¿Sólo afecta a homosexuales, drogadictos y sexoservidoras?  

Mitos sobre el VIH/SIDA en América Latina

 

 

De la redacción

 

México, DF, 5 agosto 08 (CIMAC).- En América Latina coexisten los principales modos de transmisión del VIH/SIDA, en un contexto que involucra comportamientos de alto riesgo, incluyendo el inicio precoz de la actividad sexual, relaciones sexuales sin protección con parejas múltiples, y el uso de drogas intravenosas con equipo sin esterilizar.[1]

 

Informes recientes indican que en la parte latina del continente el VIH/SIDA parece estar evolucionando de un problema que afecta predominantemente a grupos de alto riesgo, a uno que ha empezado a afectar a la población general.[2] La transmisión heterosexual cobra cada vez más importancia, con una tendencia creciente a la feminización, señala Visión Mundial, organización especializada en temas de la infancia.

 

EL CASO DE BRENDA

 

Hace tres años, después de ser diagnosticada con VIH, Brenda perdió a su hija de cinco meses y a su pareja, por la misma causa. A pesar de la situación, decidió seguir adelante, apoyar a varias organizaciones sociales, hacer nuevos amigos y dedicarse a decirle a la gente la verdad sobre el VIH/SIDA.

 

“Conocí a quien fue mi pareja. Él fue sincero conmigo, me dijo desde un inicio lo que tenía (VIH). Para mí no fue ningún impedimento para estar con él… en un momento determinado tuvimos una relación sin protegernos y sucedió, de lo cual no me arrepiento. Sólo Dios sabe porqué suceden las cosas. Me puso en su camino para que él cambiara su vida disipada. A raíz de su diagnóstico, él se había tirado al abandono: drogas, alcohol; pero con el amor que yo sentía por él su vida cambió, más aun cuando supo que estaba embarazada. Fue un logro que él cambiara su vida, por eso mismo nunca me arrepentí de haber tomado esa decisión”, comentó Brenda, quien trabaja en actividades sociales y culturales.

 

Mientras realiza sus tareas de apoyo a personas, principalmente a niños con VIH/SIDA, Brenda relata: “Cuando decidí tener, sin protección,  relaciones con mi pareja, justamente fue que me embaracé. No lo previmos en ese momento, sólo sucedió. Mi embarazo fue normal… pero tristemente…la bebé salió con VIH. Lamentablemente, los medicamentos que les dan a los niños son tan fuertes que a veces no los resisten y falleció... Mi hijita murió a los cinco meses…” 

 

Por desgracia, “mi esposo no pudo asumir la muerte de la niña y a los dos meses se enfermó de tuberculosis. Además, su familia no lo apoyaba, le dieron la espalda. Él vio que yo era sola y seguramente pensó... ‘Ella es la única que me está apoyando… que está conmigo, no la voy a complicar más…’ y decidió dejar de vivir. Tomó la parte más fácil, y me dejó dos meses después que murió nuestra hija…y me quedé sola prácticamente… yo vivo sola. Siempre he sido una persona muy fuerte, decidida, miraba las cuatro paredes, miraba la foto de él, la foto de mi hija y me dije: ‘Yo no me voy a tirar al abandono. Yo debo luchar, si me quedo entre estas cuatro paredes me muero’, no puedo defraudar a mi hijo mayor que vive con mis padres”, señaló entusiasmada Brenda.

 

“…A cualquiera le puede tocar (el VIH/SIDA), incluso a las amas de casa, estadísticamente está aumentando el número de amas de casas con VIH… A las mujeres que salen con VIH y están embarazadas quiero decirles que sí hay solución, que no se abatan. Porque he visto muchos casos en que las mujeres apenas les dan el diagnóstico, tal vez por el niño o por estar embarazadas y se derrumban, por la misma desinformación que hay. Que no se preocupen respecto a eso, si se cuidan y si llevan una vida metódica, tienen para rato”, concluye Brenda, quien hace un llamado a las autoridades para que proporcionen información, pues considera que ésta nunca va a ser suficiente, y como ella hay muchas mujeres que están desinformadas. 

 

PANORAMA

 

En Perú el primer caso de SIDA se notificó en 1983. Hasta marzo de 2003 se habían reportado oficialmente 33,077 casos de VIH/SIDA,[3] aunque la cifra estimada de personas con VIH sobrepasa las 80 mil y se calcula una prevalencia de 0.5 por ciento en personas de entre 15 y 49 años.[4] La mayor cantidad de casos se presenta en el grupo de 20 a 29 años (35 por ciento); el mayor porcentaje de las infecciones se transmiten por vía sexual (96 por ciento, mientras el tres por ciento de los casos se dan por vía perinatal (de madre a hijo).[5]

 

Los hombres continúan representando la mayoría de los casos acumulados, pero en el año 2000 el 61por ciento de los nuevos casos se presentaron en la población heterosexual. Se presume que una cantidad importante de éstos se concentran en mujeres cuyas parejas son hombres bisexuales.[6]

 

En 1986, la relación hombre-mujer era 9:1, pero en 2003 fue 3:1. La tendencia a la feminización ha traído como consecuencia el incremento de la mortalidad materna y, por tanto, una mayor orfandad. Se calcula que la cifra acumulada de huérfanos menores de 15 años sobrepasa los 17 mil.[7] Un reporte del Ministerio de Salud estima que en los últimos años fallecieron entre 700 y 1,200 niños y niñas menores de 15 años, que nunca fueron diagnosticados.

 

El Programa Nacional de SIDA ha centrado parte de sus esfuerzos en los grupos de hombres que tienen sexo con hombres, trabajadores del sexo y usuarios de drogas intravenosas. Aunque desde 1995 ha implementado acciones de prevención, y tratamiento profiláctico gratuito para evitar la transmisión perinatal, se ha prestado menos atención a otros grupos vulnerables, como los de mujeres en edad fértil y adolescentes.

 

En América Latina, dado que la norma es el comportamiento heterosexual y las relaciones monógamas (principalmente para las mujeres), la mayoría de la población podría considerar que no corre mayor riesgo de contraer VIH. Pero en muchos países una proporción significativa de adultos tiene relaciones ocasionales, y  tener múltiples parejas no es raro. La información disponible indica que las relaciones azarosas son más altas entre los grupos más jóvenes.[8]

 

También es importante destacar que en muchos países la epidemia se sigue concentrando en grupos específicos, como los gay, pero no es la identidad sino el comportamiento lo que transmite el virus. No sólo son vulnerables quienes practican el comercio sexual o usan drogas intravenosas o son homosexuales. Otras personas en situación de marginación, presidiarios, niños de la calle, huérfanos, minorías étnicas, jóvenes y adolescentes están, también, más expuestos a la infección.

 

Las estrategias de respuesta al VIH/SIDA deben ser dinámicas en función del estadío de la epidemia y de sus tendencias. Si bien deben extremarse los esfuerzos de prevención y atención en los grupos más afectados, es importante identificar y abordar las vulnerabilidades que ponen a otros sectores de la población en riesgo.

 

Los medios de comunicación juegan un papel clave para concientizar y educar a la población sobre VIH/SIDA. La difusión de mensajes es una condición necesaria para aumentar el conocimiento y contribuir a erradicar mitos como que “el SIDA es exclusivamente un problema de homosexuales, usuarios de drogas o trabajadores sexuales”. Pero sólo el conocimiento no es suficiente para producir el cambio de conductas. Es necesario que haya condiciones favorables y un ambiente propicio para que el conocimiento se traduzca en prácticas.

 

La cultura conservadora de los peruanos es un impedimento para hablar del VIH de manera más abierta. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a estar informados. La adecuada comunicación en las escuelas, iglesias y en la familia es fundamental para una sexualidad sana. Se debe fortalecer el abordaje de una educación fundamentada en la salud, y no en el miedo y la estigmatización.

 

En vísperas de la XVII Conferencia Internacional  sobre el SIDA, Vision Mundial de Mexico A.C., presenta la serie de trabajos del abordaje del VIH/SIDA desde una perspectiva comunitaria, a fin de dar a conocer las principales experiencias que, sobre el tema, ha tenido en más de cien países donde presencia.

 

08/LG/CV

 


[1] ONUSIDA, OMS. Situación de la epidemia del SIDA, diciembre de 2003.

[2] García Abreu A. Noguer I, Cowgill K. HIV/AIDS in Latin American countries. The Challenges Ahead. World Bank. Noviembre 2003, Washington DC.

[3] Ministerio de Salud. OGE. Vigilancia de VIH/SIDA. Boletín Epidemiológico.

[4] UNAIDS. 2004 Report on the global AIDS epidemic.

[5] Ministerio de Salud. OGE. Vigilancia de VIH/SIDA. Boletín Epidemiológico.

[6] USAID. Sinopsis del país. VIH/SIDA. Perú. Marzo 2003.

[7] www.usaid.gov. Country Profile HIV / AIDS.

[8] OPS/ONUSIDA. VIH y SIDA en las Américas. Una epidemia multifacética. 2001.



 


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