Francisca Rodríguez, al rescate de las tradiciones indígenas, alimentarias y medicinales

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   Siembra hongos comestibles y medicinales en Chiapas
Francisca Rodríguez, al rescate de las tradiciones indígenas, alimentarias y medicinales
CIMACFoto: Anayeli García Martínez
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 21/03/2018

El poder de las mujeres es resistir pero también cosechar, por eso desde hace tres años Francisca Rodríguez se adentró en el mundo de la biodiversidad y comenzó a cultivar hongos para uso comestible y medicinal, un aprendizaje que lleva a otras mujeres.

“Nuestros abuelos tienen un conocimiento muy bueno. Hay plantas que son curativas, se pueden ramear, eso es lo que he visto. Vive mi abuelo de 98 años y dice que ellos no están enfermos porque todo lo que había en monte, en la montaña, era comida”.

Francisca, una mujer adulta, fue parte de las decenas de mujeres que participó en el “Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan” que se realizó en el Carol de Morelia, en Chiapas, del 8 al 10 de marzo pasado.

Ella junto con el Colectivo Chiquinte, del que forma parte, llegó a esta región zapatista a hablar sobre la siembra y la cosecha de los hongos, a compartir lo que ha aprendido porque considera necesario rescatar las tradiciones indígenas, alimentarias y medicinales. 

Cuando le tocó tomar la palabra en medio de una amplia estancia que de día sirvió de sala de conferencias simultáneas y de noche de dormitorio para los cientos de mujeres que se dieron cita en esta localidad, las más interesadas fueron las indígenas.

Son las choles, tseltales, tzotziles, tojolabales, mames y zoques quienes tiene mayor cercanía con las plantas, son quienes han aprovechado los frutos de la naturaleza, por eso Francisca no les contó nada nuevo, sólo les explicó más alternativas para producir hongos.

Las indígenas y mestizas la escucharon con atención. “Ahora todo está contaminado con todos los químicos pero mi experiencia está en los hongos: verlos crecer, sembrarlos y cosecharlos. Cuando estás con mucho estrés, te desestresas”, señaló.

Con un tronco en mano mostró a las mujeres cómo trabajar. Para Francisca hay que hablar de derechos. Ella trabajó en un Centro de Derechos de las Mujeres en Chiapas, hay que saber para exigir pero también considera que otra forma de resistir es cosechar.

“El hongo es comestible pero también es medicinal, hay dos tipos de hongo, es pleutorus (seta) el schiitake (de origen asiático)”, menciona mientras muestra el tronco.

En realidad hay muchos tipos de hongos pero ella solo habla de dos porque son los que se pueden aprovechar en Chiapas, donde ella vive y cosecha. Esta vez si las mujeres tienen dudas pueden preguntar en confianza porque Francisca habla chol y tzeltal.

Es hábil con el chol, la lengua que hablaba su padre; y con el tzeltal, la lengua que hablaba su madre, aún sigue practicando porque cuando era niña no le enseñaron y estuvo a punto de no aprender pero en sus viajes con las indígenas se dio cuenta que es una herramienta valiosa para comunicar.

“El pleutorus se siembre en el caña o en el rastrojo de maíz y lo que hacemos es que se recoge los rastros, se pica, se limpia y se hidrata, se escurre y se siembra, son tres etapas, al mes ya está haciendo el hongo. El schiitake se siembra del tronco”, sigue explicando.

Mientras las demás le preguntan por los tiempos y las cantidades de agua, ella responde en chol. Hay que aprovechar, dice, que el schiitake se puede tomar en pequeñas dosis para el colesterol, los triglicéridos y que si las personas se sienten débiles estos hongos pueden darles vitaminas.

En el Colectivo Chiquinte se producen hongos comestibles pero también se hacen jornadas para recuperar las lenguas originarias, “para recuperar la cultura y los conocimientos ancestrales”, asegura.

Aunque para ella es importante hablar de la violencia, aquella que hizo que en noviembre del año pasado se decretara la Alerta de Violencia de Género en siete municipios de Chiapas, también hay que cuidar el cuerpo, la salud y la diversidad de la que podemos vivir.

18/AGM/LGL