Y la paridad se hizo

OPINIÓN
POLÍTICA
   CRISTAL DE ROCA
Y la paridad se hizo
Foto: Jubilohaku
Por: Cecilia Lavalle*
Cimacnoticias | Quintana Roo.- 03/10/2014

Hay noticias que me saben a chocolate. Y hay otras que me saben a amaranto con miel. “Alegrías” les llamamos en México a esos dulces.
 
Hoy, Coahuila me sabe a “alegría”. Por primera vez en la historia de nuestro país, un órgano de representación popular estará conformado por más mujeres que hombres.
 
El Congreso del estado de Coahuila tendrá 13 diputadas y 12 diputados; esto es, las mujeres conformarán 52 por ciento de ese espacio.
 
No fue producto del azar o de la alineación de los astros. Con los derechos de las mujeres nunca es así. Y alcanzar la mitad del poder nunca ha sido sencillo ni terso.
 
Por ejemplo, en la Convención de Seneca Falls, donde nació el movimiento sufragista norteamericano (1848), se aprobó la exigencia de varios derechos para las mujeres, y el único que no alcanzó unanimidad fue el derecho al voto. Se aprobó por ligera mayoría.
 
Cosa parecida sucedió en el Primer Congreso Feminista, celebrado en Mérida, Yucatán (1916). Sólo que aquí se decidió dejar la exigencia para “las mujeres del porvenir”.
 
Tras ganar el reconocimiento a nuestro derecho a votar (1953), se impulsaron reformas al Código Electoral en cuatro ocasiones (1993, 1996, 2002 y 2008) a fin de garantizar que las mujeres fueran postuladas por los partidos políticos (primero en 30, luego en 40 por ciento) para contender por cargos federales de elección popular.
 
Y luego de que los partidos dieran cátedra de cómo escamotear la norma, se comenzaron a interponer juicios legales. Uno de ellos dio lugar a la histórica sentencia 12624. Y por ella, hoy, más de 30 por ciento de las cámaras de Diputados y Senadores están compuestas por mujeres.
 
Esa sentencia, aunada a la presión de grupos civiles, como Mujeres en Plural, y las recomendaciones de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) en materia de derechos políticos, dieron lugar a la reforma constitucional del 31 de enero de 2014 para establecer la paridad de género como una obligación.
 
A continuación se elaboraron leyes secundarias que incluyeron la exigibilidad de la paridad en candidaturas a diputaciones de los congresos estatales. A la fecha, de acuerdo con la investigadora Blanca Olivia Peña Molina, 22 estados ya reformaron sus leyes.
 
Ése fue el escenario que permitió un nuevo horizonte en Coahuila. Porque su ley hace años que establece paridad; pero, como en casi todo el país, había una excepción al cumplimiento (candidaturas resultado del voto interno en los partidos), lo que, en los hechos, fue el muro para impedir la paridad.
 
Tan es así, que en su Congreso la presencia femenina nunca rebasó 20 por ciento (de 25 escaños, nunca ocuparon más de siete).
 
Para el reciente proceso electoral, la ley no había cambiado, pero el escenario sí. Por eso, tras interponer un juicio (les digo que nunca ha sido sencillo), llegó, de nuevo, una sentencia histórica.
 
Fue emitida el pasado 19 de septiembre por el Tribunal Electoral II Circunscripción. Y lo más relevante es que deja en claro que lo que se busca no es la igualdad en la postulación, sino la igualdad en los resultados.
 
Así, a la hora de asignar escaños plurinominales, obligó a que fueran asignados a mujeres inscritas por cada partido en sus listas.
 
Las reacciones en contra no se harán esperar, pero, sin duda, hemos empezado el camino. Y por eso hoy Coahuila me sabe a “Alegría”. 
 
La nota de la sentencia puede consultarse en: http://portal.te.gob.mx/noticias-opinion-y-eventos/boletin/2/34/2014.
 
El expediente puede consultarse en la página de la Sala Regional. Es el SM-JRC-14/2014, SM-JDC-239/2014, SM-JDC-240/2014 Y SM-JDC-241/2014 ACUMULADOS.
 
Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com.
 
*Periodista y feminista en Quintana Roo, México, e integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género.
 
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