Casos del
segundo día de trabajos
Ni Panamá
ni Chile responden a TLA por contaminación
Lucía González
y Soledad Jarquín
Edgar Cimac | México, DF
El
caso de Transporte de material nuclear por el Canal de Panamá,
ni el de la afectación del Santuario del río
Cruces que provocó la mortandad de miles de cisnes
de cuello negro en el último año en Chile,
tuvieron representaciones oficiales en su defensa, durante
su presentación aquí ante jueces del Tribunal
Latinoamericano del Agua (TLA).
Los
ambientalistas panameños, Susana Sarracín
y Raúl Escoffery, de ISCA de Panamá (Iniciativa
de la Sociedad Civil para el Ambiente) denunciaron que los
2.8 millones de panameños viven prácticamente
en una “ruleta rusa” porque su canal es utilizado
por empresas de Estados Unidos, Londres, Japón y
Francia para transportar material radioactivo, como uranio
y plutonio.
En
el segundo día de la audiencia pública del
TLA, los ambientalistas explicaron los peligros a los que
se expone la población cada vez que una empresa de
transporte marítimo acepta un contrato para entregar
material radioactivo.
Aseguraron
que aunque este problema es viejo ya que la primera denuncia
que se hizo a nivel internacional ante la ONU fue en 1984
no fue sino hasta el 2000 que las acciones ciudadanas se
intensificaron y se han interpuesto diversas demandas y
quejas ante diferentes instancias sin respuesta alguna.
Tanto
Sarracín como Escoffery coincidieron en opinar que
el oscurantismo y el secretismo con el que se maneja el
gobierno de Panamá a este respecto es muy sospechoso,
ya que cada vez que hacen una denuncia reciben la misma
respuesta oficial en el sentido de que las medidas de seguridad
que se toman son las recomendadas para estos casos.
A
través de una extensa demostración de las
decenas de cartas y denuncias que han enviado y realizado
ante más de 30 organismos no gubernamentales del
Mundo, así como pruebas de los documentos que han
exhibido a las autoridades panameñas alertándolos
sobre el riesgo del transporte de material radioactivo,
los exponentes aseguraron que la preocupación que
tienen es muy fuerte.
Sarracín
dijo que hasta ahora el gobierno no tiene voluntad política
de detener a las empresas de transporte que aceptan esos
contratos, las cuales están perfectamente identificadas.
Escoffery a su vez dijo que hasta el 2000 se realizaban
en promedio 12 envíos de material radioactivo a través
del Canal, pero ahora la cifra es de tres por año,
lo que aseguró no deja de ser un riesgo.
Ambos
exponentes aseguraron que el problema no es económico,
ya que el costo del peaje de un barco promedio es de 50
mil dólares y el gobierno panameño se queda
con la mitad de esta suma.
“A
los barcos se les cobra por el peso y en este caso los barcos
transportistas de material radioactivo son pequeños
así que la economía del gobierno no se deterioraría
con suspender el paso o negarles el permiso”, especificó
Escoffery
A
su vez Sarracín, abogada de ISCA, comentó
que estos barcos pueden usar el canal de Suez para llegar
a su destino o viajar por el Cabo de Hornos, pero que no
lo hacen porque en el primero se les piden garantías
ilimitadas, es decir una especie de seguro costosísimo
que cubra los daños en caso de un accidente y en
el segundo Argentina prohibió desde hace varios años
el paso de cualquier barco con material radioactivo.
Los
jurados interrogaron a los exponentes sobre las diversas
acciones que han realizado al respecto y las veces que han
presentado el problema ante el gobierno panameño.
En
este tercer caso revisado por el TIA de nueva cuenta fue
notoria la ausencia de la parte demandada, ya que el gobierno
de Panamá no envió respuesta alguna pero si
se recibió una carta de una de las empresas transportistas
la J. Clarke en la que asegura que más adelante enviará
una serie documentos donde prueba la seguridad con que trabajan
sus barcos.
MORTANDAD
DE CISNES
La
noche de este lunes, el ex profesor de economía forestal
de la Universidad Austral de Chile, Benjamín Bolivares,
presentó la acción por los cisnes del río
Cruces, cuya mortandad es motivo de preocupación
por la contaminación del agua por parte de la empresa
de Celulosa Arauco y Constitución S.A.
Bolivares
señaló que la planta industrial procesa cada
año la cantidad de 550 mil toneladas de celulosa
blanqueada, por lo que cada día utiliza 77 millones
de metros cúbicos de agua al día, los cuales
son vertidos al río Cruces, un humedal que tiene
características de marisma.
Sabemos
que un mínimo error ante tales cantidades de agua
ha sido el motivo principal de la mortandad de cisnes de
cuello negro, ya que en 2004 había seis mil de esas
aves en el área y hoy sólo sobreviven 160,
además de afectar dos mil hectáreas de luchecillo.
Dijo
que un mal funcionamiento de la planta de tratamiento terciario
de la empresa provocó que se vertiera aluminio y
clorato, que en grandes cantidades se convierte en herbicida
provocando la muerte de las plantas del lugar, alimento
principal de los cisnes de cuello negro.
Aunado
a ello, Bolivares dijo que la población de Valdivia
comunidad de unas 140 mil personas, tienen miedo ya que
esta contaminación por aluminio y cloros provocan
la presencia de otras sustancias altamente tóxicas
y cancerígenas, que son mutagénicos, como
las dioxinas y furano.
El
problema ahora es que no sabemos que va a pasar en el futuro,
por lo que decidimos denunciar el caso ante el TLA, buscamos
justicia “pues se trata de una ventana más
que nos permite mostrar una cuestión aberrante que
hoy puso en riego a los cisnes y otras especies, pero que
después podría poner en riesgo la vida de
los habitantes del lugar”, señaló más
tarde en entrevista.
06/SJ-LG/LR

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