Mortalidad Materna
   718 decesos anuales
Adolescencia, maternidad y muerte
Por: Gladis Torres Ruiz
CIMAC | México DF.- 27/02/2007

La mortalidad por complicaciones asociadas a la maternidad es la tercera causa de muerte entre adolescentes en México.

718 adolescentes mueren cada año por este motivo, según INEGI, cifra que podría aumentar considerando las muertes por aborto clandestino, de las que no hay registro.

El Consejo Nacional de Población (Conapo) señala que el 60 por ciento de muertes maternas en adolescentes (MMA) ocurren por toxemia y hemorragias, sobre todo en el Distrito Federal, Chiapas, Estado de México, Veracruz, Guerrero, Puebla y Guanajuato.

Para Conapo los embarazos en mujeres menores de 18 años están asociados con riesgos y daños para la madre y el producto -bajo peso al nacer, parto prematuro, anemia en la madre, mayor incidencia en preclampsia- y en las mujeres extremadamente jóvenes con mayor incidencia de complicaciones en el parto.

Para el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), las causas de que un embarazo adolescente a tan corta edad ponga en peligro la vida de la madre están determinadas por factores socioculturales y elementos psicológicos.

En sectores amplios de la sociedad mexicana, como la rural y marginal urbana, donde el embarazo temprano es más frecuente, "la maternidad forma parte del destino social de vida de las mujeres y en muchas ocasiones es la única forma de valoración social de que disponen", indica.

En las urbes la mayor parte de las adolescentes tiene expectativas de educación o empleo que se contradicen con un embarazo a esa edad, expone GIRE. "El embarazo precoz es producto de la falta de información, falla en los métodos anticonceptivos y difícil acceso a servicios de anticoncepción".

Según Axela Romero, directora de Salud Integral para la Mujer (Sipam), el embarazo adolescente o precoz es uno de los problemas que más afecta a las mujeres jóvenes, quienes cuentan con pocas expectativas para sacar adelante a una hija o hijo.

"Una mujer joven tiene menos recursos, además de que es presionada por la sociedad de varias formas: si estudia le dicen inmediatamente que deje la escuela para hacerse responsable, además tiene que trabajar si el padre no se hace responsable y la casan con él".

Romero alerta, "en nuestro país las mujeres tienen poco control sobre las relaciones sexuales y el uso de anticonceptivos, las presiones y expectativas sociales determinan lo que es o no aceptable para una mujer. Un ejemplo de ello es la negociación del uso del condón, pues es señalada de experta o fácil cuando lo único que quiere es ejercer su sexualidad de manera responsable".

En México, destaca, son las y los jóvenes quienes presentan el mayor nivel de demanda insatisfecha de métodos anticonceptivos, tanto en las zonas urbanas como en las rurales.

POLÍTICAS DEFICIENTES

Desde el sexenio pasado ha prevalecido en la política pública una visión conservadora hacia los derechos sexuales y reproductivos de las y los jóvenes, denuncia Axela Romero.

Es un proyecto que opta por la negación de información como estrategia para atender las diversas problemáticas que enfrentan las y los jóvenes mexicanos, "considerándolos incapaces de tomar decisiones sobre su sexualidad y su reproducción, con la falsa idea de que entre menos sepan mejor".

Según el balance ciudadano Los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en las políticas federales de salud (2000- 2006), realizado por el Foro Nacional de Mujeres y Políticas de Población Capítulo DF, la Secretaria de Salud (SS) reconoció en primer lugar "la deficiencia de las acciones de planificación familiar", con base en la metodología "eslabones críticos" que identifica las principales problemáticas asociadas con la MM.

Datos de la SS señalan que la prevalencia del uso de anticonceptivos de mujeres unidas en edad fértil es de 75.4 por ciento.

Sin embargo, sostiene el balance, parte de la problemática no resuelta por las autoridades de salud está vinculada con la existencia de una gran brecha de desigualdad en el acceso a métodos anticonceptivos entre mujeres de áreas urbanas y rurales, en donde la posibilidad de acceso actualmente es semejante al promedio nacional de hace 25 años.

No obstante la gravedad que reflejan estas cifras, la realidad es todavía peor, pues la prevalencia del uso de anticonceptivos se refiere a mujeres en edad reproductiva que están unidas, casadas o con pareja "estable". Es decir, ignoran o niegan la vida sexual activa de millones de mujeres, entre las que se encuentran las adolescentes, que no están unidas y demandan algún método anticonceptivo, enfatiza el balance ciudadano.

Si tomamos en cuenta los datos del 6º Informe de Gobierno de Fox, dice el documento, las usuarias activas de algún método anticonceptivo son 10 millones 948 mil mujeres, de las 26 millones 500 mil mujeres en edad reproductiva, "con seguridad la demanda insatisfecha de métodos anticonceptivos es muy alta".

En los Desafíos del desarrollo del milenio, documento de Conapo, se advierte que la forma en que se están reproduciendo las adolescentes ha cambiado hacia un mayor riesgo "psicosocial".

El fenómeno urbano del embarazo adolescente se describe como embarazos no deseados, en mujeres solteras, de inmigración reciente por motivos laborales, con bajo acceso a servicios de salud y sin la protección de la familia, condiciones todas ellas que conforman un alto riesgo reproductivo, apunta.

Según cifras de Conapo entre las mexicanas jóvenes se concentra un gran número de nacimientos. Para 2006, alrededor de 766 mil nacimientos correspondieron a mujeres de entre 15 y 24 años de edad (39 por ciento del total de nacimientos), de los cuales alrededor de 238 mil fueron de mujeres entre 15 y 19 años.

EN MEXICO EXISTEN
53, 522,389 mujeres
50.28 por ciento de la población total
20. 4 por ciento son jóvenes y adolescentes
50 por ciento tiene entre 15 y 19 años
1,300 mueren al año por causas asociadas a la maternidad
37.3 por ciento muere por trastornos hipertensivos
29.8 por ciento por hemorragias, parto y posparto
56 por ciento de las embarazadas tiene anemia

Fuente: INEGI, CONAPO, OMS.

07/GT/CV/GG