Presentan
familiares pruebas forenses y criminalísticas
Acepta tribunal
pruebas sobre homicidio de Digna Ochoa
Laura Castro Medina, corresponsal
Cimac | Xalapa, Veracruz
El
segundo tribunal colegiado en materia penal del primer circuito
del Distrito Federal, instruyó el pasado 12 de julio
al juez de distrito, para que acepte la aportación
de pruebas de parte de los familiares de la defensora de
Derechos Humanos Digna Ochoa, quienes sostienen que su muerte
se trató de un homicidio.
En
conferencia de prensa, el hermano de Digna, Jesús
Ochoa, presentó dictámenes forenses, pruebas
de criminalística, química forense y otras
obtenidas tras la exhumación del cuerpo, mismas que
demuestran que la muerte de Digna obedeció a un homicidio
y no a un suicidio como ha sostenido la Procuraduría
General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF).
También
presentó fotografías del cadáver de
su hermana, donde constan los rastros de tortura que sufrió
antes de recibir los balazos que le privaron la vida, son
específicamente 11 lesiones en diversas partes del
cuerpo así como 25 puntos de sangre hallados en el
lugar de los hechos, los cuales no fueron considerados por
las autoridades judiciales correspondientes.
Recordó
igualmente, que Digna Ochoa había denunciado al director
de servicios periciales en el Distrito Federal, José
Ramón Fernández Cazares, quien incurrió
en abusos de autoridad en contra de veracruzanos simpatizantes
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Planteó
la posibilidad de que Fernández Cazares haya alterado
las pruebas periciales que ahora mantienen estancado el
caso del claro homicidio.
Jesús
Ochoa destacó el apoyo que ha recibido de organismos
de Derechos Humanos Internacionales y en contraparte, la
PGJDF se ha empeñado en manejar de forma malintencionada
las pruebas periciales hechas por las propias autoridades
argumentando que la muerte de Digna fue un suicidio.
La
activista defensora de los Derechos Humanos falleció
el 19 de octubre de 2001 a causa de dos balazos en la cabeza
y las piernas. Al momento de su muerte trabajaba en la defensa
de dos campesinos ecologistas falsamente acusados por los
delitos de posesión de mariguana y armas de fuego,
así como en el caso de los hermanos Cerezo Contreras,
acusados por un ataque con petardos a sucursales de Banamex
en la ciudad de México.
Bernardo
Bátiz, procurador general de Justicia, afirmó
el 5 de julio de 2005 que tras la exhumación, realizada
el 28 de junio de ese año, los peritajes realizados
“no arrojaban ninguna novedad” en el caso de
la activista veracruzana. Las autoridades capitalinas encargadas
se negaron a reabrirlo por considerar que no había
nuevas pistas que contradijeran su conclusión.
06/LC/LR

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