Cuando nos reconocieron humanas

OPINIÓN
   Cristal de Roca
Cuando nos reconocieron humanas
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Cecilia Lavalle*
Cimacnoticias | Quintana Roo.- 26/11/2013

¿Son humanas las mujeres? Aunque no lo crea, esta pregunta históricamente ha admitido diversas respuestas. Y la recuerdo hoy, porque inicia una jornada de 16 días cuya historia se relaciona con esa pregunta.
 
A partir del 25 de noviembre y hasta el 10 de diciembre en medio mundo se conmemoran 16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres.
 
La idea de esta jornada nació a principios de la década de 1990, cuando feministas y activistas por los Derechos Humanos (DH)  intentaban que se considerara la no violencia contra las mujeres como un Derecho Humano.
 
Ahora pudiera parecer una obviedad. El derecho a la vida libre de violencia es un derecho para mujeres y para hombres, ¿cierto?
 
Pero las mujeres golpeadas o asesinadas en sus hogares no contaban; eso se consideraba un asunto entre particulares. Es decir, los derechos de las humanas terminaban en la puerta de sus casas.
 
Y de hecho terminaban mucho antes, porque la violencia contra las mujeres no se consideraba una violación a sus derechos como humanas.
 
Hacia 1991 comenzó a organizarse la Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos, a celebrarse en Viena en junio de 1993.
 
Así que muchas mujeres en medio mundo comenzaron a repetir el lema: “Los derechos de las mujeres son Derechos Humanos”.
 
Feministas y activistas por los DH se organizaron dentro y fuera de sus respectivas fronteras, para argumentar, convencer y documentar las barbaridades que le sucedían a las humanas sin que ninguna legislación nacional o internacional se despeinara.
 
Para entonces en Latinoamérica ya se había organizado el V Encuentro Feminista (1986) bajo el título “Los derechos de las mueres también son humanos”, y ya había nacido el proyecto “Los derechos de las humanas” en la Comisión de Derechos Humanos de Centroamérica (1989).
 
Con ésas y otras experiencias a cuestas, mujeres costarricenses organizaron una reunión en la que aportaron elementos sustanciales que se retomaron en la redacción final del documento de la conferencia.
 
En “La Nuestra”, como se llamó a esa reunión, participó Alda Facio (de cuyo trabajo tomo buena parte de este recuento: “Viena 1993. Cuando las mujeres nos hicimos humanas”, 2011).
 
Y en ese contexto, también en 1991 el Centro para el Liderazgo Global de las Mujeres y varias organizaciones civiles se dieron a la tarea de organizar 16 días de activismo para socializar que la violencia contra las mujeres era un tema de DH, y recolectar firmas de una petición.
 
Se pedía a la conferencia que abordara íntegramente los DH de las mujeres en todos los niveles de su desarrollo y reconociera la violencia de género como una violación de los DH que exigía acciones inmediatas.
 
No eran los tiempos del internet, ni de las redes sociales. Pero las redes de mujeres trabajaron activamente y consiguieron ¡medio millón de firmas!
 
El trabajo organizado de las mujeres rindió frutos. En Viena y en la posterior Declaración para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que firmó la ONU en diciembre de ese mismo año, quedó claramente asentado, entre otros puntos, que:
 
Los derechos de las mujeres son DH. Y la violencia contra las mujeres es un acto violatorio de nuestros derechos como humanas, lo mismo si se lleva a cabo en el ámbito privado que en el público.
 
Alda Facio sostiene que ésa es el acta de nacimiento de las mujeres como humanas. 
 
Hay mucho aún por hacer. La violencia contra las mujeres dista mucho de ser erradicada. Los datos y el grado de violencia nos dicen que, en los hechos, la humanidad de las mujeres no está consolidada.
 
Pero hoy sólo quiero reconocer y aplaudir el esfuerzo de esas feministas y activistas sin las cuales nuestra humanidad no estaría ni siquiera reconocida en la ley.
 
Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com.
 
*Periodista y feminista en Quintana Roo, México, e integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género.
 
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