Nueva Identidad
De la asintonía a la sintonía
Por: Guadalupe Cruz Jaimes
CIMAC | México DF.- 15/04/2008

Las mujeres que no obedecen el deber ser estipulado por la sociedad, y no cumplen con las exigencias que se tiene para ellas como la de ser buenas mujeres --lo que implica ser dóciles y obedientes a los varones-- suelen tener un problema identitario al sentirse "asintónicas" con el mundo que les rodea, situación que afecta su autoestima.

Viven en asintonía, al no corresponder con valores, mandatos, tradiciones, condiciones y modos de vida y al disentir de creencias colectivas y verdades naturales, sin embargo muchas mujeres que han enfrentado la vida a favor de ellas mismas no se sienten abrumadas si no que asumen su diferencia filosófica como una nueva autoidentidad.

"La asintonía de género abre a muchas mujeres el camino para el fortalecimiento de la voluntad propia y la redefinición de las bases de su autoestima", explica la antropóloga y feminista Marcela Lagarde y de los Ríos.

La identificación positiva con quienes han objetado maneras de vivir y han innovado la sociedad y la cultura produce la experiencia subjetiva de estar en sintonía.

Con ello se transforma la identidad referencial y es posible elevar la autoestima y el estigma desaparece y "se convierte en un valor y en efectos positivos de pertenencia", asegura Lagarde y de los Ríos, en Claves feministas para la autoestima de las mujeres.

Además, la autora menciona que es relevante que las mujeres llamadas a ser idénticas a su "condición natural", idénticas a los estereotipos, decidan no serlo.

Entre las contemporáneas existen dos características principales: la diversidad y la transición.

La antropóloga feminista explica en su manuscrito que frente a las representaciones simbólicas y normativas del ser mujer --entre los mandatos establecidos y la experiencia vivida-- existe dos tipos de diversidad: una entre las mujeres y otra de cada una consigo misma.

Con relación ala transición señala que "las mujeres estamos en transición y frente a la amalgama entre lo que se conserva y lo cambiante, inventamos maneras inéditas de ser mujer".

La diversidad de las mujeres contemporáneas se debe a las particularidades nacionales, étnicas, raciales, clase, edad, salud, religiosas, políticas, ideológicas, lingüísticas y culturales.

"La diversidad social, económica y política configuran un mosaico plural entre las contemporáneas", refiere Lagarde.

Esta característica resulta, también, de la conjugación de estereotipos de ser mujer que cada una integra y desarrolla a lo largo de su biografía, en este sentido, la situación de las mujeres está marcada por procesos constantes de aculturación de género.


"En los deberes y las prohibiciones tradicionales se han contrapuesto contenidos modernos de ser mujer que innovan la condición de género con aspectos que en el orden patriarcal tradicional son atribuidos sólo a los hombres", apunta.

La creación y aceptación de una nueva identidad, la sintonía con las demandas, la coincidencia con otras mujeres históricas y contemporáneas eleva nuestra autoestima, al corresponder en los hechos a nuestros anhelos.

08/GCJ/CV