“Los 11 años del gobierno de Daniel Ortega son una usurpación de la historia”

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   Represión contra los movimientos sociales y autónomos de Nicaragua
   
“Los 11 años del gobierno de Daniel Ortega son una usurpación de la historia”
Imagen retomada del portal Pikara Magazine |Foto: Carolina Egio Arta
Por: María Ángeles Fernández*
Cimacnoticias | Bilbao, Esp, .- 23/05/2018

Hay que aprovechar la vida”, arranca la conversación.

“Estoy triste, muy triste… Indignada. ¡Con mucho coraje! Ha sido terrible lo que ha pasado en este país”, responde la nicaragüense María Teresa Blandón ante la habitual de pregunta de toma de contacto. La socióloga, exguerrillera y fundadora del Programa Feminista “La Corriente”, habla, ya sin tapujos y sin matices, de una dictadura en su país: “Yo era de las feministas que decía que era un gobierno autoritario, que era un gobierno corrupto, excluyente… Yo, que no fui de las que me adelanté a calificarla como dictadura, ahora me doy cuenta de que lo que nos evoca este gobierno es exactamente a la dictadura somozista. Solo Somoza en este país fue capaz de masacrar una protesta pacífica”.

Las reciente protestas, iniciadas por la juventud y secundadas por amplios movimientos ciudadanos, contra la ya derogada reforma del Instituto Nacional de la Seguridad Social de Nicaragua, que afectaba a las pensiones, han sido dura y sangrientamente reprimidas por el gobierno de Daniel Ortega y de Rosario Murillo. Hasta el momento 46 personas han fallecido, sobre todo menores de 25 de años, desde el pasado 19 de abril, según el diario online El Confidencial de Nicaragua, que habla de “matanza”.

Blandón habla, al otro lado del teléfono, desde Barcelona, donde ha participado en unas jornadas feministas sobre “el derecho a nuestro cuerpo”, organizadas por CooperAcció. Aunque es habitual que sus valoraciones giren respecto a la situación del derecho al aborto en Nicaragua, donde está penado en todos los supuestos, la actualidad marca su reciente agenda mediática.

- María Ángeles Fernández (MAF): ¿No esperabais esta respuesta?

- María Teresa Blandón (MTB): Este gobierno ha reprimido cuanta marcha pública se ha hecho. Lo que no sabíamos es que iban a ser capaces de asesinar cruelmente a tantos jóvenes en cinco días.

- MAF: ¿Qué ha pasado para llegar a esto?

- MTB: Lo que ha pasado te obliga, primero, a entender quiénes son los que regresaron al poder en el año 2007, que ya no es aquel movimiento guerrillero devenido en partido político, ya no es el Frente Sandinista. Tiene la retórica del Frente Sandinista y de sus planteamientos en favor de la igualdad, de la justicia social, etcétera, pero es sólo una retórica que no se corresponde con los intereses que tiene este grupo que usurpa la herencia histórica y también el discurso del Frente Sandinista que luchó contra la dictadura. Lo que llega es un Daniel Ortega que ha sido acusado por su hijastra como abusador sexual, un dato que no vamos a poder obviar.

Segundo, son un grupo de gente que ya no tiene un partido estructurado: son Daniel Ortega y Rosario, que son los líderes únicos que controlan todo. Y, tercero, un Daniel Ortega que para poder llegar al poder negocia con uno de los presidentes más corruptos que ha tenido el país, Arnaldo Alemán. Para resumir, los casi 12 años en el gobierno de Daniel Ortega han supuesto una usurpación de la historia, una distorsión de la revolución que le ha hecho mucho daño a la memoria colectiva. Han significado la instalación de un gobierno profundamente autoritario y una lógica de Estado corporativo en el que el principal socio-aliado de Daniel Ortega es el Consejo Superior de la Empresa Privada. Y, por último, un gobierno que ha significado represión, autoritarismo, cerrar espacios de participación, monopolio de los medios de comunicación, flagrantes atentados contra la libertad de prensa y una misoginia galopante. Este gobierno ha convertido, sin exagerar, al movimiento feminista en uno de sus principales adversarios.

Todo esto se acumula durante 11 años en los que se reprime a los movimientos sociales autónomos, al movimiento feminista, al movimiento campesino y se levantan, esto es un dato nuevo, los jóvenes universitarios ante esta reforma de la Seguridad Social. Y el gobierno ya no tiene consenso, sabe que seguimos siendo uno de los países más pobres de América Latina y que se está enfrentando a un momento distinto, porque ya no tiene tampoco los favores de la cooperación venezolana y no puede ofrecer al pueblo, a la gente más pobre, cambios. Viene el tiempo de las vacas flacas y a la primera protesta, en este caso de los estudiantes, asesina.

- MAF: ¿Qué papel está teniendo el movimiento feminista, que es uno de los que lleva más tiempo articulado y con más trayectoria de oposición?

- MTB: El movimiento feminista, durante estos 11 años, no ha dejado de denunciar la violación de los Derechos Humanos a las mujeres. Hemos sido objeto de toda clase de agravios, de campañas de desprestigio, se ha impedido que la cooperación nos apoye…

Hemos usado métodos pacíficos, persuasivos, de denuncia ciudadana, pero también hemos sido estigmatizadas por este gobierno, que ha alentado activamente los estigmas y ha contribuido más que ningún otro a descalificar las demandas feministas. Ha sido muy burdo en eso, pero nosotras tenemos redes sólidas y una agenda muy madura que nos ha permitido sobrevivir. Nuestros métodos han sido otros y ha sido más difícil para el gobierno acorralarnos. La idea era extinguirnos; desde un primer momento intentaron hacerlo creando un contramovimiento de mujeres, pero no lo lograron. Con los jóvenes habían logrado imponer a la Juventud Sandinista, mientras que con nosotras no pudieron porque no estamos concentradas en un lugar, en una universidad; estamos en todos lados.

- MAF: ¿Cómo se entiende que la Iglesia católica anime ahora a salir a la gente a la calle cuando ha sido un aliado del gobierno?

- MTB: No es aliado, es adversario. Una buena parte de la Iglesia católica ha confrontado al gobierno de Daniel Ortega, que, igual que en los 80, ha tenido una relación hostil con la jerarquía católica. El gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo lo que hizo es dividir a la jerarquía eclesiástica, compró a una parte de los sacerdotes corruptos y separó y confrontó a los que tienen una postura más crítica hacia el Gobierno. Una concesión del gobierno Ortega-Murillo a esta jerarquía fue penalizar el aborto terapéutico, e incluso la reforma la ley integral contra la violencia tiene esta dimensión de no confrontarse con una parte de la Iglesia que dice que esa ley divide a la familia. Pero, a pesar de esas concesiones, nunca tuvieron buenas relaciones. Hace dos o tres años la Conferencia Episcopal emitió un documento público profundamente crítico, donde le pide al gobierno un diálogo nacional y el gobierno no contestó.

- MAF: Entonces, ¿por qué le pide ahora Daniel Ortega que sean mediadores en el diálogo que propone su gobierno?

- MTB: Porque quieren tomar tiempo, pues saben que no hay ningún otro poder fáctico que goce de algún nivel de credibilidad; es una petición utilitaria y cínica. Han sido mis enemigos, son mis adversarios, los he dividido, pero como estamos en una situación crítica, como hemos asesinado gente y como hay un estado de levantamiento popular que necesitamos disuadir, es lo único a lo que puede recurrir. Y la jerarquía católica no va a renunciar a ese lugar. Un lugar que ya ocupó el anterior arzobispo con la crisis final de la dictadura somocista. Vuelven a ocupar el lugar de los grandes componedores, pero ahora con más dificultad porque el Consejo Superior de la Empresa Privada sigue respaldando al gobierno de Nicaragua y eso es distinto a lo que ocurrió con la dictadura de Somoza, a la que la empresa privada le retiró su apoyo.

- MAF: ¿Cómo debería ser ese diálogo para que sea legítimo y tenga validez para el movimiento feminista y para otros colectivos?

- MTB: Todo el mundo tiene un altísimo nivel de desconfianza, nadie cree que Daniel Ortega y su esposa estén realmente interesados en un diálogo, lo que quieren es aplacar lo más rápidamente posible este momento de crisis. Y las evidencias son muchas: siguen sin dar información sobre los muertos, sin asumir responsabilidades, siguen diciendo que era un grupo de delincuentes, de vagos, siguen sin reconocer que torturaron a muchos jóvenes… No reconocen la responsabilidad que han tenido en esta barbaridad. Y siguen con una campaña mediática terrorífica.

Los movimiento sociales estamos pidiendo una comisión de la verdad, organizada de manera independiente por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y, en un acto de cinismo bárbaro, acaban de crear una comisión de la verdad presidida por funcionarios del gobierno, por militantes del Frente Sandinista, como el actual presidente de la Asamblea Nacional [Gustavo Porras Cortés], caracterizado además por sus altísimos niveles de violencia.

Es el tipo que llamó a la ONG de cooperación para prohibirles que entregaran dinero a las organizaciones del movimiento feminista, un tipo que ha reprimido a los maestros, a los sindicalistas. Un tipo impresentable en una comisión de la verdad es una burla. Ortega no quiere dialogar. Los movimientos sociales queremos una comisión de la verdad dirigida por independientes y manejada por las Naciones Unidas.

Antes de hablar de diálogo miremos quiénes son los responsables de haber asesinado, de haber torturado, encarcelado… eso es lo primero. Lo segundo es crear un mecanismo de diálogo, pero no pensando en qué reformas parciales se pueden hacer en el corto plazo, sino definiendo una transición pacífica, porque no queremos más guerra ni más muertos y queremos que este gobierno se vaya.

Sabemos que es un gobierno ilegítimo, producto del fraude, y genocida, que mata a la gente cuando protesta. Y queremos que se vaya con un proceso pacífico en el que se defina claramente quiénes se van a quedar, cómo vamos a hacer un gobierno de transición y cuál es el mandato de ese gobierno de transición para convocar a nuevas elecciones; con un poder electoral que sea verdaderamente transparente porque el que tenemos no sirve, es corrupto, ha sido harto denunciado y tiene cero credibilidad. Ésa es la petición del movimiento campesino, feminista, de los jóvenes que se levantaron en protesta y de otros grupos de la sociedad.

Hasta ahora los jóvenes han dicho que necesitan un par de semanas más para definir quiénes les van a representar en el diálogo; las feministas ya están discutiendo quiénes serían las personas que van a representarlas; otros actores también están haciendo lo propio y los obispos que van a estar en el diálogo han dicho que son conscientes de que los distintos sectores tienen que estar representados. Y, por supuesto, que ahí también va a estar el aliado más importante [el Consejo Superior de la Empresa Privada] del gobierno de Ortega. ¿Qué va a pasar? Va a depender mucho de la presión que ejerzan estos actores y movimientos y de la protesta popular que no ha cesado; y también, aunque no lo veo muy claro, del apoyo de la comunidad internacional para evitar que esta crisis tenga otra escalada y la dictadura de Ortega siga asesinando a nicaragüenses.

- MAF: Citas constantemente a Rosario Murillo, vicepresidenta y esposa de Daniel Ortega. Su figura es llamativa porque tiene mucho poder, pero también es muy vilipendiada por la población.

- MTB: No cabe duda de que los epítetos con los que ha sido calificada tienen mucho que ver con la misoginia. A ella, incluso los propios simpatizantes del Frente Sandinista, y sobre todos los más viejos, la odian y la acusan, y lo digo en términos simbólicos, de haber castrado a Daniel Ortega, de tenerlo como un rehén. Ella fue la que ‘salvó’ a Daniel Ortega, y pongo entre comillas lo de salvar pero de alguna manera es así, del escarnio que significó la denuncia que hizo Zoilamérica [hija de Rosario Murillo] por el abuso sexual del que fue víctima. Rosario le defendió como una leona; él le debe la vida. Muchos sandinistas saben que Daniel Ortega se lo tiene que pagar porque no es un favor menor. Sus propios seguidores dicen que él no hace nada si no es con la autorización de Rosario Murillo.

Hay gente que dice que la verdadera presidenta de Nicaragua es ella. Creo que eso es una lectura ingenua, que tienen un importantísimo reparto de poder. Daniel Ortega no es un tipo muy elaborado, creo que es medio analfabeto en términos políticos, pero que es muy manipulador, muy corrupto, sabe comprar; y Rosario ha sido la ideóloga de esto que ellos cínicamente llamaron la segunda etapa de la revolución. Todo el discurso que intenta articular trozos del socialismo con trozos del cristianismo y con retazos de la retórica de derechos ha sido orquestado e impuesto por Rosario Murillo, que cuenta con la mayor parte de los medios de comunicación y con toda la maquinaria del Estado. A ella le debemos también el mérito de haber creado un movimiento de jóvenes profundamente antifeministas, sexistas y muy pervertido, muy desde la lógica de que hay que participar a cambio de favores. Ha pervertido las nociones de la participación ciudadana y los ha metido en esta lógica de adorar al máximo líder. Ella ha convertido a Daniel Ortega en una especie de fetiche. Desmonta lo que quedaba de la estructura sandinista más antigua y crea esta nueva lógica de formas de participación muy superfluas, muy carente de discurso.

Toda la campaña que se ha articulado para estigmatizar y denigrar a las líderes del movimiento feminista se la debemos a ella. Está claro que, hasta hace poco, hasta antes de esta masacre, era ella la que estaba en la palestra: mucha gente hablaba muy mal de Rosario pero muy poca gente lo hacía de Daniel Ortega. A él lo salvaban de esta lógica machista de que las mujeres somos el engendro del mal y de que si los hombres hacen cosas malas es por culpa de nosotras. Esto ya cambió con la masacre, ya hablan de Daniel Ortega en términos del dictador, del asesino. Esto fue un parteaguas: ya no salvan a Daniel Ortega, la gente quiere que se vayan los dos. Rosario Murillo es una mujer muy ambiciosa, igual que Daniel Ortega, tan cínica como él. Creo que este afán de poder y este mesianismo que los dos comparten, porque tienen esta lógica mesiánica de ser los salvadores de Nicaragua, les ha hecho perder contacto con la realidad.

 María Teresa Blandón explica sin pausa, pero con cadencia. Es pedagógica en sus explicaciones y no huye del contexto. La conversación telefónica no impide los matices ni comprobar el tono de tristeza y de indignación de sus palabras y de sus silencios, que son varios. Apura las horas antes de regresar a Nicaragua para conversar con varios medios de comunicación: “Hay que aprovechar la vida”, adelantó.

- MAF: ¿Hay retorno?

- MTB: Todas quisiéramos que esto se acabe pronto, que se vayan pronto; pero sabemos que se van a cerrar, porque ya nos advirtieron y nos dijeron un montón de veces que no están dispuestos a irse del poder por las buenas. Nos va a costar, creo que otra vez a los y las nicaragüenses nos va a costar muchísimo deshacernos de otra dictadura. Yo sólo espero que no nos cueste más sangre y más sufrimiento y más dolor. Ningún pueblo se merece esa barbarie y por supuesto nosotras tampoco. Queremos que se vayan, pero que esta vez logremos hacerlo de la manera más pacífica posible.

* Este artículo fue retomado del portal Pikara Magazine

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