CONTEXTO
Continúa
la violencia feminicida
María de la Luz
González* Cimac | México, DF
Mientras
la Procuraduría General de la República (PGR)
crea un fondo de auxilio a familiares de las víctimas
de feminicidio en Chihuahua, el cual no resuelve el tema
de la reparación del daño, la violencia contra
las mujeres sigue imparable en esa entidad fronteriza que
la semana pasada cobró una nueva víctima.
La
adolescente Adriana Iveth González Zavala, vecina
de la comunidad indígena de Sisoguichi, perteneciente
al municipio serrano de Bocoyna, de apenas 15 años,
estaba desaparecida desde el 7 de agosto.
Una
semana después, su cuerpo fue localizado. Presentaba
golpes contusos y tenía las manos sujetas hacia atrás
con alambre. Las autoridades determinaron que la causa de
la muerte fue fractura de cráneo provocada por un
objeto pesado. Lo más doloroso es que se trata de
la segunda víctima en una misma familia.
La
joven era sobrina de Guadalupe Zavala, integrante de la
organización Justicia para Nuestras Hijas, cuya hija
Erika Ivonne Ruiz Zavala fue asesinada en la ciudad de Chihuahua,
en el 2001, también a los 15 años.
Erika
desapareció el 23 de marzo del 2001 y su cuerpo fue
encontrado tres meses después, el 29 de junio, desnudo
y semienterrado en una tumba del panteón municipal;
dos de sus dedos habían sido mutilados.
El
asesinato de Adriana Iveth ocurrió en medio de la
polémica desatada por los criterios de la PGR para
asignar los recursos del fondo de auxilio, cuestionados
por las comisiones especiales de seguimiento a los feminicidios
del Senado y la Cámara de Diputados, organizaciones
de la sociedad civil y medios de comunicación.
El
crimen también ocurrió a unos días
de que la comisionada especial para Ciudad Juárez,
Guadalupe Morfín, presentara su segundo informe de
gestión, en el cual reconoce el fracaso de las estrategias
para detener la violencia contra las mujeres y plantea de
manera detallada las medidas necesarias para prevenir y
reducir el fenómeno.
La
actuación de la PGR y el informe de la comisionada,
de distintas maneras, suman agravios a los familiares de
las víctimas, de acuerdo con organizaciones de la
sociedad civil como Justicia para Nuestras Hijas.
La
primera, porque promueve la inequidad y la discriminación
al poner en competencia a los familiares para demostrar
quién sufrió más y, por tanto, merece
una mayor cantidad de dinero; además de que omite
la consideración integral de reparación del
daño, que conlleva la identificación de los
responsables y su sanción, es decir, la impartición
de justicia, señala Alma Gómez.
La
activista de Justicia para Nuestras Hijas sostiene que,
ante su incapacidad para realizar una investigación
eficaz , la PGR y la fiscal especial, Mireille Roccatti,
recurrieron a este mecanismo como una estrategia para evadir
el problema y, al mismo tiempo, desactivar el movimiento
y las demandas de justicia de los familiares.
Sobre
el informe de Morfín, Alma Gómez aseguró
que los familiares de las víctimas saben, desde hace
mucho tiempo, “que el gobierno federal es sólo
voluntad, pero nada concreto”, y cuestiona el que
las acciones que se plantean en las altas esferas para enfrentar
la violencia de género sigan trabándose en
los niveles de mando medios y bajos.
Mientras
tanto, la Comisión Especial de la Cámara de
Diputados que preside la diputada Marcela Lagarde sigue
avanzando en la firma de convenios y cartas-compromiso para
investigar el feminicidio en las 11 entidades del país
que, según cifras preliminares, registran los más
altos índices de violencia de género.
La
semana pasada, el Estado de México se sumó
a Chiapas, Oaxaca y Morelos en la decisión de colaborar
con la comisión especial para investigar los casos
de feminicidio y promover medidas para prevenirlo y erradicarlo.
En
proceso de diálogo se encuentran todavía el
Distrito Federal, Guerrero y Veracruz. Los cuatro restantes
son Baja California, Chihuahua, Quintana Roo y Sonora.
La
investigación, de acuerdo con la diputada Lagarde,
busca obtener un panorama político nacional del fenómeno
y promover la coordinación entre los distintos poderes
y los diferentes niveles de gobierno para detectar, prevenir
y eliminar la violencia feminicida.
El
estudio abarcará cuatro aspectos básicos:
homicidios dolosos contra mujeres, de acuerdo con información
proporcionada por autoridades; estadísticas vitales;
denuncias por organismos no gubernamentales, partidos políticos
y asociaciones civiles, y situación geográfica,
socioeconómica y étnica.
*Periodista
|