De salarios, inflación y alimentos

   COLUMNA
De salarios, inflación y alimentos
Por: Carmen R. Ponce Meléndez
CIMAC | México DF.- 08/12/2009

El Banco de México (Banxico), acaba de dar su proyección de inflación para 2010, y ésta oscila entre 4.75 y 5.25, lo que puede implicar que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), fluctúe entre 6 y 7 por ciento.

Para este año la meta de inflación era del 3 por ciento, en septiembre alcanzó 4.89 por ciento; en el caso específico de frutas y verduras el incremento de precios fue de hasta 20.28, y en el rubro general de alimentos fue de 7 por ciento, todas estas cifras son superiores a las previstas.

Es sabido que uno de los factores a considerar en la revisión anual del salario mínimo y su fijación para el próximo año, que será en este mes de diciembre, es justamente, la perspectiva del INPC.

Este salario se incrementó en un 4 por ciento en 2009.

Existe el precedente de que a los trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recientemente se le autorizó un incremento salarial también de 4 por ciento.

La preocupación más importante en la próxima revisión del salario mínimo, es el hecho de que su crecimiento es muy inferior al que han experimentado los alimentos en particular; y que el próximo año se enfrentarán nuevos y mayores impuestos, así como el aumento del precio de la gasolina y la electricidad.

De 2003 a 2008 el INPC en alimentos creció de 4.6 por ciento a 6.1 por ciento, mientras que el INPC fue de 5.47 (Banxico, septiembre).

En el primer decil del ingreso por hogares, de cada 10 pesos de ingreso, se destinan 4.8 pesos al consumo de alimentos y bebidas dentro del hogar. (INEGI, tercer trimestre del 2008).

De 2002 a 2008 este porcentaje creció de 30.7 a 33.6 por ciento y en las poblaciones de menos de 2 mil 500 habitantes pasó de 38.2 a 42.1 por ciento.

Es demasiado alto el ingreso que se destina a la subsistencia alimentaria, o visto de otra manera, son demasiado bajos los niveles de ingreso de la población del país. Por lo tanto es justificada la preocupación por los niveles de inflación para el año entrante y la negociación del aumento al salario mínimo.

Por lo que hace al ingreso per capita, éste fue de 0.8 durante 2001-2008 (Banxico).

Además, los sectores medios de la población han experimentado un deterioro importante en su calidad de vida, basta mencionar que los ingresos derivados de servicios de esparcimiento, cultura, deporte y recreativos decrecieron 15.2 por ciento, (INEGI, enero- septiembre 2009).

Los apoyos que se dan en materia alimentaria son otro motivo de preocupación. En los últimos seis años (2003-2008), los suplementos alimenticios para mujeres embarazadas y en lactancia, del programa de Oportunidades disminuyeron 66.5 por ciento.

Para ese mismo período, el número de familias beneficiadas en el programa de apoyo alimentario decreció 82.0 por ciento. En igual situación se encuentran: los suplementos alimenticios para niños menores de cinco años (-49.4 por ciento); también bajaron los apoyos a familias beneficiadas a través del programa para abasto de leche; los insumos alimenticios distribuidos cayeron 53.9 por ciento

No obstante que durante ese mismo lapso de tiempo, el gasto público federal destinado al programa de Oportunidades se incrementó en más de la mitad (53.5 por ciento), datos del INEGI.

A todo esto habría que sumar que no se han dado incrementos sustantivos a los presupuestos de Diconsa y Liconsa, áreas estratégicas en materia de abasto y comercialización de alimentos.

De 2003 a 2008 disminuyó el número de almacenes y las tiendas de Diconsa crecieron únicamente 2.5 por ciento.

Desde la perspectiva de la industria alimentaria, ésta representa el 21.2 de la industria manufacturera, considerando el valor agregado bruto (INEGI, 2007). Las ramas más importantes son: elaboración de productos de panadería y tortillas; elaboración de productos lácteos; molienda de granos y de semillas oleaginosas.

Ahí es donde se concentra la inversión extranjera directa (IED) destinada a este sector y escasamente, en el cultivo de hortofrutícolas y flores de exportación.

Sin embargo, durante este año la IED en general disminuyó 73 por ciento, respecto a 2008 y el PIB del Sector Primario decreció -1.1 (III trimestre 2009); de enero a septiembre registró una cifra de 0.9 por ciento, (INEGI). Adicionalmente hay que considerar que las exportaciones de este sector son menores a las de 2008.

El cultivo del maíz es el producto más importante de la dieta alimentaria del mexicano. En 2008 tuvo un valor de la producción de 68 millones 764 mil 851de pesos. La superficie cosechada en 2007 fue de 7 mil 296 miles de hectáreas., frente a 28 mil 587 de Estados Unidos y 12 mil 613 de Brasil.


El índice de producción neta de productos alimenticios para México fue de 120.0 y para Honduras de 140.0.

Otro renglón importante en la alimentación es la producción de leche fresca de vaca, el volumen de producción en el país fue de 10 mil 346 miles de toneladas, que comparadas con las 84 mil189 de Estados Unidos y las 26 mil 994 de Brasil, resultan totalmente insuficientes.

El valor de la producción agrícola nacional se distribuye básicamente en: maíz (36.2), frijol (5.4), sorgo (8.0), trigo (8.2) y jitomate (6.7).

Para 2008 se estimaba un autoconsumo de maíz blanco de 8 mil 515 millones de toneladas.

La inversión que se ha realizado en los últimos años en infraestructura hidroagrícola se ha destinado fundamentalmente a la rehabilitación y modernización de distritos de riego.

Del total de 31mil 066 ejidos y comunidades, solamente mil 993 cuentan con tractores, la gran mayoría 30 mil 073, realizan los trabajos agrícolas de la manera más tradicional, con resultados escasos.

Si consideramos el problema de alimentación que hoy enfrenta la población más pobre del país, la agricultura campesina y de autoconsumo debe considerarse como una alternativa, por lo menos para la población rural, porque la urbana depende exclusivamente del mercado.

En relación con 2008, el salario base de cotización del IMSS para las actividades agropecuarias disminuyó 1.3 por ciento.

Los trabajadores permanentes de este sector, según registros del IMSS, en los últimos seis años disminuyeron uno por ciento; lo que ha aumentado es el trabajo eventual. Las mujeres están presentes en las agroindustrias y como jornaleras agrícolas, con sus hijos.

Es de suponerse que parte de este problema será atendido con los cuantiosos recursos que se aprobaron para el 2010 a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), su presupuesto creció en 20.7 por ciento, respecto al proyecto de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

En este contexto es de llamar la atención que durante el último informe trimestral sobre el comportamiento de las finanzas públicas de la SHCP, que cubre hasta septiembre, Sagarpa presenta un importante sub ejercicio del gasto público.

Afortunadamente, la Cámara de Diputados dispuso que los sub ejercicios que se generen, se destinen a los programas para el combate a la pobreza.

Pero sigue pendiente el tema central: ¿Qué aumento necesita el salario mínimo para una canasta alimentaria básica?, que haga posible el que las y los trabajadoras, de un ingreso de 10 pesos, sólo destinen 2 a la compra de alimentos.

ramona_melendez@yahoo.com.mx

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