NACIONAL
VIOLENCIA
   Inconforme con los dichos y la foto que les presentó la PGJDF
No descansaremos hasta volver a ver a Belén, advierte su familia
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 19/06/2017 “Belén no es un objeto que puede perderse y ya: no vamos a descansar hasta verla”, advierte la familia de la joven estudiante, de 19 años de edad, quien desapareció el pasado 29 de abril en esta ciudad y a quien la Procuraduría capitalina dice haber ubicado “sana y salva”, aunque “sin querer ver a su familia”.
 
En entrevista  con Cimacnoticias, la familia de Belén Montserrat Cortés Santiago, estudiante de Comunicación y Cultura, en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), plantel San Lorenzo Tezonco, quien quiere ser locutora y trabajar en la televisión, afirman que no saben dónde ni cómo está, tienen dudas de que no quiera verlos, pues eso no coincide con su forma de ser. 
 
La mamá de Belén, Leticia Santiago del Ángel, camina despacio, toma mucho aire antes de hablar, está cansada, aún no se recupera por completo de las últimas tres cirugías a las que tuvo que someterse por problemas en su vejiga. Con la voz entrecortada describe a su hija como una persona alegre e interesada siempre por superarse, “estaba muy contenta en la Universidad”, afirma en entrevista.
 
Los datos en la hoja de desaparición emitida por el Centro de Apoyo de Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) el 7 de mayo describen a Belén Montserrat como una mujer de poco menos de un metro y medio de estatura, de complexión delgada, tez morena, con ojos pequeños café oscuro y la cara alargada.
 
De acuerdo con la información recabada por familiares y amigos de Belén, el último lugar donde ella estuvo fue afuera del local comercial donde trabajaba ubicado a unos metros de la gasolinera cercana al metro Santa Marta de la línea A, en la colonia San Miguel Teotongo de la delegación Iztapalapa, a 15 minutos de su casa. La última persona con la que habló fue su jefe. 
 
Leticia Santiago recuerda que Belén le ayudaba a limpiar su casa y ella a hacer sus tareas: “Juntas buscábamos el significado de las palabras que no entendía. Ella me decía que no sabía cómo iba a hacerle, pero que cumpliría su sueño de salir en la tele y de tener un programa de radio”.
 
Para su papá, Benito Cortés Juárez, un hombre moreno de baja estatura y no más de 50 años, la ausencia de su hija le ha dejado un “vacío” que, dice, cerrará hasta que Belén regrese a casa. “Su lugar en nuestra mesa nadie lo va a ocupar, la seguimos esperando”, dice mientras se esfuerza por no llorar. 
 
Los padres y la tía de Belén cuentan a Cimacnoticias que la joven, además de gustarle música que iba desde reggaeton hasta la banda, disfrutaba también de su familia. “A veces me acompañaba al trabajo los miércoles, cuando no tenía clases. Yo vendo producto embolsado de Boing, mucha gente de la zona nos conoce por eso”, cuenta Benito Cortés.
 
Belén es la tercera de cuatro hermanos, fue la primera hija de la familia Cortés Santiago. ”Desde que llegó a nuestros brazos fue una niña bien linda, la esperábamos con los brazos abiertos, la consentimos en todo”, menciona su papá pausado y sin levantar la vista.
 
Leticia Santiago sonríe al recordar que una de las pasiones de Belén era hacer ejercicio, por ello “dejaba tiempo después de la escuela para ir al gimnasio” y afirma que pese a que le insistió a su hija para que no buscara un trabajo ”ella quería ganar su propio dinero”.
 
SUPUESTOS HALLAZGO
 
El 25 de mayo el procurador General de Justicia de la Ciudad de México (PGJDF), Rodolfo Ríos Garza, informó en conferencia de prensa, antes que a su familia, que habían localizado a Belén. El funcionario dijo que la joven “decidió ausentarse voluntariamente”, afirmó que “personas de su confianza tenían conocimiento de ello”.
 
La madre de la estudiante duda de esa versión porque, dice: “Belén era organizada, por eso después de la escuela iba directo al trabajo, al regresar hacía su tarea y a veces iba al gimnasio, siempre estaba activa”.  La joven empezó a trabajar  de lunes a sábado en “Los pastes el olivo” como vendedora en las calles y el local.
 
SIN RASTROS
 
El sábado 29 de abril, Belén salió a trabajar, su familia comenzó a preocuparse por ella cuando pasaron las ocho de la noche, horario en el que acostumbraba llegar, y no regresó a casa. Tampoco contestó su teléfono. Las llamadas que Benito y Leticia hicieron durante la noche y la madrugada de ese día fueron siempre directo a buzón.
 
Los obstáculos de la familia de Belén se presentaron desde los primeros días que comenzaron a buscarla. El 2 de mayo sus padres se entrevistaron con el dueño del local donde trabajaba, él les dijo que ella lo había llamado por última vez a las 20:00 horas  para informarle que había cerrado el negocio.
 
El jefe de Belén, recuerda el señor Benito, “nos pidió que no denunciáramos su desaparición, creemos que no quería tener problemas. Nos advirtió que él tenía cinco abogados y que mejor dejáramos las cosas en paz, que seguro se había ido con su novio”. 
 
Los días previos al 29 de abril, e incluso el mismo sábado, Belén  no dio señales que indicaran a su familia que se ausentaría por su voluntad. “Nosotras jugábamos, platicábamos y nos reíamos mucho, por eso para mí es muy extraño.
 
Ni el último día que la ví noté algo raro en ella”, asegura su hermana de 12 años, con quien compartía el cuarto,  “Blacky -uno de sus perros- se dormía con ella, él también la extraña”, dice.
 
Para la tía de Belén, Alicia Santiago, la versión del Procurador es falsa. “La Belén que describen no es la que yo conozco, simplemente me la cambiaron. Ella siempre estaba alegre, quería mucho a sus papás, siempre les pedía permiso cuando salía y les avisaba en dónde iba a estar”.
 
En ello coinciden académicos de la UACM, como Tania Paloma Hernández Ramírez y el profesor de Belén, Samuel Cielo Canales, quienes afirman que antes de comenzar a movilizarse para exigir a la PGJDF que la localizaran se aseguraron de preguntar a los compañeros de clase de Belén, así como a sus amigas y amigos más cercanos, si sabían en dónde podría estar o si tenía una razón para ausentarse. Ninguno sabía nada.
 
“No es normal que haya dejado a sus amigos, su escuela y a su familia de la noche a la mañana”, comenta Leticia Santiago.
 
LA BÚSQUEDA
 
La familia de Belén denunció su desaparición en la Agencia Ministerio Público de Ermita, Iztapalapa el 6 de junio, donde les dijeron que no podrían revisar las cámaras de la zona porque los videos se borran cada cinco días. Un día después acudieron a CAPEA, donde la ingresaron al Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas.
 
El hermano mayor de Belén, Víctor Cortés Santiago, estudiante de Ciencia Política y Administración Urbana de la UACM en el plantel Casa Libertad, pidió a seis amigos que lo apoyaran para pegar hojas de identificación de su hermana, las colocaron también en los planteles San Lorenzo Tezonco y Casa Libertad. Al enterarse, varios profesores se solidarizaron y propusieron organizar brigadas de búsqueda.
 
“Hicieron más investigación los alumnos y maestros, que la policía de investigación”, afirma Leticia Santiago y en ello coincide el papá de Belén: “CAPEA no ponía empeño en la búsqueda, hasta que comenzaron las brigadas, ellos empezaron a trabajar”. 
 
La solidaridad de la comunidad de la UACM también se tradujo en el contacto que el rector Hugo Aboites Aguilar tuvo con la familia de Belén, a quien acompañó el 15 de mayo a CAPEA. Ahí les dijeron que “aún no había una investigación porque no había indicios de nada”, dice. 
 
Los hermanos de Belén, Víctor y César Cortés Santiago, pidieron a través de Facebook que la comunidad uacemita se uniera a la búsqueda. La convocatoria resultó en un grupo de 40 personas entre estudiantes y personal académico de la UACM que el miércoles 17 de mayo, divididos en dos turnos, pegaron carteles y mostraron fotos de ella a los habitantes de las calles donde acudía para vender pastes. Algunas personas confirmaron haberla visto por última vez el sábado 29 de abril.
 
“NO LES GUSTÓ QUE NOS ORGANIZÁRAMOS”
 
En la brigada, los estudiantes y profesores se percataron que el caso no era el único. Las calles de la colonia San Miguel Teotongo, colindante con la carretera a Puebla, estaban tapizadas con carteles de mujeres y niñas desaparecidas.  Las exigencias a la PGJDF para que acelerara la investigación continuaron y fueron expuestas el 22 de mayo por la familia de Belén y el rector Hugo Aboites en una conferencia de prensa en el plantel Centro de la UACM. Al día siguiente realizarían la segunda brigada.
 
“A la PGJDF no le gustó que nos organizamos”, recuerda el padre de Belén, quien junto a su esposa e hijo Víctor cuentan que el 23 de mayo, luego de que el señor Benito Cortés fue a CAPEA a declarar, la subprocuradora de Atención a Víctimas del Delito y Servicios a la Comunidad, María de los Ángeles López Peña, los acompañó a su casa.
 
“A bordo de su camioneta nos dijo que a ella no le gusta trabajar bajo presión, que lo hacía con calma y tranquila. Nos pidió que dejáramos de hacer las marchas y las brigadas porque, a lo mejor, poníamos en riesgo la vida de nuestra hija”, denuncia Benito Cortés. 
 
Víctor narra que ese día, a las 21:30 horas, cuando caminaba a su casa de regreso de la escuela, la camioneta en la que viajaba la subprocuradora con sus papás y dos patrullas de la PGJDF lo abordaron, le pidieron que se subiera a la camioneta y que los llevaran a la calle de Palmas, en donde, de acuerdo con las brigadas, habían visto a Belén.
 
“Me dijo que dejáramos de buscar, que enviarían a gente capacitada para que no nos arriesgáramos, porque es una zona roja, ahí venden mucha droga y es peligrosa”, recuerda Víctor. Tan solo en 2017 la colonia San Miguel Teotongo fue identificada como una de las más riesgosas para las mujeres por la gran cantidad de violaciones sexuales registradas, de acuerdo a la Fiscalía especializada en Delitos Sexuales.
 
López Peña les propuso también que cancelaran la manifestación planeada para el próximo día, el 24 de mayo, a la PGJDF. “Dijo que si la hacíamos podíamos exponer a Belén si se encontraba en una situación de riesgo y que podíamos alentarla para que se moviera de lugar”, expone Víctor Cortés.
 
La manifestación se efectuó. Partió del plantel Centro de la UACM hasta la PGJDF. Encabezados por el rector Aboites, un grupo formado por estudiantes y profesores que habían participado en las brigadas conversó con personal de la Procuraduría y exigieron que localizaran a Belén porque, temían que fuera víctima de un delito. Ese día la familia de la joven no pudo asistir, pero las irregularidades en la investigación continuaron.
 
SÓLO UNA FOTO
 
Durante el miércoles 24 de mayo, un día antes de que el Procurador anunciara el supuesto hallazgo de Belén en Hidalgo, la ministerio público, Martha Patricia Hernández Ortinez, acompañada de otras dos personas de CAPEA, pidieron entrar al domicilio de Belén sin mostrar a su papá y hermano César un documento oficial que justificara la diligencia.
 
César Cortés cuenta que le pidieron fotos de Belén y pasaron a su cuarto. “Me preguntaron si sabía donde guardaba su ropa, si yo sabía si falta algo”.
 
Un día después, Hernández Ortinez fue quien les informó en CAPEA del hallazgo de Belén la misma La única prueba presentada a la familia para corroborar su bienestar fue una fotografía en blanco y negro de mala calidad, a ello se suma que Belén no presentó una identificación oficial que comprobara que era ella la madrugada del 25 de mayo cuando, de acuerdo al procurador, Belén se acercó a CAPEA a declarar.
 
La familia de Belén interpuso una queja ante la Cuarta Visitaduría de la Comisión de Derechos Humanos de la capital (CDHDF) y a ella se suma una que la Comisión abrió de oficio en la Primera Visitaduría.
 
La abogada feminista del Grupo de Acción por los Derechos Humanos y Justicia Social (GADH), Karla Micheel Salas Ramírez, quien ya asumió el caso, dijo a Cimacnoticias que la actuación de la PGJDF “ha sido terrible porque se aleja de la debida diligencia” por lo que como primer paso solicitaron a CAPEA tener acceso a la carpeta de investigación.
 
 “Yo no sé si así se hacen las cosas aquí en México, tan chuecas”, dice la tía de Belén, Alicia Santiago. “Nunca nos imaginamos pasar por algo así, pero no vamos a estar seguros hasta que volvamos a ver a Belén”, asegura. 
 
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