La diversidad sexual en la psicoterapia

MUJERES Y SALUD MENTAL
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La diversidad sexual en la psicoterapia
CIMACFoto: Yunuhen Rangel Medina
Por: Alejandra Buggs Lomelí*
Cimacnoticias | México, DF.- 23/07/2013

Para hablar de un abordaje psicoterapéutico diferente e incluyente, que integre no sólo el respeto por parte de la o el terapeuta, sino una profunda comprensión sobre la diversidad sexual, me parece pertinente empezar justamente por definir qué se entiende por diversidad sexual.
 
En primer lugar tenemos que comprender que la diversidad sexual existe como parte intrínseca de nuestra naturaleza humana y comprende por un lado, el concepto que tenemos de nosotras y nosotros mismos, y por otro, la orientación sexual que una persona tiene y siente por otra persona, ya sea de otro sexo o del mismo, con la que desea relacionarse sexual y afectivamente.
 
Aún cuando sabemos que en la Grecia antigua las prácticas sexuales eran muy diversas, al paso del tiempo se impuso la heterosexualidad como única práctica sexual aceptable para mujeres y hombres, reprimiendo y por tanto negando los deseos y orientación de personas no heterosexuales.
 
Las investigaciones realizadas por el doctor Alfred Kinsey** arrojaron que más de la mitad de los varones de la muestra habían tenido al menos una experiencia homosexual, y de su investigación con mujeres de raza blanca se desprendió que de 5 mil 490 entrevistadas, 13 por ciento había experimentado algún orgasmo homosexual en la adolescencia.
 
A pesar de lo criticadas que fueron sus investigaciones, la realidad es que gracias a ellas se evidenció que un porcentaje considerable de personas se relacionaban de una forma diferente a la heterosexual, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo.
 
Cabe aclarar que la diversidad sexual no incluye sólo a lesbianas, homosexuales y bisexuales, sino que el abanico se amplía no sólo por orientación sexual sino también por el género.
 
Ese abanico incluye entonces a: lesbianas, homosexuales, bisexuales, travestis, transgéneros, transexuales, intersexuales, metrosexuales, swingers y personas poliamorosas, así como las prácticas de dominación, sumisión, sadismo y masoquismo, entre otras.
 
Algunas de éstas son prácticas que no tienen que ver sólo con la orientación sexual y afectiva, sino con la diversidad de conductas y expresiones sexuales que tenemos los seres humanos. 
 
Por lo anterior, estoy convencida que la atención psicoterapéutica no puede limitarse a una postura ortodoxa que sólo atienda a personas heterosexuales, o que como profesionales de la salud mental y emocional cometamos el grave error de querer “curar a la o el consultante” por su orientación sexual y afectiva.
 
La denominada terapia “reparativa” o de “conversión” no es ética y como dice Daniel (2009): “Conspira con la opresión social y la opresión interna y está basada en la creencia acerca de la atracción por personas del mismo sexo como sinónimo de psicopatología; por otro lado, se ha demostrado que este tipo de terapias son peligrosas para los individuos que se someten a ellas”.
 
Incluir el enfoque de diversidad sexual no se limita a que la o el terapeuta (por tener una amiga o un amigo de la diversidad sexual o ser ella o él mismo parte de la diversidad sexual) dé por hecho que conoce el mundo interno, social y político de sus consultantes no heterosexuales.
 
Por el contrario, ser terapeuta al tanto de los cambios que nos obligan a abrir nuestros horizontes y formas de atención, requerirá que tengamos una comprensión ética y profunda sobre los contextos sociales en los cuales están viviendo las personas de la diversidad sexual.
 
Por lo que como terapeutas es esencial que revisemos nuestros prejuicios, nuestros sistemas de creencias y suposiciones acerca de lo que se supone que es “sano” y “normal” con respecto al sexo, a los roles de género, a las relaciones y a la forma en que nosotras y nosotros mismos lo hemos vivido.
 
Comprender que las relaciones entre hombres gay son diferentes a las relaciones lesbianas, que a su vez son diferentes a las heterosexuales, será de suma importancia para cualquier terapeuta que intente trabajar desde una perspectiva de género y de diversidad sexual.
 
Existen tantas formas de relacionarnos como personas en el mundo y estas relaciones estarán determinadas por: la orientación sexual, la identidad de género, las preferencias de género y las opciones de relación que cada persona vive, y cada una se convierte en una historia individual.
 
Esta historia individual puede ser lesbiana, heterosexual, homosexual, transgénero, transexual, travesti, intersexual, etcétera, y podrá o no requerir de un acompañamiento emocional, ya que muchas personas de la diversidad llevan una vida plena y feliz sin necesidad de asistir a terapia.
 
Es importante que una psicoterapia que incluye la diversidad sexual en su abordaje, sea acompañada por una o un psicoterapeuta que respeta y comprende la forma de expresión sexual y afectiva de la o el consultante, sea ésta la forma que sea.
 
*Psicóloga clínica, psicoterapeuta humanista existencial, especialista en Estudios de Género y directora del Centro de Salud Mental y Género.
 
**Alfred Kinsey (1894-1956). Pionero del estudio sobre sexualidad. Informe Kinsey. http://historiadelasexualidad.blogspot.mx/p/alfred-kinsey.html.
 
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