cimacnoticias
periodismo con perspectiva de género
domingo 16 de febrero de 2003
búsqueda de noticias
información
página principal
noticias por día
noticias por tema
       

Reglamentar a las primeras damas

Sara Lovera y Margarita Zavala cimac | México, DF


Sara Lovera

Reglamentar las acciones de las primeras damas sería fundamental. Institucionalizar sus acciones, etiquetar los recursos que pueden usar, sería tan sano para la democracia como lo son ahora las elecciones creíbles.

LA AUTORA es Coordinadora General de
Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC).

Hasta hace apenas unos lustros las mujeres sólo adquirían poder cuando éste venía de los hombres de su linaje, del padre a la pareja. Las mujeres de y no por derecho propio, las esposas, las hermanas, las "amigas" de, conseguían influir en el curso de la cosa pública sin remedio.

Muchas anécdotas existen al respecto. Consejeras de cama, trabajadoras sociales, asistentes de los hombres del poder quienes por amor o parentesco podían influir en forma positiva o negativa en la conducta del poderoso o en la toma de decisiones.

Así se hizo famosa la frase de "atrás de un gran hombre hay una gran mujer". Pero siempre atrás...

En pleno Siglo 21, cuando las mujeres irrumpimos ya los espacios públicos por derecho propio, existe sin embargo una rémora, un rezago del viejo sistema: las esposas de los gobernantes que intempestivamente adquieren poder gracias a la carrera de sus maridos.

Las primeras damas, son así nombradas. Se trata de una esposa poco común, de la que toda la sociedad espera una cierta conducta, según la región, el país y la época.

A las primeras damas les viene la denominación desde 1909 en los Estados Unidos y adquirieron el título de primera cuando el Presidente William Howard Taft llamó él mismo a su consorte "presidente real del presidente nominal". Así, Helene Harron fue la primera dama de la historia reciente en América.

El poder como tal se identifica con el uso de los recursos públicos para las obras desarrolladas por estas mujeres, casi siempre sociales, asistenciales o educativas, dentro de las instituciones o sistemas, muy poco fuera de ellas. Estas mujeres son consideradas en muchos países como "madres nacionales", reafirmando el papel exclusivamente de ama de casa o madre que la sociedad espera de las mujeres casadas.

Y ¿cómo cambiar esta situación? La cuestión no es sencilla. Las primeras damas reciben su papel sin haberlo buscado y luego tratan de "apoyar" a sus maridos. Algunas, -muchos nombres reporta la historia- suelen sentir ganas de tener ese poder para sí mismas y pasan de los consejos de recámara a las acciones protagónicas, el problema no es que "apoyen", sino que sientan tener un derecho que no les corresponde, cuando se trata de una nación qué gobernar.

Las únicas excepciones, claramente establecidas por la historia, son las mujeres que heredan tronos o se casan en acuerdo de familias o linajes con reyes de otra nación.

Pero las primeras damas no. En ningún lugar del mundo existe constitución que las dote de alguna responsabilidad. En ningún reglamento se les exige rendir cuentas sobre el uso de los recursos nacionales para obras pías, sociales, educativas. Así fue siempre en México. Con mayor o menor poder, las primeras damas actuaron en el gobierno de sus maridos, pero siempre dentro de las instituciones.

Sin embargo las cosas han cambiado. En virtud de algunas primeras damas "muy activas", se ha instalado una oficina en Naciones Unidas; las agencias internacionales acuden al llamado de las esposas de los presidentes en nuestro continente, a otorgar beneficios del Banco Mundial, del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo y del Fondo para la Infancia, también de la ONU.

Esto pone en claro que las mujeres esposas de los jefes de estado y de gobierno de Las Américas, que ya llevan 11 reuniones o conferencias internacionales, discuten hace tiempo temas sociales, solicitan recursos para el gobierno de sus maridos y organizan programas sociales, culturales, para la pobreza, etc. Siempre para los gobiernos de sus maridos.

En algunos países, como en Nicaragua, existe el despacho de la Primera Dama, dotado de recursos claramente establecidos en el presupuesto nacional y de funciones discutidas en público.

Reglamentar las acciones de las primeras damas sería fundamental. Institucionalizar sus acciones, limitar sus funciones, etiquetar los recursos que pueden usar sería tan sano para la democracia como lo son ahora las elecciones creíbles y los votos realmente contados.

Todo ello para decir que lo que irrita a la sociedad ahora, lo que molesta no es el protagonismo de la señora Marta Sahagún, ni la manera como afirma su papel de esposa y apoyadora del gobierno de Vicente Fox, ni siquiera tendría que molestar su activismo.

Lo que irrita es su capacidad para evidenciar, clara y sistemáticamente, el verdadero proyecto del foxismo. Es ella la cara pública de cómo se puede, por ejemplo, avasallar el contenido del artículo tercero de la Constitución, aparentando una acción pía, cuando lo que busca el proyecto es cambiar la Constitución.

Es lo mismo que "Vamos México", cuya misión es mostrar cómo todo se puede privatizar. Y no es Marta Sahagún quien canta y reza en público y en televisión, es también el Secretario del Trabajo, el actual Secretario de Economía, es el Cristo que recibió el Presidente Fox el día de su toma de protesta presidencial.

Y es que de eso se trata y no de la primera dama. En México el Presidente Fox dice que no hará privatizaciones, que no violentará la Constitución porque eso le toca decir. Marta ejecuta el proyecto histórico de un sector de Acción Nacional y de un sector de extrema derecha que ha buscado un lugar en la conducción de México desde el Siglo 19, que generó, como sabemos, la guerra cristera.

Sería sano para la democracia reglamentar el papel de la primera dama, el de la familia de los gobernantes, por supuesto. Lo curioso es que hasta ahora lo estemos reclamando y no cuando mujeres como Esther Zuno organizaban a miles y miles de promotoras por la salud, o cuando doña Eva Sámano de López Mateos construyó el Instituto Nacional de Protección a la Infancia (INPI), o cuando doña Carmen Romano cerraba bares y clubes nocturnos.

La discusión, la energía que se dedica a ella, la tinta y el papel sobre la conducta pública de Marta Sahagún es como una cortina de humo que impide ver lo que se viene.

saragarnica@prodigy.net.mx



Margarita Zavala

Pueden descalificar o no la conducta, puede gustarle o no las actividades que lleva a cabo la esposa del Presidente de la República, pero de ahí a pretender proponer sus límites mediante la ley es demasiado.

LA AUTORA es Secretaria Nacional de
Promoción de la Mujer del Comité Ejecutivo Nacional del PAN.

Al principio pensé que era broma, después me dio la sensación de que se trataba más bien de una envidia mal disimulada o algo por el estilo. Me negaba a creer que era en serio... pero ¡sí lo es! La nota periodística, publicada en Grupo REFORMA, se refería a dos legisladores que proponen legislar las actividades de la primera dama.

Esta propuesta es de miembros del Congreso del PRI y del PRD (en ningún caso han sido muchos), sin embargo, es de notarse que precisamente partidos como el PRI y el PRD, que dicen ser de avanzada y "defender" a las mujeres, son precisamente los que estén proponiendo limitar las actividades de la mujer.

Para empezar, el machismo es tal que proponen que se legisle sobre las actividades de la Primera Dama como si no hubiera la posibilidad de que una mujer fuera Presidente de la República.

Para colmo, esta propuesta ha contado con el apoyo de algunas mujeres entre las que se encuentran quienes dicen defender los derechos de género... caray, ¡vaya defensa! En fin, cuando me di cuenta de que la propuesta era en serio no me quedó de otra más que respetarla porque el derecho a decir barbaridades es universal e inalienable y todos lo ejercemos (pero que no abusen).

Hemos notado que la reacción inmediata, al hecho de que una vez que la esposa del Presidente Fox aparece en algún medio informativo, ha consistido en proponer la regulación de sus actividades.

Ley con dedicatoria

Los legisladores deben saber que las leyes tienen como una de sus principales características el que son generales. La misma Constitución señala que no puede haber leyes privativas.

Evidentemente se trata de una propuesta dirigida a una persona, con nombre y apellido: Marta Sahagún.

En el fondo lo que se plantea es regular la actividad de ella y de nadie más. Resulta, a todas luces, lo que se conoce como una ley con dedicatoria, aplicable para una persona en particular.

Dicen que la fuente real del derecho es aquella que le da contenido a las normas jurídicas. Pues en este sentido lo que hay de fuente real es un asunto personal.

Pueden descalificar o no la conducta, puede gustarle o no las actividades que lleva a cabo la esposa del Presidente de la República, pero de ahí a pretender proponer sus límites mediante la ley es demasiado.

Cualquier ciudadano o ciudadana puede darse cuenta del absurdo al que podría llegar una legislación en la materia.

¿Se imaginan cómo formularían su iniciativa? ¿Qué tipo de artículos podrían venir en tan trascendental iniciativa? ¿Se imaginan a estos legisladores formulando cada uno de los artículos de la ley?

Para tan flamante propuesta legislativa no me queda más que preguntarles a los de la autoría intelectual algunas cosas: ¿les gustaría que en el contenido de la ley se estableciera algo así como: "artículo 1: La Primera Dama no debe hablar, debe mantenerse calladita?".

¿Será posible que tengan un artículo que diga: "la primera dama no debe realizar actividad alguna que se vincule o que la identifique con su marido. En su caso será considerado como un acto proselitista"?.

¿Por qué no de una vez aclaran en un artículo que "la primera dama no podrá realizar actos que no le gusten a la oposición"?

Y como no les gustan sus opiniones, ¿se imaginan un artículo que diga: "En caso de que la primera dama opine, se le debe llamar la atención por tener un comportamiento poco republicano, democrático e impropio del Siglo 21?".

Y en el capítulo de Disposiciones Generales, ¿tendrán previsto algo así como "la primera dama no debe llamarse Marta. Si así lo fuese, su apellido no podrá ser Sahagún. Que si de ese modo resultara, por ningún motivo podría ser la esposa del Presidente Vicente Fox"?.

Propuesta maquillada

Ultimamente se han hecho esfuerzos por maquillar la propuesta y se volvieron más propios: ahora resulta que no es nada personal contra la señora Marta Sahagún, que es por el bien de México, etc.

Aun cuando se trata de ponerle seriedad al tema, trae en el fondo una carga subjetiva que permite descubrir inmediatamente que se trata de una actitud contra lo que viene realizando la esposa del Presidente de México.

Finalmente, señalo que Marta Sahagún, quien es la esposa del Presidente Fox, tiene ya una legislación que rige en todas sus actividades: es la misma que la de todos los mexicanos.

Nuestro orden jurídico le da derechos como a todos los mexicanos y entre ellos están el de la libertad de expresión y la libertad de dedicarse a cualquier actividad lícita.

Esos derechos le deben ser respetados. No hay ningún vacío, existen las leyes que regulan la Administración Pública Federal, las actividades del Poder Ejecutivo y de su titular que es el Presidente de la República.

No habiendo ese vacío legislativo, señores legisladores, por favor, ¡ya aprueben la reforma eléctrica!

mzavalagc@aol.com







       
atención
información producida por cimac, comunicación e información de la mujer
disponible para periodistas y medios de comunicación impresos y electrónicos
por favor citen la fuente

El servicio informativo se realiza gracias al apoyo
brindado por las siguientes instituciones:
John D. and Catherine T. MacArthur Foundation, UNIFEM,
Partner of the Americas, Fundación Heinrich Böll,
GLAMS y The William and Flora Hewlett Foundation.