LA OTRA RUTA MIGRATORIA
La Otra Ruta Migratoria
   Durante estiaje, campesinas nicaragüenses deciden emigrar
Remesas que envían mujeres son las únicas seguras: MAM
Por: Nelson Rodríguez, corresponsal
Cimacnoticias | Chinandega, Nicaragua.- 20/03/2013

Aura Lila Martínez es una madre soltera de 38 años, originaria de Cosiguina, departamento de Chinandega, y al igual que otras mujeres del extremo occidental de Nicaragua, viaja todas las temporadas secas de enero a abril a El Salvador o Guatemala para trabajar en actividades del hogar; algunas regresan en junio para la siembra de granos básicos.
 
Aura Lila dice que ha estado en varios lugares de El Salvador. La última vez se empleó en el departamento de La Unión en trabajos del hogar. Este año no ha viajado porque su hija mayor de 20 años de edad encontró trabajo en Nicaragua y según los resultados tomará la decisión de emigrar o no.
 
En el periodo de lluvia que comienza en mayo en Nicaragua, Aura Lila, junto a sus otras dos hijas de 15 y 18 años, se dedica a trabajar una parcela de tierra con la siembra de maíz, frijoles y trigo, que luego vende para su subsistencia, además de cuidar unas vacas.
 
Pero asegura que tiene dificultades para acceder a créditos, por lo que en muchos casos la producción está limitada a la subsistencia.
 
Es lamentable la situación económica que viven las mujeres en el campo, especialmente las del occidente de Nicaragua y la única alternativa que tienen es emigrar a El Salvador o Guatemala, pero en su ruta se exponen no sólo al peligro de la trata de personas sino también a la explotación laboral, dijo Juanita Jiménez, del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM).
 
Muchas de estas mujeres son madres solteras, algunas cuyas parejas se fueron al exterior y el problema es que cuando los hombres emigran establecen otras familias en el país al que llegan y dejan la responsabilidad de las y los hijos a las mujeres que se quedan en Nicaragua. Las remesas seguras en Nicaragua son las que envían precisamente las mujeres, sostuvo Jiménez.
 
La pobreza afecta a medio millón de niñas y mujeres rurales en Nicaragua y los programas sociales del gobierno no están llegando a todas, porque en el caso del Bono Productivo, éste se asigna sólo a las mujeres que tienen al menos una hectárea de tierra, explicó María Teresa Fernández, de la Coordinadora de Mujeres Rurales.
 
En mayo de 2010 se aprobó en el Parlamento Nacional la Ley 717, creadora de un fondo para comprar tierra para las mujeres campesinas, pero a la fecha el Estado no ha destinado ni un sólo peso, advirtió.
 
Las tierras no serían un regalo del Estado, tendrían que ser pagadas a plazo por las mujeres, pero ellas tendrían su propia fuente de trabajo, acotó Fernández.
 
Agregó que los fondos podrían salir de las cerca de 3 mil hectáreas que se le han incautado al narcotráfico, pero no sabemos qué ha pasado con ellas, criticó la dirigente rural.
 
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