¿De cara al futuro?

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¿De cara al futuro?
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*
CIMAC | México, DF.- 13/07/2010

Conocer la relación que existe entre pasado, presente y futuro, es una de las cualidades y sabidurías de Hécate, diosa de la mitología griega, según Shinoda Bolen uno de los arquetipos de la mujer contemporánea.

Habrá que invocar a Hécate, como diosa de las encrucijadas que siempre podía ver tres caminos a la vez; de dónde venimos y a dónde puede llevarnos cada camino de esa encrucijada, es la diosa de la luna menguante y oscura.

Así, de cara al futuro las mujeres tienen que trabajar con la alternancia política para que sus demandas formen parte de las agendas de los partidos, cosa que no ha sucedido, por lo menos no en la misma medida en se ha volcado el apoyo de los grupos de mujeres y feministas hacia los partidos políticos y a juzgar por los resultados obtenidos en materia económica.

Marcela Lagarde, teórica del feminismo habló del velo de la igualdad económica y es verdad, parafraseándola se puede afirmar con toda certeza que la desigualdad económica en las mujeres no es un velo, sino una enorme y gruesa zanja, una barrera que impide el desarrollo integral de las mujeres y que se extiende a diferentes campos. No se puede tratar igual a los desiguales.

En este mismo sentido se coincide con el señalamiento que recientemente hizo la economista Alicia Bárcena, directora de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal):. "perder el empleo en América Latina es perderlo todo, es perder la dignidad, es perder el acceso a la educación y la salud".

Con el agravante de que a las mujeres en México hace tiempo que sus empleos ya no les permiten acceder a los servicios de educación y salud, por lo precario que son, y su dignidad es permanentemente acechada por la violencia laboral.

Para 2009, 10.8 millones de mujeres consideradas como población ocupada (PO), no tenían acceso a los servicios de Instituciones de Salud; este fenómeno se incrementó 34.4 por ciento en los últimos nueve años, como producto de la política laboral de flexibilización (cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía).

Lo más lógico sería que el Estado propiciara políticas públicas que incrementaran el número de personas con acceso a los servicios de salud, especialmente las que están en el mercado de trabajo como PO; resulta que su tendencia es decreciente, contraria a la más elemental aspiración de una ciudadanía medianamente conciente y democrática, para Cepal el trabajo es la base de la igualdad entre los géneros, hoy también eso está en tela de juicio.

En esta columna se ha dado un seguimiento al comportamiento de los indicadores de empleo y sus principales características. La revisión del período comprendido entre 1995-2010 (los últimos 15 años), indican que el desempleo femenino supera a la tasa nacional y al masculino, la cifra para mayo de este año es de 5.3 como tasa de desempleo abierto (TDA), con una tasa nacional de 5.1 (Inegi).

Lo que implica que el comportamiento del empleo o desempleo femenino, es una tendencia estructural del mercado laboral, y es intrínseco al modelo económico, de tal forma que en México ya sea en períodos de crisis, recuperación o expansión económica, el desempleo femenino es una constante.

Pobreza y desigualdad para las mujeres son los resultados naturales de este esquema que no ha tenido una respuesta de los partidos políticos y tampoco forma parte de su agenda, este es el país con mayor crecimiento de pobreza en toda Latinoamérica.

Con este panorama, dentro de dos meses en septiembre habrá la primera prueba de fuego, la discusión en el Congreso de la Unión del paquete económico para 2011, comprende la propuesta de política fiscal y del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación.

Sin contar con que el partido en el gobierno puede insistir en la discusión del proyecto de reforma laboral que presentó en el último período de sesiones de la Cámara Baja y habían anunciado que lo retomarían en septiembre.

Las organizaciones empresariales tienen en su pliego petitorio esta reforma, y el gravamen para alimentos y medicinas que no lograron en el 2009.

Por lo que hace a la pobreza, los recursos que se destinan a la Secretaría de Desarrollo Social, como apoyo a esta problemática -que viven particularmente las mujeres-, siguen sin llegar adecuadamente a sus beneficiarias, porque son utilizados con fines electorales y la propuesta que había para descentralizarlos a los estados puede resurgir.

Su descentralización y/o desconcentración, por sí mismos no garantizan la solución, en parte porque hay opacidad en el manejo de los recursos a nivel estatal, y también pueden ser utilizados con fines partidarios, lo que implica que estas medidas tendrían que acompañarse de una normatividad que blindara el uso y aplicación de estos programas, de suyo ya discutibles en lo que hace a la política social que requiere el país en estos momentos.

En materia fiscal, lo cierto es que las medidas de simplificación administrativa que se dieron días antes de las elecciones intermedias en catorce estados de la república, el 4 de julio, no benefician significativamente a la pequeña y mediana industria (Pymes); está pendiente el anuncio de una medida que apoye la generación de empleos con incentivos fiscales en las Pymes; igual es el caso de una aplicación progresiva del Impuesto Sobre la Renta (ISR), con tasas ligadas a rangos de ingresos.

Con la eliminación del impuesto de "tenencia" para automóviles se pretende incentivar el mercado interno de esta industria. En 2009 posiblemente algo así hubiera ayudado a evitar la pérdida de 150 mil empleos en esta actividad y la caída del 40 por ciento en la venta de automóviles; ahora lo importante será cómo se afectarán los presupuestos públicos de los gobiernos de los estados y el cabildeo que se generará en el Congreso de la Unión, sobretodo que se mantenga la recuperación de esta rama de actividad económica en Estados Unidos.

Quizás será necesario recurrir a Hécate, el arquetipo de la mujer sabia, analizar cuidadosamente a dónde conducen los diferentes caminos que se abren en una encrucijada, sin olvidar que en la construcción del futuro la historia siempre ayuda. Si bien es cierto que la democracia necesita demócratas, es indispensable que cuente con mujeres libres de la opresión económica, y de la desigualdad de género.
ramona_melendez@yahoo.com.mx

* Economista especialista en género



10/RPM/LR/LGL