women’s Global Leadership (CWGL); y por su puesto Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC ), se articulan para exigir desde sus patrias acciones de presión para el ejercicio de reformas legales y judiciales que beneficien la calidad de vida de las mujeres y su derecho a una vida libre de violencia. |