Martina Ocaña Cruz, una mujer con libertad de pensamiento

FEMINISMO
   Lideresa magisterial, ex candidata a diputada, chontal
Martina Ocaña Cruz, una mujer con libertad de pensamiento
Por: Argelia Herrera Gutiérrez/corresponsal
CIMAC | Villahermosa, Tab..- 27/05/2008

La maestra Martina Ocaña Cruz nació en una comunidad indígena que se llama Villa Vicente Guerrero, del municipio de Centla, en la zona costera del estado de Tabasco el 11 de noviembre de 1957.

Ha sido maestra de grupo; directora de la escuela Vicente Guerrero en la zona indígena de Tapotzingo, Nacajuca; delegada sindical, consejera del Instituto Federal Electoral, asesora de maestros en el Programa para el Rezago Educativo (Parei), candidata a diputada por el Partido del Trabajo y actualmente es Secretaria de Asuntos Laborales de Educación Indígena del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Educación en Tabasco (SITET). En el 2007 recibió la medalla al mérito por sus 30 años de servicio en la educación.

NIÑA INDÍGENA

En Villa Vicente Guerrero, comunidad indígena chontal, Martina Ocaña Cruz hizo sus primeros estudios de primaria y secundaria y al cumplir los 17 años decidió superarse, hacer lo suficiente para lograrlo, aunque eso significara dejar su pueblo y buscar una oportunidad en la capital del estado.

Cuando recuerda su infancia, sus ojos se entristecen, con la mirada perdida recuerda "vengo de una familia humilde, un padre alcohólico, una madre sencilla que soportó a mi padre hasta los últimos días de su vida". Este es el peor recuerdo de su vida, destaca la hija número seis de nueve hermanos, cinco mujeres y cuatro varones.

CONSIGUIÓ SU PRIMER TRABAJO

La hoy dirigente magisterial nos cuenta el miedo que pasó el día que abandonó su casa, en medio de la desaprobación de su madre, quien esperaba que se casara tan joven como se usaba por aquellos días y como ya lo habían hecho sus otras hermanas.

Pero esta mujer decidió cambiar su destino, a pesar de que parecía que ya estaba trazado de otro modo.

Cubierta con un vestido floreado, arracadas de oro, sin argolla matrimonial pero presumida de que su marido, el ex petrolero José López Magaña (con quien procreó tres hijas: Ana Patricia, Lorena y Diana Isabel) le lleva la taza de café a la cama, la profesora Ocaña asegura que su primer gran decisión fue cuando buscó trabajo durante un día completo y no encontró.

Entonces, acompañada de un amiga, tenía que volver a su casa "porque en Villahermosa no tenía donde dormir" y justo en ese momento se encontraron a un amigo y les platicó que en Nacajuca se acababan de abrir el Sistema de Educación Indígena y que posiblemente había oportunidad de trabajo para ellas porque también hablaban chontal.

Al día siguiente, recuerda, volvimos con los papeles y aunque primero no me creían que fuera indígena luego de unas pruebas y varios días de capacitación le dieron el trabajo y a su amiga que le acompañaba también.

Entrevistada en su domicilio ubicado en la calle Ignacio Ramírez, del municipio de Nacajuca, donde vive actualmente. Cada rincón de su casa habla de su personalidad: en la entrada hay un repujado que demuestra el cariño de su alumna Alicia por su maestra, fotografías de sus hijas, nietas y nietos cuelgan también de las paredes.

La mujer indígena se llena de orgullo al hablar de su primer trabajo: "fue en la comunidad de San Simón, Nacajuca, cuando llovía el lodo nos llegaba a la rodilla, no había transporte, estaba incomunicado. En esos tiempos sufríamos bastante porque vivíamos en la comunidad y salíamos solo los viernes para ir a estudiar los sábados y los domingos", dice.

En aquella época, continúa su relato al lado de una fotografía donde aparecen ella y su esposo en su juventud, la gente estimaba mucho a los maestros y maestras porque además eran doctores, curas y todo lo que la sociedad necesitaba.

UNA GRAN CARRERA MAGISTERIAL

Este fue el inicio de una gran carrera magisterial que a la fecha le ha dado uno de los reconocimientos que más la han llenado de satisfacción: el año pasado recibió la Medalla al Mérito por sus 30 años de labor. También ha cosechado otras cosas importantes, como el reconocimiento de sus ex alumnos, quienes crecidos, ya profesionistas agradecen lo que ella les dio.

Asegura la maestra que antes los padres y madres le daban todo el poder a la maestra para que educaran a la niñez y ahora se les ha quitado esa responsabilidad.

GANAS DE LIBERTAD

De cabello lacio y peinado hacia atrás, con muy pocas arrugas pero evidentes canas, la mujer de semblante tranquilo y voz serena atina a decir que las mujeres indígenas ya salieron del dominio de los hombres, que ahora las mujeres también pueden participar en política y en los diferentes ámbitos de la vida y quien se queda atrás es por que quiere.

"Yo sin conocer a nadie en la ciudad de Villahermosa, es más nunca había salido de mi comunidad más que de la casa a la escuela, y sin embargo me busqué una oportunidad y la conseguí y ahora con mas razón que hay mas vías de comunicación y transporte y nuevos programas de apoyo especialmente para las mujeres", afirma con una ligera sonrisa.

Martina explica que hay muchas mujeres que no tienen ganas de superarse, que tampoco se preparan para salir adelante porque no sienten el deseo de libertad. Considera que persisten limitantes. La lengua indígena en un país donde predomina el español y el alcoholismo, que genera mucha violencia de género, y la cultura machista que en estas zonas es más marcada.

LIBERTAD DE PENSAMIENTO

"Aún hay familias que consideran que las niñas no tienen derecho de prepararse y les enseñan las labores del hogar y le sumamos a esto que la Iglesia les dice que deben ser sumisas, por eso hay mujeres que todavía se entregan a la iglesia y lo que ella les diga, explica. Yo soy una mujer de libertad de pensamiento y hago lo que yo considero mejor, pero son muchas las que no lo superan todavía".

Enérgica, la ex candidata a diputada por el Partido del Trabajo, quien se dice fiel a su origen ya que disfruta de un buen pozol y dulce de papaya y de plato fuerte pescado, define que falta apoyo para sensibilizar y orientar a las mujeres de su etnia con la finalidad de que ellas conozcan sus derechos, que se sientan integradas a la vida activa de la sociedad, que sepan que pueden participar en la toma de decisiones. "Las mujer indígenas podemos, pero no se nos toma en cuenta", dice en voz baja mientras baja la cabeza.

De aspecto despejado, asevera que en las aulas es donde debe empezar la equidad de género, porque ahí aprenden sus primeros conocimientos y que se les debe enseñar a las niñas y niños que tiene las mismas posibilidades de acceder a la vida para apoyar la transformación de nuestra sociedad.

LIBRO MÁGICO CHONTAL

La maestra Ocaña afirma que aún no se terminan sus deseos de superarse: en este momento está escribiendo un libro en español y chontal. Es una guía para facilitar el trabajo de maestras y maestros que se dedican a enseñar a leer y a escribir la lengua indígena. Muy pronto lo presentará, asegura con alegría.

A pesar de considerarse tímida y callada, dice que le gusta ir a la Ciudad de México y hasta disfruta el ritmo acelerado de esa gran ciudad. Se torna un poco reflexiva, juntas sus manos y se las lleva cerca de la cara para hablar acerca de su más grande deseo, aún no logrado: un espacio político donde trabajar para ayudar a las mujeres indígenas.

Alrededor de una mesa de caoba, en la impecable y limpia sala de su casa, escrupulosa en sus palabras, la profesora rebusca para darnos su última impresión antes de concluir el diálogo formal ya que después vendrían las empanadas de camarón con queso y el caldo de pescado caliente que preparó para sus amigas que la visitarían ese domingo: Isabel Peña y la reportera.

Cavila, abre sus ojos, se sorprende de sus propios logros a pesar de que no es muy abierta con la gente que no conoce bien, según explica.

"El hombre y la mujer es lo que quiere ser y cuando se sabe esto no se conocen barreras", afirma Martina, un ejemplo de que la capacidad de las mujeres no tiene límites pues ella tenía todo en su contra por ser indígena chontal, sin dinero, sin ninguna profesión, sin casa en la capital, ni apoyo de alguien que la recomendara y se labró un destino, una carrera y hoy está convertida en una de las mas fuertes lideresas dentro del magisterio tabasqueño y en breve nos presentará El libro mágico chontal.

08/AR/GG