En Guerrero, mil 499 casos de feminicidio de 2005 a 2015

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VIOLENCIA
   Observatorio de Violencia contra Mujeres Hannah Arend
En Guerrero, mil 499 casos de feminicidio de 2005 a 2015
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Alondra García Lucatero
Cimacnoticias | Chilpancingo, Gro .- 11/03/2017

En Guerrero,  matar mujeres no está considerado un agravio, afirmó la doctora  Rosa Icela Ojeda al presentar el pasado  miércoles el Informe de Homicidios Dolosos de Mujeres en Guerrero en el periodo 2005-2015, periodo en el cual documentaron mil 449 asesinatos, aunque de muchos más no hay datos. 
 
El informe fue elaborado por el Observatorio de Violencia contra las Mujeres Hannah Arendt, coordinado por la doctora Ojeda.  
 
Recordó que el asesinato de Claudia Esmeralda Balanzar Casiano, quien tenía 24 años cuando la mataron, se considera como el momento en que se recrudeció el feminicidio en el estado. Su cuerpo apareció en un basurero de la colonia Progreso el 17 de abril de 2006 en el puerto de Acapulco, dentro de un saco de alimento para perro. La habían torturado, amarrado y tenía un disparo en la cabeza. 
 
“A partir de ese caso, el fenómeno fue en aumento”, al igual que la violencia con que se cometen, señaló la feminista y coordinadora del Observatorio de Violencia de Género de Guerrero Hannah Arendt, Rosa Icela Ojeda Rivera.
 
Acompañada de la presidenta de la Asociación Guerrerense Contra la Violencia hacia las Mujeres, Marina Reyna Aguilar -una de las principales promotoras de la Declaratoria de Alerta por Violencia de Género para la entidad-, Ojeda Rivera informó que de 1994 a 2004, documentaron poco más de 300 homicidios dolosos de mujeres.
 
En la década siguiente, 2005-2015, la cifra subió hasta mil 449, es decir, el número de casos se elevó 400 por ciento, dijo, y fue cuando “los datos nos preocuparon. No sólo era preocupante que hubieran aumentado tanto numéricamente, lo más preocupante fue que las formas de asesinar a las mujeres también se habían modificado”.
 
Del 100 por ciento de los casos documentados, sólo 30 por ciento llegó a ser investigado, el 15 por ciento llegó hasta el final del juicio y el 10 por ciento llegó a una sentencia, en su mayoría absolutoria. Es decir, impune.
 
Desde 1994, Guerrero ha permanecido, de manera sostenida, en el tercer y cuarto lugar en las cifras nacionales de homicidios dolosos de mujeres. A pesar de la magnitud de este problema, no se ha logrado la declaración de una Alerta de Violencia de Género.
 
LOS FEMINICIDAS
 
En la década 1994-2004 los homicidios de mujeres eran cometidos por personas conocidas a las víctimas, familiares o parejas sentimentales. En algunos casos, las mujeres fueron asesinadas por sus ex parejas, incluso cuando llevaban más de dos años de separación.
 
A partir de 2005, el modus operandi cambió. Las mujeres ya no eran asesinadas en sus casas. Ahora las mataban en la vía pública o, en el peor de los casos, sus cuerpos nunca aparecían. Esta situación trajo consigo un aumento en los niveles de impunidad. “Ya no se puede saber exactamente quién fue el asesino”, advirtió la especialista.
 
SIN IDENTIDAD
 
También incrementó el número de mujeres asesinadas cuya identidad permanece en el anonimato. “Sus cuerpos se encuentran muchos días o semanas después de ser desaparecidas y asesinadas, en estado de descomposición, lo que hace imposible su reconocimiento por las vías regulares.
 
Al no quedar clara la identidad de las víctimas, también queda en la zona oscura la identidad de los victimarios. Todos estos homicidios quedan en la impunidad y van engrosando los números negros”, lamentó Ojeda Rivera.
 
Otra modalidad, señaló, es cuando los cuerpos de las mujeres son encontrados al poco tiempo de ser asesinadas porque sus agresores se encargaron de “borrar su identidad”.
 
 
Los métodos que han sido empleados en Guerrero, según documentó Ojeda Rivera en el informe, fueron lapidación, balazos o puñaladas en el rostro. Si las autoridades no preservan la ropa y los pocos elementos de identidad de la víctima, advirtió la ponente, es difícil acceder a un ejercicio de identidad y las mujeres permanecen en calidad de desconocidas.
 
En el informe, los casos están organizados de acuerdo con  la hora, día y lugar en que fueron halladas las mujeres asesinadas en Guerrero, cuya identidad aún es desconocida. La labor que ahora toca a las autoridades, señaló Ojeda Rivera, es cruzar las cifras de mujeres desaparecidas en Guerrero con las que han sido asesinadas y permanecen en el anonimato.
 
SECUESTROS
 
Sobre el nuevo modus operandi para matar mujeres en la entidad, indicó la experta que las víctimas primeramente son privadas de la libertad. En algunos casos, los plagiarios pidieron el pago de un rescate a los familiares. Sin embargo, las mujeres fueron asesinadas a pesar de entregar el dinero.
 
“Las primeras 24 horas de desaparición son fundamentales. Si no se hace la denuncia y no se encuentra a la víctima en las primeras 72 horas, lo más probable es que aparezca asesinada e incluso con pocas posibilidades de ser identificada”, expuso. En muchos de los casos, las mujeres fueron torturadas y violentadas sexualmente antes de ser asesinadas.
 
GUERRA VS. NARCO
 
El incremento de los homicidios dolosos de mujeres vino aparejado con la “Guerra contra el narco” que inició Felipe Calderón Hinojosa. Desde entonces, no solo fueron asesinadas, sino que también surgieron nuevos métodos, como el desmembramiento y exhibición de sus cuerpos en la vía pública, lo que fue publicitado en los medios de comunicación, revictimizándolas aún después de muertas.
 
MÓVILES FUTILES
 
En muchos casos, las mujeres fueron asesinadas bajo el argumento de los “celos”, según el informe. Por ejemplo, eEn Ocotito, Chilpancingo, una mujer fue asesinada a balazos por su esposo, un policía, quien le disparó porque ella compró una televisión sin consultarle, otro asesinó a machetazos a su esposa porque se negó a prepararle de comer cuando llegó borracho de madrugada. Y otra mujer más fue asesinada por su pareja, porque recibió una llamada al celular cuando estaban juntos.
 
En algunos homicidios por celos, los hombres “asesinaron de las maneras más crueles” a las mujeres para hacerlos pasar por crímenes de la delincuencia organizada. Incluso se documentaron casos en los que fabricaron cartulinas para asemejar “narcomensajes”. En algunos casos, los hijos fueron testigos del homicidio.
 
NIÑAS E INDÍGENAS
 
Esta violencia extrema es aún mayor en las zonas rurales, donde no hay acceso a la educación y en las poblaciones indígenas y afrodescendientes, o en comunidades pobres, como en el caso de Keyla Rubí, quien tenía 4 años y vivía con su abuela. Se la llevó un desconocido frente a varios testigos y nadie lo impidió. Apareció días después violada y asesinada.
 
Un caso más, de los cientos que documenta el informe, es el de dos jovencitas que fueron privadas de la libertad por tres albañiles. Las violaron durante varios días, las asesinaron y arrojaron sus cuerpos en el libramiento a Tixtla. Cuando fueron detenidos, fingieron ser miembros de la delincuencia organizada para lograr impunidad.
 
En 2015, recordó la especialista, una adolescente de 15 años fue violada y asesinada en el municipio de Tlapa, en la región Montaña. Su asesino le arrancó una mejilla a mordidas y no se sabe por qué. Hay más casos de mujeres mutiladas, en ataques grupales de hombres. 
 
POLÍTICAS PÚBLICAS Y SANCIÓN EJEMPLAR
 
Ante este escenario de violencia extrema, la doctora Rosa Icela Ojeda propuso a las autoridades de los tres niveles de gobierno reforzar las políticas públicas para garantizar la seguridad de las mujeres, generar “castigos ejemplares” para sus victimarios, reducir los niveles de impunidad, incluir el tema de igualdad de género en la agenda pública y reeducar para reducir los patrones de desigualdad
 
“En esta entidad, matar mujeres no está considerado un agravio y la sociedad debería sentirse agraviada. Detener la violencia contra las mujeres debería ser una exigencia, los hombres no pueden seguir ostentándose como propietarios de las mujeres, porque eso genera un esquema de violencia extrema en todos los municipios de Guerrero”, dijo.
 
Reconoce que los mil 449 casos documentados en la última década en Guerrero, “no es ni medianamente la totalidad del fenómeno. Muchos casos nos llevan a decir que vivimos en una sociedad salvaje”, expresó.
 
En Guerrero, advirtió Ojeda Rivera, “matan mujeres” porque los asesinos quedan impunes.
 
17/AGL/GG
 


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