Juana Belem Gutiérrez, periodista, poeta y revolucionaria

FEMINISMO
   Una anarquista contra la dictadura
Juana Belem Gutiérrez, periodista, poeta y revolucionaria
Por: Guadalupe Cruz Jaimes
CIMAC | México DF.- 23/02/2007

En vísperas de la declaración de la Constituyente Feminista, el próximo 8 de marzo, viene a la memoria la participación de Juana Belén Gutiérrez, destacada, valiente y tenaz revolucionaria, que luchó por un México libertario en el cual las mujeres estuvieran incluidas como ciudadanas.


Juana Belén Gutiérrez de Mendoza fue una de las primeras voces que exigió al gobierno de Francisco I. Madero el voto de las mujeres y reivindicaciones laborales para las trabajadoras, por lo cual es considerada una de las precursoras del feminismo en México.


Juana Belén, junto con Ricardo Flores Magón y otros personajes relevantes, fue una de las personalidades históricas con más repercusión en las luchas que se desarrollaron en México durante el siglo XX.


Logró desenvolverse en el frente ideológico, a través de la prensa, desde donde emitió fuertes discursos en contra del régimen porfirista. También formó parte del frente de combate zapatista y del frente feminista.


Nació el 27 de enero de 1857 en San Juan del Río, Durango. Y, a diferencia de otras revolucionarias, Juana Belén provenía de una familia de escasos recursos, por lo que no tuvo acceso a una formación académica en alguna institución educativa.


Sin embargo, la pobreza no representó un obstáculo para su deseo de superación y se convirtió en autodidacta. Leyó a los grandes autores del anarquismo, como Bakunin y Kropotkin, quienes orientaron su pensamiento en la corriente anarco-sindicalista.


Juana Belén lejos estaba del modelo de sumisión de la mujer impuesto por el régimen porfirista. Ella cambió ese estereotipo por la participación política, una de sus grandes pasiones.


La combatiente disfrutaba de extensas y profundas conversaciones con el círculo liberal que frecuentaba, liderado por los hermanos Magón, Camilo Arriaga y Librado Rivera, grupo que tenía por finalidad derrocar la dictadura porfirista.


Además de la política, la poesía era otra de las pasiones de Juana Belén y a través de los versos manifestaba su sensibilidad. Ese talento y su persistencia la llevaron a publicar un libro de poesía en 1900.


La duranguense fue integrante del Partido Liberal Mexicano (PLM), un acto de valentía, debido a la persecución de Porfirio Díaz contra los liberales, los cuales corrían el riesgo de terminar en prisión o con sus vidas.


Juana Belén se inició en el periodismo político a lo 22 años, a pesar de que escribir tampoco era un oficio seguro, como lo demostró el hecho de que 50 periódicos fueron cerrados por la dictadura.


Colaboró en el Diario del Hogar y en El hijo del Ahuizote, donde realizó fuertes artículos, uno de los cuales le costó su libertad: fue un reportaje en el cual describió las condiciones infrahumanas de los mineros de La Esmeralda en Minas Nuevas, Chihuahua.


Estaba convencida de que una prensa libre era necesaria para agitar y organizar a las masas, por lo que fundó una revista semanal para la Ciudad de México, llamada Vésper, en 1901.


Esta publicación atacó a la dictadura de Díaz y denunció la complicidad del clero, por ello la represión no fue tardía y el gobierno decomisó la imprenta.


En 1903, firmó como primera vocal el Manifiesto del Club Liberal Ponciano Arriaga, pidiendo la libertad de presos políticos y libertad de sufragio, entre otras demandas. Durante el mitin, policías disfrazados de civiles fingieron un alboroto y Juana Belén, junto con algunos de sus compañeros del círculo liberal, fueron encarcelados.


A su salida decidió exiliarse brevemente. Cuando regresó, en 1905, reinició la publicación de Vésper y creó células de obreros alrededor de una nueva organización: Socialismo Mexicano. Escribió además en el diario Excélsior.


A finales de 1907 fundó Las Hijas de Anáhuac, grupo conformado por 300 mujeres con ideología anarquista que se reunían los domingos por la tarde.


Desde 1904 demandaban, por medio de huelgas, mejores condiciones de trabajo para las mujeres. Esta agrupación sentó las bases del Artículo 127 de la Constitución Política mexicana (que nacería en 1917), además de desarrollar un amplio trabajo en los clubes antir releccionistas de Madero.


El valor y la capacidad organizativa de Juana Gutiérrez representaron un peligro para el orden imperante, y en un intento por cesar su actividad, Porfirio Díaz la deportó a Estados Unidos.


La revolucionaria regresó a México en 1909, fundó el club político femenil Amigas del Pueblo y continuó participando con el PLM.


Mientras Juana Belén permaneció en la cárcel, durante tres años, conoció a otras mujeres liberales, también presas, con quienes reconoció la necesidad femenina de organizarse por reivindicaciones propias.


En 1910, con la llegada de Madero al poder, se esperaban cambios trascendentales para el pueblo mexicano, pero estos no llegaron, el presidente prestó oídos sordos a las demandas de las feministas, entre ellas Juana Belén.


La incansable revolucionaria participó entonces en la elaboración del Plan de Ayala, se declaró partidaria del zapatismo y fue encarcelada por tercera vez.


En 1914 dirigió en Chilpancingo, Guerrero, el periódico indigenista La Reforma, y desarrolló un arduo trabajo político.


En 1917 fundó el Consejo Nacional de Mujeres Mexicanas y continuó su labor propagandística instaurando, en 1919, El Desmonte, publicación con artículos sobre la vida política y sindical.


Juana Belén Gutiérrez continuó escribiendo artículos periodísticos de denuncia hasta su muerte, el 13 de julio de 1942.

07/GC/GG