CONTEXTO
Puebla, sede
de la impunidad
Miriam Ruiz* Cimac
| México, DF
En
el estado de Puebla se “cocina” el estado de
impunidad que ha llevado a México una y otra vez
a ser criticado en instancias internacionales, de acuerdo
con el análisis de las mayores organizaciones de
derechos humanos en el país por el caso de la periodista
Lydia Cacho y el activista Martín Barrios.
Cacho y Barrios son defensores de derechos humanos. La primera,
de mujeres y menores y, el segundo, de trabajadoras y trabajadores
en las maquiladoras. Cacho fue detenida el 16 de diciembre
por la acusación de difamación contra el empresario
Kamel Nacif. Barrios fue detenido el pasado jueves 29 de
diciembre acusado de chantaje por otro empresario textil.
Ambos
casos se juzgan en la capital de Puebla “y muestran
cómo todo el aparato político y de justicia
se organiza en contra de los defensores de derechos humanos”,
declaró la Red Nacional de Organismos Civiles de
Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos,
que engloba a 60 grupos.
Ambas
detenciones son arbitrarias porque, aun siendo legales,
“se ha incurrido en una desviación de las facultades
de detención, es decir, cuando se practica con fines
distintos a los previstos y requeridos por la ley.”
“En
los casos referidos, las detenciones no están animadas
por hacer justicia, sino por hostigar a Lydia y Martín,
así como para satisfacer los intereses económicos
relacionados con ambos casos,” dictamina la Red, cuyas
organizaciones han llevado decenas de casos a las instancias
internacionales de justicia.
En
ambos casos quedó de manifiesto la falta de independencia
del poder judicial, la parcialidad de la Procuraduría
de Justicia del Estado y la del Ministerio Público,
que ejerció “acción penal con pruebas
cuestionables e insuficientes, favoreciendo los intereses
de los denunciantes”, juzgando a los activistas culpables
de inicio.
Lo
anterior, pese a que las Directrices sobre la Función
de los Fiscales de Naciones Unidas -adoptadas por México-
prevén la interrupción de un proceso “cuando
una investigación imparcial demuestre que la acusación
es infundada.”
Estos
defectos de la justicia mexicana son los que se han criticado
en arenas internacionales como la Organización de
Naciones Unidas (ONU) y la Organización de los Estados
Americanos (OEA) por las actuaciones de gobiernos locales
como el de Chihuahua, en el caso Juárez.
“La
perversión del sistema de justicia es aún
mayor en el caso de Martín, pues a él se le
fabrica un delito que no alcanza fianza y deberá
enfrentar el proceso desde la cárcel”, acusaron
las organizaciones al recordar los compromisos de México
con las y los defensores de derechos humanos.
Por su parte, David Velasco, director del Centro de Derechos
Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Prodh)
advirtió que “resulta alarmante el clima de
hostilidad hacia los defensores y las defensoras de derechos
humanos en el estado de Puebla, pues la proximidad de las
detenciones de Lydia Cacho y Martín Barrios sugiere
una práctica gubernamental de persecución.”
El
Prodh reitera que Martín Barrios obtuvo el premio
Tata Vasco a defensores destacados otorgado por la Universidad
Iberoamericana y el ITESO, y recordó que en diciembre
del 2003 Barrios “fue objeto de represalias luego
de que asumiera la defensa de 25 trabajadores despedidos
injustificadamente por una maquiladora textil” propiedad
de Kamel Nacif.
Por otro lado, en misiva al gobernador poblano Mario Marín,
la Federación Internacional de Trabajadores del Textil,
Vestuario y Cuero, con presencia en 110 países, advirtió
que en el clima de competencia internacional intensa que
existe hoy en la industria del vestido, México no
puede permitirse ser visto como un país que viola
las normas laborales internacionales y manda injustamente
a la cárcel a un defensor de estas normas.
*Periodista mexicana
06/MR/YT

|