Recesión en México vista desde la emigración a EU

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Recesión en México vista desde la emigración a EU
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*
CIMAC | México DF.- 02/06/2009

La economía mexicana decreció 8.2 por ciento en el primer trimestre de 2009, cifra no vista desde la crisis de 1995. Esta contracción provocó una destrucción de riqueza en el país del orden de 716 mil 612 millones de pesos, unos 55 mil millones de dólares, según reporte del Instituto Nacional de Estadística (Inegi).

A este hecho se suma que durante los tres primeros meses del año empresarios, banqueros e inversionistas sacaron del país 4 200 millones de dólares; además los ingresos producto de la inversión extranjera directa (IED), cayeron 20 por ciento respecto al 2007.

En este escenario, las remesas que envían a sus familias los mexicanos que viven en el extranjero, principalmente en Estados Unidos, cayeron 3.02 por ciento. Si consideramos al primer trimestre del año, la caída fue de 4.9 por ciento, respecto a 2008.

El año pasado el total de estas transferencias privadas, recibidas en el país, sumó 25 145 millones, lo que representa 2.5 por ciento del PIB nacional.

Esta contracción de remesas obedece a varios factores: la recesión por la que atraviesa la economía estadounidense; las dificultades de los inmigrantes para encontrar empleo; el endurecimiento de las fiscalizaciones en los centros de trabajo y la mayor vigilancia fronteriza.

Con lo cual las expectativas para el mediano plazo son de mayor reducción de las remesas, afectándose el ingreso de miles de familias que están en la pobreza y de hogares que en su gran mayoría son jefaturados por mujeres.

A nivel macroeconómico, lo que todo esto significa es una disminución generalizada de las fuentes de divisas y de ingreso: las derivadas del petróleo, las remesas, las que son producto de la inversión extranjera, las del turismo y las de las maquiladoras, que están trabajando a un 80 por ciento de su capacidad instalada. Desde luego incluye un descenso significativo en las exportaciones.

Las mujeres encabezan 52 por ciento de los hogares receptores de remesas y tienen un protagonismo en los dos extremos del fenómeno: son migrantes y son receptoras.

Son las mujeres jefas de hogar por el marido ausente, las beneficiarías de estas transacciones. Los resultados muestran que las transacciones de Remesas se efectúan principalmente entre personas que tienen un vínculo familiar.

Asimismo, los resultados arrojan que en promedio los emigrantes realizan aproximadamente un envío por mes, pero tanto la frecuencia como el monto de la remesa son mucho mayores cuando el beneficiario es la esposa.

El perfil etario de la emigración es de 15 a 49 años, con una baja participación en las edades de retiro (60 años o más), y una participación de la población de 5 a 14 años de edad, que por su volumen se asocia a un cambio de residencia de tipo familiar.

El principal uso de estos recursos es el gasto de consumo, incluyendo el gasto en educación. El 92.7 por ciento se destina a manutención y educación.

Los factores que han incentivado la migración de mexicanos a Estados Unidos son: presencia de rigideces en el mercado laboral; poco dinamismo en la generación de empleos bien remunerados en el sector formal de la economía y el elevado y creciente número de mexicanos que tienen vínculos familiares en Estados Unidos, lo que abarata la emigración.

Su crecimiento ha sido significativo, hace apenas catorce años, en 1995, el monto de las remesas era de 3 mil 673 millones de dólares, para el año 2000, esta cifra ascendió a 23 mil 054 millones de dólares.

Otro indicador del fenómeno migratorio de mexicanos a Estados Unidos es el hecho de que actualmente el 22 por ciento de los menores de 18 años son latinos, cuando en l980, solo eran el 9 por ciento y aunque no todos los llamados latinos o "hispanos", son mexicanos de primera o tercera generación, lo cierto es que predominan en este grupo los emigrantes de origen mexicano.

Por su destino geográfico se refiere que más de la mitad de las remesas se concentran en seis estados de la República mexicana: Michoacán, Zacatecas, Oaxaca, Guerrero, Hidalgo y Nayarit.

Según la Encuesta Nacional de Empleo del Inegi, 75 por ciento de los mexicanos que migraron al vecino país del norte en el quinquenio 1997-2002, lo hicieron de manera irregular, básicamente a través de la contratación de los servicios de un pollero, exponiéndose a muchos peligros, el fundamental, perder la vida en el intento.

En el caso particular de las mujeres, es frecuente que se reporten asedios y violaciones sexuales.

De este modo, las medidas de control fronterizo se han revelado abiertamente disfuncionales al derivar en consecuencias imprevistas e indeseadas: el volumen de las corrientes de indocumentados mexicanos sigue incrementándose, al mismo tiempo que el número de muertes en la frontera y las ganancias ilícitas de las redes de tráfico.

Por otra parte, ante la enorme dificultad para ingresar a Estados Unidos, es lógico que los migrantes que lo logren tiendan a reducir los viajes a México y a optar por prolongar su estancia en Estados Unidos, incrementando así las probabilidades de su establecimiento definitivo en dicho país.

Si bien se ha diversificado la gama de ocupaciones desempeñadas por los mexicanos a lo largo del territorio estadounidense, es innegable que los nichos laborales a que se destina la gran mayoría siguen siendo aquellos de carácter manual y de baja remuneración; lo que, en buena medida, se vincula con su elevado grado de indocumentación, bajo nivel de ciudadanía y rezago educativo.

De hecho, 26 por ciento de la mano de obra mexicana se ocupa en la preparación de alimentos y limpieza y mantenimiento de edificios, 24 por ciento en la producción y el transporte, 23 por ciento en el sector de la construcción, y sólo 7 por ciento se desempeña en actividades profesionales.

En estrecha relación con su desfavorable inserción laboral, los mexicanos en Estados Unidos cuentan con los más elevados índices de pobreza relativa.

Los datos apuntan a la existencia de cerca de 2.9 millones de inmigrantes mexicanos que viven en condiciones de pobreza, que en términos relativos representan a 26 por ciento de la población mexicana en el país; una proporción que supera en más del doble la de los nativos de Estados Unidos (12 por ciento) y casi duplica la que registra el conjunto de los inmigrantes de otras nacionalidades (13.3 por ciento).

Estimaciones hechas con la Encuesta de la Comunidad Americana de 2007 muestran que en los Estados Unidos de América residen 11.9 millones de personas nacidas en la República Mexicana; de éstas, es posible conocer el año de ingreso a ese país y analizar mediante la relación hombres-mujeres los diferentes patrones por sexo de este proceso.

La relación hombres-mujeres para el total de mexicanos residentes en el vecino país del norte es de 128 hombres por cada 100 mujeres. Una revisión al interior de los distintos periodos de ingreso a ese país permite apreciar una tendencia dirigida hacia una mayor participación de la migración masculina.

Para el periodo 1990-1999 el indicador disminuye a 120 hombres por cada 100 mujeres, después de haber alcanzado un valor de 124 en la población que ingresó en los años anteriores. Para los años comprendidos entre 2000 y 2006 el indicador muestra una relación de 140 hombres por cada 100 mujeres.

Finalmente, de los 183 mil mexicanos que se estima ingresaron a territorio estadounidense durante el año 2007, la disparidad de este indicador alcanza su valor más alto, 177 hombres por cada 100 mujeres, aspecto asociado a las características recientes del fenómeno migratorio hacia este país, en el que preponderantemente se involucran migrantes hombres.

* Economista, especializada en temas de género.

09/CP/GG