México,
aún lejos del Objetivo del Milenio
Requiere muerte
materna enfoque integral
María de la Luz González
Cimac | México, DF
Pese
a que en los últimos cinco años se han registrado
algunos avances en la prevención de la muerte materna,
México está todavía lejos de cumplir
con el Objetivo del Milenio de reducirla en tres cuartas
partes, coincidieron representantes de organizaciones civiles
y de una agencia de las Naciones Unidas.
En
la conferencia de prensa 12 Compromisos por la Salud de
las Mujeres, organizada por CIMAC, Lina Rosa Berrio, de
la organización Kinal Antzetik; Gabriel Lara, de
Fundar, y Javier Domínguez, oficial nacional de Proyectos
del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA),
advirtieron que las decisiones verticales de las autoridades
de salud siguen poniendo en riesgo la vida de las mujeres
embarazadas.
Por
ello, pidieron un enfoque integral para atender el problema,
pues la muerte materna no es sólo un problema de
salud, sino de desigualdad, que se vincula con otras áreas
como la pobreza, la educación y la equidad de género,
en las que se requiere un compromiso serio por parte de
las autoridades.
“Si
bien es cierto que los promedios nacionales están
en proceso de mejoría, la desigualdad al interior
de los países es grave, y la población que
vive en condiciones de mayor pobreza y marginación
tiene las tasas más altas de muerte materna”,
aseguró Domínguez al destacar que el promedio
nacional de muerte materna es de 62.6 decesos por cada 100
mil nacimientos.
En
Chiapas, el estado con la tasa más elevada de estos
casos, la proporción es de más de 100 muertes
por cada 100 mil nacimientos, en contraste con Nuevo León,
donde la razón es de 20 decesos por cada 100 mil
nacidos vivos, cinco veces menos que en Chiapas, precisó.
Lina
Rosa Berrios, por su parte, destacó que como parte
del programa Seguro Popular se está mejorando la
infraestructura hospitalaria, pero aclaró que esto
sólo ocurre en las zonas urbanas, por lo que no se
resuelve el problema de la muerte materna en las comunidades
rurales e indígenas.
Consideró
que la estrategia gubernamental, que incluye las posadas
de Atención a la Mujer Embarazada (AME), es buena,
pero en un gran número de comunidades indígenas
y rurales no está operando. En cuanto a los hospitales,
los más cercanos están a varias horas de distancia
y carecen de personal especializado, e incluso de lo más
básico para atender emergencias obstétricas:
un banco de sangre.
En
estas zonas la realidad rebasa toda planeación y
voluntad de las autoridades, por lo que es necesario que
la estrategia integral tome en cuenta la realidad de cada
municipio y comunidad e incorpore en la atención
del problema a las autoridades locales, la sociedad civil,
parteras, médicos tradicionales y líderes
comunitarios, tomando en cuenta el factor intercultural.
“No
es tanto un problema de diseño de políticas,
sino de su implementación. La aplicación de
las estrategias depende mucho de las negociaciones con los
alcaldes, con los concesionarios del transporte que, en
teoría, deben colaborar con el traslado de las embarazadas
a los centros de salud en las zonas de difícil acceso.
Es una suma de factores, de ahí la importancia de
la coordinación”, consideró.
Berrios
y Domínguez destacaron también la existencia
de un subregistro muy importante en las cifras de muerte
materna que, de acuerdo con la activista, pueden ser tres
y hasta cuatro veces mayores que las estadísticas
oficiales, pues un gran número de decesos no se registra
como muerte materna; sobre todo entre las mujeres indígenas,
la mayoría de las cuales ni siquiera está
considerada en el registro civil.
Domínguez
afirmó que en este rubro prevalece también
la desigualdad, y que otros factores de orden social condicionan
que las muertes asociadas al embarazo, parto y puerperio
no queden registradas bajo el concepto de muerte materna;
citó como ejemplo los casos en que una mujer embarazada
muere por la violencia ejercida contra ella por su pareja.
Gabriel
Lara, por su parte, señaló la necesidad de
reestructurar la asignación presupuestaria al rubro
de muerte materna y desagregarla de todo el presupuesto
de salud, a fin de conocer con precisión las cantidades
específicas que se están destinando al problema
y saber si se están asignando de manera correcta.
05/LG/YT

|