Para la
justicia “es como si no valiésemos nada”
Indígenas
viven violencia en silencio: Macedonia Blas
Esther de la Rosa
Cimac | México, DF
"Hay
que saber denunciar, aunque tengamos que denunciar por violación
a nuestras parejas", afirma Macedonia Blas Flores,
una indígena ñahñö que un día
se atrevió a denunciar no sólo la violencia
a la que ella misma se vio sometida, sino la que padecen
otras tantas mujeres indígenas ocultas tras el silencio.
Una tarea que le valió la candidatura al Premio Nobel
de la Paz 2005 junto con 12 mexicanas y cerca de un millar
de mujeres alrededor del mundo.
Un
día, a Macedonia Blas un grupo de mujeres le introdujo
un chile en la vagina como castigo por mantener relaciones,
supuestamente, con el marido de otra mujer. Esta práctica
era la que imponían los usos y costumbres de la comunidad.
Lo que se escapó de la costumbre fue que una de las
víctimas se atreviera a denunciarlo.
Las
autoridades no hicieron caso a su demanda, pero después
de una lenta batalla, el caso llegó a instancias
jurídicas internacionales y los medios de comunicación
extranjeros se interesaron. Cuando la prensa le preguntaba
a Blas si quería que castigaran a sus agresores,
ella contestaba que su única pretensión era
evitar que otras mujeres vivieran lo mismo.
"Sabemos
que tenemos un derecho, pero cuando vamos a la justicia
es como si no valiésemos nada", afirma Blas
en entrevista con Cimacnoticias durante el Tercer Encuentro
de Mujeres Indígenas que se celebra hoy y mañana
en el Museo de la Ciudad del Distrito Federal, en el marco
del Día Internacional de No Más Violencia
contra las Mujeres.
Como
Blas confirmó, las indígenas que se atreven
a denunciar algún tipo de violencia sufren doble
discriminación: por ser mujeres y por ser indígenas.
Por ello, considera indispensable que se unan y celebren
encuentros como éste, ya que "aquí podemos
platicar sobre los problemas de nuestras comunidades, conocer
nuestros derechos y estar unidas para que nos reconozcan
y respeten".
Para
Blas, los principales problemas a los que se enfrentan las
mujeres indígenas son la violencia y la discriminación.
Su organización, Fot´zl Ñañho,
junto con la Comisión Nacional para el Desarrollo
de los Pueblos Indígenas (CNI), la Dirección
General de Equidad y Desarrollo Social y otras organizaciones
e instancias públicas, participan en la campaña
contra la violencia hacia la mujer indígena, dirigida
a informarlas y atenderlas.
Para
ellas existen dos centros de apoyo de la mujer indígena
en Amealco (0155-5930-7357) y en el Distrito Federal (5789-3246).
Muchas
mujeres indígenas no solicitan ayuda porque desconocen
que sufren algún tipo de violencia familiar o por
el miedo, como la hermana de Anaberta Terán Hilario,
una joven chiananteca de 18 años procedente de Vistahermosa,
Oaxaca.
A
la hermana de Anaberta su esposo le golpeaba desde hace
años."Pero mi hermana no quiere denunciarlo
porque su esposo amenaza con hacer daño al hijo,
y sigue viviendo con él. Mi mamá no sabe nada,
pero a mí no me hace caso y se enfada cuando le digo
que lo abandone".
Anaberta
afirma que en su pueblo no hay ninguna organización
a la que su hermana pueda acudir, así que cuando
vio que en el Encuentro se trataría la problemática
de la violencia contra la mujer indígena, pensó
que encontraría información. La joven no sabía
quién era Macedonia Blas, y menos su historia, pero
el hecho de estar aquí supone, para ella, una forma
de encontrar respuestas.
Respuestas
que para Blas deben ofrecer los partidos políticos,
los cuales, ahora que se aproximan las elecciones de 2006,
"como nos necesitan nos están buscando, pero
después que ellos son elegidos y están en
la mesa, ya no nos hacen caso. Y quisiéramos que
nos buscaran, que se interesen por los que nos pasa, que
no nos discriminen y también nos representen, porque
también somos seres humanos y valemos lo mismo, los
hombres y las mujeres".
05/ER/YT

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